
Una historia sencilla puede acabar abriendo conversaciones complejas en casa o en el aula. Ese es el punto de partida de Me habló bonito, un cuento infantil que utiliza la metáfora de una niña, una luciérnaga y una "nube" de pensamientos para hablar de autoestima, miedo y autorrespeto sin perder la mirada infantil.
Carmen Esteban, autora del libro, ha pasado por Es la Mañana de Fin de Semana de esRadio para explicar cómo nace este proyecto y qué busca con él: un recurso que ayude a los más pequeños a poner nombre a lo que sienten y a los adultos a acompañar mejor ese proceso.
"Es un proyecto que lleva varios meses gestándose", explica la autora, que lo ha construido a partir de su experiencia profesional con niños y adolescentes. "Me doy cuenta de que el tema de la autoestima y el autorrespeto es algo que hace falta trabajar mucho", señala.
Una historia para hablar de lo que cuesta decir
El libro parte de la historia de Clara, una niña de seis años que convive con una especie de nube que le pesa en la cabeza y necesita la ayuda de una luciérnaga para entender lo que le pasa. "El tema de la autoestima y el autorrespeto es fundamental para la salud mental", resume Esteban durante la entrevista.
La autora insiste en que el objetivo no es solo el cuento en sí, sino lo que se genera después de la lectura: "Muchas veces esto es aprendido también. Los niños aprenden de cómo los adultos se hablan a sí mismos", apunta.
En ese sentido, el libro busca abrir una puerta a conversaciones que no siempre resultan sencillas en casa. "A veces evitamos este tipo de conversaciones porque son incómodas", reconoce, y añade que en muchos casos los adultos tienden a minimizar lo que sienten los menores sin darse cuenta.
Emociones que no son buenas ni malas
Uno de los ejes del cuento es la gestión emocional y la idea de que no existen emociones "correctas" o "incorrectas". "No hay emociones buenas y malas, sino emociones que te hacen sentir bien y otras que te hacen sentir mal", explica Esteban.
A través de ejemplos cotidianos, el libro intenta que los niños identifiquen lo que sienten sin miedo. "Si oyes un ruido fuerte por la calle, te asustas. Y ese miedo te ayuda a reaccionar, a pedir ayuda", señala como ejemplo durante la entrevista.
La historia de Clara introduce además una idea clave: las "nubes" no desaparecen, pero se pueden aprender a gestionar. "El truco es aceptar que el malestar forma parte del día a día y saber cuándo empieza a ser demasiado", apunta la autora.
La lectura como vínculo en casa
Más allá del contenido del cuento, Esteban pone el acento en el momento de la lectura compartida. "Ese ratito de leer juntos es una manera de relajarse y de poder contar cómo se sienten los niños", explica.
El libro también se apoya en la ilustración de Ingrid Valls, un elemento que, según la autora, es clave para conectar con el público infantil: "Es impresionante cómo trabaja la luz, parece que el cuento se ilumine".
Para Esteban, la combinación de texto e imagen ayuda a que los niños se identifiquen con la historia sin necesidad de explicaciones directas. "Lo que leen en los personajes lo aplican a ellos mismos", resume.

