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Juan Manuel González

Oscar 2014: manual de uso de la gala más cardiaca

Echamos un vistazo a lo que nos espera en la gala de los Oscar del domingo. ¿Quién ganará, quién perderá?

Juan Manuel González
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Decir que las nueve nominadas a mejor película merecen su presencia en los Oscar resulta una obviedad. Pero este año existe cierto consenso sobre la calidad de las contendientes. La Academia de Hollywood, que el año pasado se embolsó casi 94 millones de dólares en beneficios por la retransmisión, según su presidenta Cheryl Boone Isaacs (¿se imaginan a los Goya anunciando algo parecido?), afronta esta madrugada del domingo al lunes, hora española, una gala que arroja diversas dudas. La primera me la planteo yo, y es si Ellen DeGeneres logrará igualar la labor de algunos de los mejores presentadores de la ceremonia, cosa que dudo, o más bien nos hará añorar a Billy Crystal aunque sea con muletas. Y no, no se rían: hablamos del tipo que ha dejado el listón más alto a lo largo de los años, aquel al que se miden todos los conductores desde que comenzase a hacerlo en el 90, desde que anunciase su renuncia, e hizo que el mundo se olvidara del mismísimo Bob Hope. Queda la segunda de las dudas, que a diferencia de aquí, en España, no son los gestos de asco de sus estrellas en el estrado, sino las películas que participan, y en qué consistirá el homenaje al musical clásico que se prepara. Porque los Oscar van de espectáculo, entretenimiento y glamour. Nada más y nada menos.

La gran estafa americana y Gravity son las películas más nominadas con 10 opciones cada una, seguidas por las 9 de 12 años de esclavitud, al fin y al cabo la favorita en mejor película, pese a ciertos problemas. Pero no son las únicas películas en las quinielas. La de 2014 será una gala en la que los premios quedarán forzosamente repartidos debido a otros caballos de batalla como Dallas Buyers Club (que podría erigirse como una de las triunfadoras gracias a sus intérpretes masculinos) e incluso El lobo de Wall Street, cuyo protagonista, Leonardo DiCaprio, no hace sino escalar en las apuestas. El triunfo al excelente y duro drama sobre uno de los episodios más tristes de la historia del país, la esclavitud, tiene las de ganar en el apartado principal, pero lo más probable es que su triunfo sea tan legítimo como parcial. Gravity y La gran estafa americana la siguen muy de cerca. Demasiado como para garantizar a Steve McQueen, su director, unos dulces sueños este fin de semana.

En lo que respecta al drama espacial de Cuarón, no les extrañe que comience a encadenar premios y acabe como la más premiada, tal es el alcance de sus méritos técnicos y su excelente carrera previa con todos los sindicatos y gremios. La culminación para la película de Warner Bros llegaría, no obstante, con el mexicano erigiéndose como el primer latino en ganar el Oscar al mejor director, tal y como afirman las previsiones, y venciendo al mismísimo Steve McQueen por su drama sobre la esclavitud. El mérito sería doble, o triple, para el director de Hijos de los hombres: para empezar, la Academia premiaría a un fenómeno de taquilla y público en vez de un filme con la etiqueta de serio e independiente, pero que han visto muchos menos. Pero también uno ambientado en el espacio y, por ello, asociado al siempre ignorado género de la ciencia ficción, frente a una película con incuestionable aroma a denuncia. Sea como fuere, su presencia ya otorga un punto revolucionario a una gala en la que los otros directores nominados, Scorsese y Payne y, en menor medida, O’Russell, parecen convidados de piedra.

Pero si la gala de 2014 será una de las más competidas de que se recuerdan será, sobre todo, por las categorías de actuación. Pese a que los triunfos de Cate Blanchett como principal y Jared Leto como secundario se dan por seguros, las de mejor actor protagonista y actriz secundaria jamás han estado tan disputadas en los últimos años. Antes citábamos la competición entre un recuperado Matthew McConaughey como enfermo de SIDA en la dramática Dallas Buyers Club, interpretación que lleva aparejada un brutal cambio físico, o Leonardo DiCaprio en su enésimo intento, esta vez cómico, de asaltar la estatuilla con El Lobo de Wall Street. Entre ustedes y yo, parece ser que el segundo se va a quedar con las ganas, dada la aplastante carrera de premios previos a McConaughey y la escasa simpatía que ha despertado en la institución la película de Scorsese, pero la campaña por DiCaprio ha sido tan fiera que no hace sino confundirnos aún más. Lo mismo ocurre en la de actriz secundaria, con la revelación de Lupita Nyong’o ahora mismo esprintando contra Jennifer Lawrence. Habrá combate, no lo duden, pero la keniata tiene toda la pinta de robar la estatuilla a la de La gran estafa americana debido precisamente al factor sorpresa que la rubia empieza a perder: al fin y al cabo, Lawrence ya ganó el año pasado y figura como estrella establecida en Hollywood.

Hemos dicho gala repartida, pero naturalmente, eso no quiere decir que vaya a haber perdedoras. Oh, no. La presencia de Capitán Phillips, Philomena, Nebraska e incluso Her (la única que podría llevarse algo relevante), acabará siendo testimonial salvo sorpresa o algún premio de menor relumbrón/consolación. Las dos primeras representan la cuota británica, que parece que quedará sobradamente cubierta con Gravity (si les sorprende su nacionalidad, consulten los Bafta) y las dos últimas las de cine indie pero, a la vez, con vocación de tocar de lleno al público, lugar sobradamente ocupado por La gran estafa americana, probablemente la película más querida del año por el público USA y académicos. Y las victorias de Frozen como mejor cinta de animación y La gran belleza en cinta extranjera también se dan por hechas (sobre todo la primera, la segunda tiene una contendiente de altura en La caza, de Thomas Vinterberg).

Con sólo un participante español, el cortometraje Aquel no era yo de Esteban Crespo (al que deseamos toda la suerte), la gran dura orbita igual que Sandra Bullock en torno a estas contendientes. Tanto es así, que se habla de una situación de empate absoluto entre Gravity y 12 años de esclavitud, que no obstante los procedimientos de la Academia a la hora de hacer el recuento convierte en imposible, anulando cualquier posibilidad de premio compartido. Si me preguntan mi opinión, desbloquearía fácilmente las principales dudas: la mejor película y actor deberían ser Nebraska y su protagonista, Bruce Dern, precisamente aquellos sin posibilidades de ganar.

No se pierdan el canal en Youtube de la Academia, con vídeos de todas las galas.

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