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Pedro Fernández Barbadillo

El ejército fantasma de Patton

La Operación Fortaleza fue imprescindible en el éxito de Overlord, es decir, hacer creer a los alemanes que la invasión de Francia se haría desembarcando en Calais.

Pedro Fernández Barbadillo
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Pedro Fernández Barbadillo - El ejército fantasma de Patton
El general de los EEUU George Smith Patton | Cordon Press

La operación militar más arriesgada realizada por Estados Unidos y Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial fue Overlord. A ella dedicaron dos años de planeamiento, millones de personas, desde cocineros a matemáticos, toneladas de material… Pero prescindieron conscientemente de uno de sus mejores generales. A George Smith Patton, quien, según John Keegan (Seis ejércitos en Normandía), en el Ejército de Estados Unidos "representaba la tradición napoleónica" y cuyo "talento era tan desbordante que no se le podía ignorar durante mucho tiempo", se le retiró de toda la preparación del Día D y del desembarco.

Japón atacó la base naval de Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941 sin avisar a sus aliados del Pacto Tripartito. Cuatro días después, Adolf Hitler acudió al Reichstag para declarar la guerra a Estados Unidos. Antes del final de diciembre, el primer ministro Winston Churchill y el presidente Franklin Roosevelt acordaron que concentrarían sus esfuerzos bélicos contra el Eje en derrotar primero a Alemania e Italia: Europe first. Además, por el momento Japón y la URSS se encontraban en paz, para sorpresa de todos.

El Segundo Frente

Aunque la ofensiva del Eje se había detenido en las afueras en Moscú y el Ejército Rojo le había obligado a retroceder, Stalin y su ministro de Asuntos Exteriores, Viacheslav Mólotov, que en 1939 habían firmado una alianza con el III Reich, clamaban por la apertura del Segundo Frente en el mismo 1942. La cúpula política, militar e industrial de EEUU impuso primero la acumulación de material y hombres entrenados y luego el control del Atlántico.

En 1943, los anglosajones expulsaron al Eje de África, eliminaron la amenaza de los submarinos del Atlántico y desembarcaron en Italia; la URSS venció en las cruciales batallas de Stalingrado y Kursk. 1944 fue el año escogido para la apertura del Segundo Frente.

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Patton en Sicilia en 1943

En la campaña de Sicilia, en el verano de 1943, Patton había sido sancionado por haber abofeteado a dos soldados en un hospital. Sin embargo, sus superiores, los generales George Marshall y Dwight Eisenhower, estaban convencidos de su capacidad de líder y de lo acertado de su apuesta por los carros. El Ejército de EEUU solo disponía de tres generales con la vital experiencia de mando de tropas en combate, y limitada a unas semanas en Túnez y Sicilia: Patton, Omar Bradley y Mark Clark. Este último quedó descartado por la pésima campaña que estaba realizando en Italia. Bradley era de infantería, pero también más disciplinado y previsible, por lo que fue el elegido para planificar Overlord por parte de EEUU y enviado a Inglaterra en septiembre de 1943.

Después de rodar por el Mediterráneo, Patton recibió en enero de 1944 la orden de viajar a Londres. Allí Eisenhower le prometió el mando del III Ejército, una gran unidad que ya había combatido en la Gran Guerra y se había reconstruido, pero le insistió en que moderase su genio y sus prontos.

Operación Fortaleza

Mientras tanto, los británicos desarrollaban la Operación Fortaleza. Era un secreto a voces que en el verano de ese año, los anglosajones intentarían el asalto a la ‘fortaleza europea de Hitler’. Los alemanes sufrían la misma angustia que los británicos en 1940-1941, cuando éstos temían un desembarco germano: ¿se haría?, ¿cuándo?, ¿dónde? Como explica Max Hastings (La guerra secreta), "la hegemonía absoluta de los mares y el aire proporcionó a los aliados occidentales una variedad ingente de opciones de invasión a lo largo de cientos de kilómetros de costa".

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Juan Puyol

Los británicos emplearon sus espías (entre ellos el español Juan Pujol) y sus estaciones de radio para confundir al enemigo. Fortaleza hizo creer a los alemanes que había un ejército preparado en el norte de Gran Bretaña para desembarcar en Noruega y otro, mayor todavía, en el sur, en Kent, apuntando a Calais. Las intercepciones de mensajes como los que remitía el embajador de Japón en Berlín a Tokio confirmaban que la dirección del III Reich esperaba la invasión por el punto más estrecho del canal de La Mancha.

En abril, a Patton se le fue la lengua. En un acto social anunció un reparto del mundo de la posguerra entre EEUU y Gran Bretaña, y eso enfureció a todo el mundo en Washington. Eisenhower, al que Patton no consideraba un soldado, le salvó de la destitución: le dio el puesto de comandante en jefe del First United States Army Group (FUSAG), un ejército de papel y cartón, en el que los únicos militares de carne y hueso eran los radiotelegrafistas que inundaban el espacio de mensajes para que los interceptasen los alemanes. Su misión era fijar tropas alemanas en Calais.

Aunque el 6 de junio por la tarde más de 5.000 barcos habían trasladado a casi 160.000 soldados, el Führer y los mariscales Wilhelm Keitel, Erwin Rommel y Gerd von Rundstedt (Hitler, en uno de sus grandes errores, había dividido el mando en Francia entre ellos) seguían esperando un desembarco en Calais. Los alemanes no entendían que los Aliados prescindiesen de su mejor comandante. Tampoco lo entendía Patton, que escribió a su mujer: "Es un infierno estar en el banquillo y ver que toda la gloria pasa de largo junto a mí".

Churchill y Roosevelt avisaron a Stalin de que Normandía era el segundo frente. El día 22, tercer aniversario de la Operación Barbarroja, el Ejército Rojo lanzó la Operación Bagration, que fue la más mortífera para los alemanes de la guerra.

La rotura de Avranches

Debido a la resistencia feroz de los alemanes, a las seis semanas del Día D las tropas aliadas seguían encerradas en Normandía, aunque habían tomado el puerto de Cherburgo. Sin embargo, la ruptura del frente era cuestión de tiempo, ya que los mariscales Rommel y Von Rundstedt no estaban recibiendo refuerzos humanos ni materiales suficientes para sustituir lo perdido, y la aparición de las V-1 no había reducido la supremacía aérea. En las reuniones que mantuvieron los dos comandantes alemanes con Hitler los días 17 y 29 de junio, éste les ordenó mantener el frente mientras la Kriesgmarine y la Luftwaffe destruían la flota aliada, cosa que no ocurrió.

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Eisenhower (izquierda), con los Generales George Smith Patton, Omar Nelson Bradley y Courtney Hicks Hodges

El 6 de julio, Patton por fin entró en Francia a bordo de un avión C-47, que aterrizó cerca de la playa de Omaha. En esos días, mientras esperaba un mando, leyó el libro del historiador Edward Freeman sobre la conquista normanda de Inglaterra para encontrar los caminos seguidos en Bretaña y Normandía por el rey Guillermo en sus campañas, a fin de rastrearlos si los alemanes cortaban las carreteras.

El 28 de julio, Bradley comunicó verbalmente a Patton que se le iba a nombrar jefe del III Ejército con efectos desde el 1 de agosto, subordinado al 12º Grupo de Ejército que él mandaba; y también le dijo intervendría en la Operación Cobra. Ésta consistía en una maniobra de las tropas de EEUU para romper las líneas alemanas y penetrar en Bretaña, más al sur y al oeste. El III Ejército, situado en el flanco derecho del ataque, rompió el frente en el pueblo de Avranches, obligó a los alemanes supervivientes a refugiarse en los puertos-fortaleza de Brest y Lorient hasta la rendición de 1945, ayudó a cerrar la bolsa de Falaise, despejó las orillas del río Loira y, después de girar al este, hacia la frontera con Alemania, avanzó hasta más allá de Le Mans y Alençon.

Tanques sin gasolina

Patton en seguida mostró su carácter resolutivo. El 29 de julio, antes de tomar el mando, abroncó a un general de una división acorazada que se había detenido para buscar un vado del Sena en el mapa. Patton se acercó él mismo al río, donde halló un vado y una resistencia limitada a una ametralladora; entonces regresó y mediante su habitual sarta de palabrotas puso en marcha al otro general y a sus carros.

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Patton

En su avance desde Avranches al Mosela, Patton dejó al descubierto el flanco derecho del III Ejército, desde Saint Nazaire hasta Troyes, lo que inquietó a Bradley, pero Patton estaba convencido de que los alemanes, a pesar de disponer de tropas y vehículos, no podrían moverlas debido al control del aire que tenían los Aliados, como así fue.

El 5 de septiembre, cuando comprendió que se quedaba sin gasolina a causa del colapso logístico, ordenó a sus tanquistas que avanzasen hasta que sus carros se detuvieran y luego siguieran a pie. De esta manera, estableció una cabeza de puente en el Mosela.

La Operación Fortaleza fue imprescindible en el éxito de Overlord, pero, como cuenta el profesor Dennis Showalter (Patton y Rommel), muchos veteranos alemanes de la campaña de Francia solían reprochar a sus antiguos enemigos estadounidenses que, si Patton hubiera sido la punta de lanza de la invasión, habrían entrado en Alemania antes de fin de 1944, cuando el cruce del Rin se realizó en marzo de 1945.

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