Menú

La lección magistral de Luis Alberto de Cuenca

Buena ocasión para acercarse a una de las figuras más relevantes de la cultura española actual.

Luis Miguel Suárez
2
Luis Alberto de Cuenca

Lección magistral (Quince enseñanzas para la vida) (Madrid, Plataforma Editorial, 2014) recoge una charla que Luis Alberto de Cuenca mantuvo con un grupo de jóvenes estudiantes madrileños. El libro, como se señala en la introducción, "no es más que la puesta en escena libresca" de aquella conversación (p. 9). En ella el escritor expresa su punto de vista sobre diversos temas -que constituyen el núcleo de cada uno de los quince capítulos o lecciones en que se divide la obra- que van surgiendo al hilo de sus propias reflexiones y de las preguntas del auditorio.

El punto de partida –de ahí el título– es la reivindicación de la figura del maestro como transmisor de saberes y experiencias, algo que parece puesto en tela de juicio en la sociedad de nuestros días. Por ello, la primera lección está consagrada al estado del sistema educativo en España. Un estado deplorable, a su juicio, y que puede resumirse en la tendencia a homogeneizar en el nivel más bajo, tanto en la enseñanza secundaria como en la universitaria. De esta deriva responsabiliza, en el plano político, a los diversos gobiernos —de uno y otro signo— y, en el plano propiamente educativo, a los pedagogos: "La pedagogía ha arruinado por completo la educación en España" (p. 16). Por ello aboga por lo que las nuevas corrientes educativas han abolido: la importancia de la memoria, el peso de las humanidades, la figura del profesor o el sistema de la lección magistral. De ahí igualmente que reivindique la auctoritas (lección 2) encarnada en la figura del maestro -ahora que parece, "que con internet y ese tipo de armas [las nuevas tecnologías] al servicio de todos, todo el mundo habla de cualquier cosa y es experto en lo que sea" (p. 25)- o la importancia esencial de la Geografía y la Historia en la educación del individuo (lección 3).

Las siguientes secciones (4-7) inciden más en el plano más personal: la conciencia y el sentido de la vida, la educación moral, la necesidad de revalorizar el pensamiento crítico o el epicureísmo verdadero y responsable, que es el principio vital por el que se inclina el autor. En la lección 8 –"Desempolva los mitos. La tribu de Occidente… y la tribu humana"–, frente a otras corrientes intelectuales hoy vigentes que tilda de "masoquistas", Luis Alberto de Cuenca reivindica con firmeza y orgullo los valores de la civilización occidental y sus bases culturales grecolatinas y judeocristianas. Sin obviar tampoco sus errores y sus excesos, resalta, sin embargo, sus logros, sobre todo, el haber forjado el modelo de sociedad en la que, más que en cualquier otra cultura, rigen con mayor nítidez los valores democráticos. Con estas consideraciones se relacionan los dos siguientes capítulos, dedicados a la reflexión sobre la democracia, en unos momentos en que la crisis económica y política que vive en Europa parece poner en entredicho la vigencia del sistema parlamentario, que como dirá más adelante (p. 98), es, para él, el auténticamente democrático. En ese contexto surge, a raíz de las preguntas de los propios estudiantes, la cuestión de los nuevos movimientos, como el 15-M, que reivindican un nuevo modelo de democracia. El escritor, sin dejar de reconocer las expectativas que en un inicio crearon se pronuncia de forma clara: "Para mí la democracia real que reivindican estos señores es la misma que gobernó en la Unión Soviética o en la Alemania nazi" (p. 76), y concluye: "Para mí, el movimiento callejero que se inaugura el 15 de mayo es un movimiento claramente totalitario e involucionista" (pp. 77-78).

En un plano más personal vuelven a centrarse las lecciones siguientes. La 11 está consagrada a la familia -que, a su juicio, más que en proceso de descomposición, se encuentra en un proceso de cambio, hacia un modelo más dinámico y autónomo- y las redes sociales, cuyos peligros (atrapan como auténticas redes) y ventajas (anulan fronteras y universalizan) no dejan de advertirse. Las secciones 12 y 13 versan sobre la vocación. Aquí, entre otros consejos, el autor recomienda, incluso frente al pragmatismo, perseverancia –"Elogio de la cabezonería" es el título elegido para la lección 12– en el logro de los objetivos personales. En estos tiempos de crisis y de horizontes sombríos para los jóvenes, insiste el autor, esta perseverancia resulta imprescindible para no caer en la abulia y el desánimo. Como igualmente resultan necesarios la moderación y el sentido común para no sucumbir a la tentación totalitaria, que en el terreno político tiene su caldo de cultivo en las funestas consecuencias de las crisis. En el campo específico de la vocación literaria el consejo fundamental para los que se inician en la literatura se resume en este aserto: el escritor se hace sobre todo en la forja de la lectura.

Hacia el terreno de la cultura acaban derivando las últimas lecciones (14-15). La importancia que le otorga a esta Luis Alberto de Cuenca puede resumirse, por ejemplo, en esta significativa frase: "La batalla contra la muerte la libra el arte" (p. 119). Si a lo largo de todo la conversación han ido surgiendo los nombres de algunos de sus escritores favoritos (Homero, Borges, Shakespeare, Whitman…), la última lección la reserva el poeta para sus recomendaciones de lecturas y escritores imprescindibles. Y Con el recitado de algunos poemas propios concluye su charla.

Ciertamente Luis Alberto de Cuenca a lo largo del libro no evita el pronunciamiento claro, aun a riesgo de resultar políticamente incorrecto, ni oculta, en este sentido, su posición ideológica –la de alguien que se define como conservador (p 77) y "liberal convencido y confeso" (p. 203)– a la hora de emitir determinados juicios. Pero, rehuyendo toda tentación de dogmatismo, es sobre todo la experiencia vital la que dicta e inspira estas lecciones que, a través de un discurso claro, sencillo y ameno, quiere transmitir a su joven auditorio. Aunque surgidas en este contexto concreto, estas lecciones, sin duda, resultarán de indudable interés para cualquier lector, tanto por los temas que abordan como por reflejar el punto de vista de una de las figuras más relevantes de la cultura española actual.

Luis Miguel Suárez, doctor en Filología Hispánica. Profesor de enseñanza secundaria.

En Cultura

    Lo más popular

    0
    comentarios

    Servicios

    Máster EXE: Digital Marketing & Innovation