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La semilla de Polanski

Si María Jesús Ruiz ganó tres pollos asados, Mia Farrow tuvo que comer hígado crudo para la película.

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Mia Farrow en 'La semilla del diablo' | Archivo

María Jesús Ruiz se dejó rapar el pelo en Supervivientes por tres pollos asados con patatas y una tarta de chocolate. Raquel Mosquera, que ejecutó el corte, la dejó como a Vanessa Redgrave en Música para sobrevivir. En este caso lo exigía el guión, como le pasó a Mia Farrow en La semilla del diablo (1968). Bueno, lo exigía Polanski, y William Castle montó el numerito con Vidal Sassoon, la Mosquera de entonces. Los periodistas fueron convocados a los estudios Paramount para ver cómo la estrella de Peyton Place y mujer de Sinatra perdía el pelo. Aunque cuando murió el peluquero británico Mía Farrow dijo que todo había sido una farsa publicitaria, que ella misma se había cortado el pelo así dos años antes. Mira, como Victoria de los Ángeles. Me fascina la gente que se corta ella misma el pelo. Tampoco hay que fiarse mucho de Mia Farrow. En todo caso, siempre es un gusto verla sufrir. En la ficción por el demonio que se le mete en el cuerpo y en la realidad. Si María Jesús Ruiz ganó tres pollos asados, ella tuvo que comer hígado crudo para la película. Y, vaya, no sólo es un asco sino que también era vegetariana.

La semilla del diablo tiene 50 años. Se estrenó el 12 de junio de 1968 (en España, el 3 de febrero de 1969). La novela de Ira Levin (Rosemary’s baby) había sido un éxito un año antes y William Castle se hizo con los derechos, se la ofreció a Robert Evans para dirigirla pero este prefirió al joven Polanski. William Castle, que soportaba su mala reputación como director de películas de bajo presupuesto, se conformó con producirla y hacer una breve aparición. Los protagonistas serían el edificio Dakota (el Bramford en la película), John Cassavetes, un ácrata que se llevó fatal con el meticuloso Polanski (se creía un genio ya entonces y ni siquiera consideraba director a Cassavetes), Mia Farrow (aunque se pensó en Tuesday Weld) y unos secundarios maravillosos entre los que estaba la guionista Ruth Gordon, que venía de Harold & Maude y ganó un Oscar como actriz de reparto. También estaban Ralph Bellamy, Hope Summers y la bruja gorda Patsy Kelly. Mucho demonio pero en realidad los malos eran los vecinos. Como ahora.

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Lo cierto es que Mia Farrow no sufrió tanto. Tenía el optimismo y el entusiasmo de Kimmy Schmidt. No sufrió ni con el hígado y sus muchas tomas ni cuando tuvo que rodar entre coches y estar a punto de ser atropellada. Ni con los excesos del director. Tampoco le molestaban las cosas que este decía de ella en alguna entrevista ("Hay 127 variedades de locos y Mia entra en 116"). Polanski había hecho Repulsión en 1965 y en 1976 haría El quimérico inquilino. Es su trilogía de los apartamentos. Uno en Londres, otro en Nueva York y otro en París. El miedo es ingrediente en las tres películas.

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Polanski sigue haciendo cine. Su última película es Basada en hechos reales, que está basada a su vez en la novela de Delphine de Vigan. Es curioso que haya algo de Repulsión, algo de La semilla del diablo y algo de El quimérico inquilino. También de la ajena Misery. La protagonizan Emmanuelle Seigner y Eva Green, una escritora en crisis y una negra literaria que da mucho miedo. Siendo menor, la película es mayor. Bueno, es de Polanski. No sé, últimamente sólo quiero ver cosas de forajidos. Películas de Polanski y de Woody Allen, disfrutar cómo baila Farruquito y contemplar a Terelu en televisión.

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