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Rosa Belmonte

Te lo juro yo

El Louvre cerró el lunes por baja laboral múltiple. Los vigilantes no soportan la carga de trabajo de la masificación. Los visitantes han aumentado. La plantilla, no.

Rosa Belmonte
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Rosa Belmonte - Te lo juro yo
La libertad guiando al pueblo | Cordon Press

Me manda una amiga una foto de Pompeya. Que no me espere. Foto del gentío que había visitando la ciudad. Hace unos días se nos descolgaba la mandíbula con la increíble imagen de la cola en el Everest. Allí no tengo intención de ir. Antes subo la Escalera Santa de rodillas. Donna León se ha ido de Venecia. Mucho ha tardado. Cada año, 25 millones de turistas. O 33, depende de la fuente (y se calcula que en 2025 serán 38 millones). 68.500 turistas al día. 77.000 según cálculos más catastróficos. Y cada vez menos habitantes, lo que hará que se convierta en una ciudad muerta, como Pompeya. Sólo turistas. ¿Qué diría Peggy Guggenheim?

Por otro lado, el Louvre cerró el lunes por baja laboral múltiple. Los vigilantes no soportan la carga de trabajo de la masificación. Los visitantes han aumentado. La plantilla, no.

Sólo he estado una vez en la Capilla Sixtina. Menos mal que lo importante está en el techo porque yo no he visto más gente junta en mi vida en un interior. Si lo importante hubiera estado en la paredes, dudo que lo hubiera visto. También dudo que haya visto el techo con el agobio de semejante multitud. Y por gusto. Aunque ningún gusto. He visto más de lo que recuerdo y recuerdo más de lo que he visto.

Dice Paul Theroux que los turistas no saben dónde han estado y los viajeros no saben a dónde van. Recuerdo vagamente la Capilla Sixtina pero sé a dónde no voy a ir. Fuera de monumentos o instituciones artísticas, partes de Barcelona son un espanto y Lisboa se ha convertido en otro ejemplo de masificación. Giethoorn, en Holanda, donde están los molinos de viento, o el jardín de bulbos de Kerukenholf son imposibles de visitar en temporada alta. El turismo no es un gran invento pero sí una de la mayores industrias mundiales.

No tengo claro que el Louvre tenga alguna temporada baja. En 2018, el museo parisino fue visitado por 10,2 millones de personas. El Prado recibe 2,9 millones. A lo mejor no nos damos cuenta de la suerte y el privilegio que esto supone. No nos damos cuenta de que cualquier día podemos ponernos delante de Las Meninas y ver el cuadro tranquilamente (mejor evitar los fines de semana). Puede que las exposiciones temporales sí que estén petadas, pero el Prado es susceptible de ser visitado sin odiar al género humano. Aunque, vale, sí odie a tipos con pantalón corto y chanclas. O con cualquiera de los dos elementos solos. Sin ningún respeto por Velázquez, Goya o Tiziano.

"Yo no me di cuenta de que te tenía, hasta el mismo día en que te perdí. Y vi claramente lo que te quería cuando ya no había remedio pa mí". Me imagino ‘Las Meninas’ con toda la gente que tiene delante ‘La Gioconda’ y me pongo a cantar ‘Te lo juro yo’, de León y Quiroga.

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