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Rosa Belmonte

El molómetro estalla

Jane por Charlotte es un documental donde Charlotte Gainsbourg filma a Jane Birkin. El molómetro a punto de estallar.

El molómetro estalla - Rosa Belmonte
Jane por Charlotte | Filmin

Primero fue el documental, luego la serie o película. Primero fue El inventor: En busca de la sangre de Silicon Valley (HBO), sobre la estafadora Elizabeth Holmes y Theranos, su startup biomédica. Luego ha llegado The Dropout (Disney +), la ficción protagonizada por Amanda Seyfried. Vimos el documental The Staircase, (Netflix), el documental de Jean Xavier de Lestrade sobre el juicio de Michael Peterson, acusado de asesinar a su mujer, Katlheen Peterson. Ahora, en la serie de HBO, el supuesto asesino es Colin Firth y la muerta, Toni Collete. Mucho tiempo antes, en 1975, los hermanos Maysles hicieron Grey Garden, sobre una madre y una hija venidas a menos (las dos se llamaban Edith Beale) recluidas en su ruinosa casa llamada así en East Hampton. Unas primas de Jackie Kennedy y Lee Radzivill. De 2009 es la película protagonizada por Jessica Lange y Drew Barrymore. Y qué Tea for two se marca Jessica como lo hacía Big Edie).

Los hermanos Maysles, cuyo trabajo más conocido es Grey Gardens, tienen un corto de 1966 titulado. In love with Truman (con cariño, de Truman) que se puede ver ahora en Filmin (junto a ellos, está Charlotte Zwerin detrás de las cámaras). Es Truman Capote hablando de A sangre fría. El título es la dedicatoria que Truman Capote les escribe en la novela. Es un documental que se hace mientras una reportera lo entrevista (hay que ver a la reportera, una señora de pitiminí que de vez en cuando se enciende un cigarro). Es puro Capote. Su peculiar voz. Sus calculados chistes. Está especialmente empeñado en recalcar que lo suyo es un nuevo género, "la novela de no ficción". La unión de Capote y los Maysles es curiosa porque cada uno hace lo mismo con su mundo narrativo. Si Capote convierte la realidad en arte, los Mayles hacen lo mismo, pero con cámaras. Aunque lo de Truman parece más trabajo. Al fin y al cabo, los propios Maysles han declarado que ni uno ni otro dirigen a los personajes, que les observan y dejan libertad de acción y de palabra. Y precisamente en In love with Capote, lo que hacen es dejarle hacer. Hasta dejarle cocinar. Se trata del espectáculo de la vida. Pero ponte tú a hacerlo.

Capote explica a la entrevistadora cómo se le ocurrió lo de recoger botellas de Coca-Cola. Cómo eran las relaciones entre los dos asesinos. Describe la cara del asesino Perry. Lee partes de la novela. Es una voz horrible, pero es la suya.

En Filmin, y aquí sólo hay documental, está el de Jane por Charlotte. O sea, Charlotte Gainsbourg filmando a Jane Birkin. El molómetro a punto de estallar. Mujeres a las que hemos visto en el cine haciendo ficción y ahora están ahí contándose, enseñándose. Birkin dice a su hija que de pequeña la intimidaba. Se habla mucho de Kate, la hija de John Barry que se suicidó (un John Barry que sale mal parado por tirano y mujeriego). Sale la hija de Charlotte, Jo. También hay películas de Super 8 con Kate pequeña. La puesta en escena que hasta entonces había sido muy natural (naturalista) es ahora una preciosidad premeditada. Jane Birkin sentada de lado delante de una pantalla donde está viendo a su hija muerta. Y llora, claro que llora. Y Charlotte corta, claro que corta. Pero es el único momento en que ese voyeurismo que estamos practicando todo el rato se hace un poco incómodo. No porque sea sensacionalista, porque hasta entonces no había sido nada de eso. No es una biografía, es un retrato casi difuminado de una mujer (Birkin) y de la relación de una madre y una hija (Birkin y Gainsbourg). Si en algo se parecen es en el miedo que ambas declaran a la hora de hacer algo. Frente al público. El propio documental no dejaba dormir a Charlotte. Una ve a estas dos mujeres y, además de admirarlas, las quiere. Cosa que no pasa nunca con Truman Capote. Lo de este es como observar a una cucaracha leída.

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