En el marco de la alfombra roja de los 40 premios Goya, la reconocida actriz Ivana Baquero compartió sus reflexiones sobre el estado de la cinematografía actual. Al ser interrogada sobre su película favorita para alzarse con el galardón, Baquero optó por una postura diplomática y analítica, señalando que la dificultad de elegir reside en la gran variedad de propuestas de este año. Para la actriz, todas las cintas seleccionadas poseen un valor intrínseco, ya sea por su relevancia social y compromiso con la realidad, o por su potencia emocional para conectar con las vivencias más íntimas de los espectadores.
La entrevista también abordó el presente laboral de Baquero, quien tras el éxito de La viuda negra, continúa consolidando su carrera fuera de España. La intérprete anunció que el próximo mes de abril se trasladará para rodar una nueva producción estadounidense, lo que demuestra el excelente momento que atraviesa en la industria internacional. No obstante, destacó especialmente su participación en la serie Spartacus: House of Ashur, un proyecto americano recientemente estrenado. Pese a este éxito global, Baquero subrayó su deseo de participar en proyectos de talento nacional, reafirmando que siempre está abierta a las propuestas que surjan en su país de origen.
Un punto de interés mediático fue el fenómeno generado por Santiago Segura y su próxima entrega, Torrente Presidente. Se hizo alusión a una encuesta reciente donde el personaje de Torrente figura como el candidato preferido por la juventud en un hipotético escenario electoral. Baquero, con un tono cercano, defendió el trabajo de Segura y su capacidad para generar una respuesta masiva en el público. Este éxito de taquilla, a menudo ignorado por los círculos más elitistas, representa para la actriz un termómetro del favor del público que debe ser respetado y celebrado.
Finalmente, Baquero defendió la importancia de la comedia popular en la cartelera, citando como referencia el éxito de la saga Padre no hay más que uno. Frente a las voces del sector que a veces menosprecian este género, la actriz reivindicó la función social del cine como una herramienta fundamental para la evasión del espectador. En un discurso que prima la libertad de elección de la audiencia, Baquero concluyó que la misión esencial de los profesionales del medio es contar historias que lleguen a la gente, independientemente de si se trata de dramas profundos o de comedias destinadas al gran público.


