Menú
Rosa Belmonte

Mala mujer

El aniversario de Perversidad casi no se produce por culpa de la censura.

Rosa Belmonte
0
El aniversario de Perversidad casi no se produce por culpa de la censura.
Una imagen de Perversidad | Archivo

Perversidad va a cumplir 75 años (se estrenó en diciembre de 1945) aunque casi no los cumple porque tuvo problemas con la moralidad de entonces. Perversidad es un buen título para tanta maldad y para lo que estaba permitido ver en la pantalla. Aunque el título sea una cosa española, que el original es Scarlet Street, pero igual que Double Indemnity fue aquí Perdición. Hay otro título mejor (peor) también en español para Perversidad: Mala mujer, como si se tratara de Corinna. Vale que el personaje de Joan Bennett es un bicho, pero Dan Duryea también. Fritz Lang hace una película que parece calcada (al menos en el planteamiento) a la anterior, La mujer del cuadro (1944). Con los mismos protagonistas: Edward G. Robinson, Joan Bennett y Dan Duryea. Con el mismo director de fotografía, Milton Krasner. Pero es otra cosa.

La película de Lang, entre el cine negro y el melodrama, es una nueva versión de La chienne, de Jean Renoir. A Renoir nunca le gustaron las películas que Lang hizo con las suyas (tampoco Deseos humanos, de La Bête Humaine). Pero Lang no fue el primero que se fijó en la novela de Georges de La Fouchardière y André Mouézy-Éon. Lubitsch lo intentó. Pero la carga sexual de la novela impidió un guión que pasara los criterios del PCA, es decir, del Código Hays que daba por saco desde 1934. Tiene gracia que Dudley Nichols, el guionista de Lang, cambiara muy poco, pero la colara con sutileza. El pastel se vio una vez estrenada en Nueva York. Que si inmoral, que si violenta. Atención al picahielos, que eso no lo inventó Instinto básico (ni Ryan Murphy en algo muy loco de lo que todavía no se puede hablar).

Walter Wanger era el marido de Joan Bennett y el productor. Diana Production Company la crearon Wanger, Bennett y Lang. Duró poco. Pero Wanger también fue productor de La diligencia. Este peleó con la censura y consiguió contentarlos al quitar unas puñaladas. Pudo más o menos volver a estrenar Perversidad en septiembre de 1946, con mucho tiempo perdido y ataques previos en Atlanta y Milwaukee, que llegaron a prohibirla. La calificaron de licenciosa, profana, oscura y contraria al buen orden de la comunidad. Y eso que todavía Walter Wanger no había disparado al agente de Bennett porque descubrió que tenían un lío y los pilló en el coche de Lang (Jennings Lang, no el director). Fue condenado por intento de asesinato. Cuatro meses de nada.

La trama de ficción. Chris Cross (Edward G. Robinson) sale de una cena donde su jefe le ha regalado un reloj por sus 25 años como cajero. De pronto, aparece una mujer en apuros (Kitty/Joan Bennett). Queda prendado. Ella es la novia de un vividor sinvergüenza (Dan Duryea) que la maltrata. Kitty se aprovecha de Chris Cross (sí, suena a ejercicio abdominal con las piernas). Le saca dinero, le roba sus cuatros (es un aficionado, pero le hace creer que es un pintor de éxito). Kitty y el novio los venden haciéndolos pasar por obra de ella (los cuadros los pintó John Decker, que llegó a exponerlos en el MOMA).

Con lo que le hacen, quieres achuchar a Edward G. Robinson. Lo humilla su mujer, lo humilla Kitty. Es verdad que algunas son cosas de otro tiempo. Hacer las tareas de la casa y lo del delantal (es una imagen de Edward G. Robinson bastante impactante). Pero el pobre hombre se rebela. En el fondo, la historia es lo de menos, lo importante es cómo está contada y mostrada. Aunque la censura quitara algún plano, el resultado es asombroso, todo está perfectamente planificado. Lang da una patada a la idea de que el criminal nunca gana. Y es difícil encontrar una mujer fatal más mala en la historia del cine que Joan Bennett aquí. Nada que ver con su Amy de Mujercitas (1933). Aunque sí con esa carta que mandó a Hedda Hopper, que no hacía más que molestarla en su columna. Un mensaje breve: "You Stink!". Apestas). ¿Saben que Joan Bennett fue mentora y amiga de David Selby? Sí, Richard Channing.

Colaboradora de Es la Mañana de Federico.

En Cultura

    0
    comentarios

    Servicios