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Will Eisner, el genio que convirtió al cómic en un arte serio

Se cumplen 100 años del nacimiento de Eisner, un gigante del cómic, o el arte secuencial como él solía llamarlo, no sólo por su estilo, por su innovadora distribución de las viñetas, por su uso del color, o por sus historias originales y sus novelas gráfi

Elías Cohen
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Will Eisner en el Comic-Con de 1982 | Wikipedia

"Vivimos una época muy gráfica y visual, y la gente ya no está dispuesta como antes a dedicar tiempo a la lectura de textos largos"

Will Eisner (1941)

Cuandotratamos la intensa y embrionaria relación entre el cómic norteamericano y los judíos, no cometimos el pecado de obviar a uno de los mayores iconos creadores del género: Will Eisner. Eisner dejó un estilo imperecedero y trabajó incansablemente con la perenne obsesión de darle seriedad y entidad a los cómics, y lo hizo: inventó la Novela Gráfica. Tal ha sido su legado en el mundo de las viñetas que Los Oscar de los cómics llevan su nombre: Los Premios Eisner.

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Autorretrato de Eisner con su superhéroe Spirit

Eisner nació en New York hace justamente un siglo. Era hijo de inmigrantes judíos; como lo fueron Max Ginzberg, inventor del cómic que hoy conocemos, Martin Goodman, fundador de Marvel Comics, Harry Donenfeld, y Jack Liebowitz (estos nacidos en Rumanía y Ucrania respectivamente) fundadores de DC Comics, Bob Kane y Milton Finger, creadores de Batman, Stan Lee y Jack Kirby, creadores de Hulk, Spiderman, los 4 Fantásticos, La Patrulla X, etc., o como Jerry Siegel y Joe Shuster, progenitores de Superman.

El padre de Eisner, Samuel, llegó llegó a New York poco antes del estallido de la Primera Guerra Mundial desde su Kolomyia natal (entonces imperio austrohúngaro, hoy Ucrania) y poco tenía que dejarle a su hijo en herencia, aparte de un legado milenario de estudio y razonamiento hasta la extenuación, de historias, leyendas e inquietudes que fueron la patria de un pueblo errante. También, la necesidad de destacar en algo para progresar y salir de la miseria que les tenía atrapados en Brooklyn. Su madre, Fannie Ingber, procedente de Rumanía, perdió a sus padres a la edad de 10 años, fue criada por su hermana mayor y apenas pudo asistir al colegio; no obstante, el pequeño Will, nacido en 1917, absorbería esa inquietud y ese inagotable esfuerzo de su madre por no permanecer analfabeta -algo que intentó ocultar a sus hijos-, pese a las penurias que padecieron tras el estallido del crack del 29 (penurias que serían su principal fuente de inspiración para Contrato con Dios, la primera novela gráfica de la historia).

De hecho, la pobreza de su familia fue el efecto disparador en la mente de Eisner. Ante la falta de ingresos en su familia, Will Eisner, a la edad de 13 años, empezó a vender periódicos en la calle, presumimos que gritando, como tantas veces hemos visto en las películas, "¡Extra Extra!". Eisner contó que durante esos ominosos años de crisis el trabajo de repartidor callejero de periódicos estaba sometido a una competencia feroz por hacerse con las mejores zonas.

Unos años más tarde, y después de haber comenzado a dibujar para el periódico de su instituto, su compañero de clase Bob Kane, futuro creador de Batman, le convence en 1936 para que venda sus dibujos a la revista Wow! What a Magazine! Y así fue cómo, con sólo 19 años, sus historias ya estaban en portada.

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Tres años después, ya con su propia editorial, Eisner da el siguiente paso para un dibujante de cómics de la época que se precie: crea un superhéore, The Spirit, el personaje que le haría más famoso. Eisner ya apuntaba maneras y The Spirit es el primer superhéroe serio, un detective sin superpoderes, "un chico de clase media que combate el crimen". The Spirit apareció por primera vez en la edición dominical del Register and Tribune Syndicate el 2 de junio de 1940. Las historietas de Spirit, aderezadas de humor y dotadas de ambientes netamente noir, nunca perdieron la perspectiva humanista que caracterizó a la narrativa de Eisner. En 2009, Hollywood manchó su memoria con una adaptación propia para el basurero de la historia de Reagan.

En pleno lanzamiento de The Spirit, la Segunda Guerra Mundial había comenzado, y Eisner se alistó al ejército y puso su genio al servicio del país. Creó el personaje Joe Dope para la revista Army Motors, y dibujó para Firepower materiales de instrucción. En 1948, debido su experiencia trabajando para el Pentágono, decidió crear la American Visual Corporation para seguir produciendo estos mismos materiales destinados a agencias del gobierno y a empresas.

En 1978, después de algunos proyectos sin éxito como John Law o Shoeshine Boy, Eisner cambió la historia del cómic para siempre. Eisner ya era grande antes de su Contrato con Dios, pero su fuerza creadora no se detuvo. Ambientada en la Avenida Dropsie, Contrato con Dios es la primera novela gráfica publicada. Concebida como una trilogía, la fe, la pobreza, o la esperanza son temas centrales de la novela, que es además un canto contra el antisemitismo corrosivo que proliferó durante la depresión de los años 30 -la última obra de Eisner, La Conspiración, prologada por Umberto Eco, cuenta la historia secreta de Los Protocolos de los Sabios de Sión-. Eisner siempre tuvo un objetivo claro para los cómics, y Contrato con Dios fue la culminación del mismo: convertir los cómics en un producto para adultos. Posteriormente, adaptó obras clásicas a la novela gráfica, como el Quijote y Moby Dick, y continuó con su homenaje a la ciudad que le vio nacer con New York, la vida en la Gran Ciudad.

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Eisner fue un gigante del cómic no sólo por su estilo, por su innovadora distribución de las viñetas, por su uso del color, o por sus historias originales y sus novelas gráficas humanas y profundas. Todos los dibujantes bebieron de los trazos del pincel de Eisner y de las tramas de sus personajes, es cierto. Sin embargo, la obra de Eisner es también imperecedera por haber encumbrado al cómic a la categoría de arte serio. En este sentido, también impartió clases en la Escuela de Artes Visuales de New York y escribió dos libros Comics and Sequential Art y Graphic Storytelling and Visual Narrative, basados en sus conferencias.

A Eisner le debemos que el cómic, o el arte secuencial como él solía llamarlo, adquiriera un prestigio negado durante décadas. Como confesó una vez:

Una clave para mi pensamiento siempre ha sido la creencia casi fanática de que lo que estaba haciendo era una forma de arte literario. Esa creencia del el ego y de la necesidad, supongo, que de una combinación ambas.

Eisner siempre creyó en el cómic y lo llevó a lo más alto, y por eso le estaremos eternamente agradecidos.

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