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La razón por la que acabas tarareando canciones que jurabas que odiabas

Las emisoras utilizan estudios semanales con oyentes para medir gusto, familiaridad y desgaste de los temas.

Las emisoras utilizan estudios semanales con oyentes para medir gusto, familiaridad y desgaste de los temas.
Mesa de sonido | Pixabay/CC/ThorstenF

La frecuencia con la que una canción se repite en la radio no depende solo del criterio musical de las emisoras. Las cadenas emplean de forma habitual estudios periódicos con oyentes para decidir qué temas aumentan su presencia en antena y cuáles la reducen, con el objetivo de ajustarse al comportamiento real de su audiencia.

El sistema se basa en una muestra de entre 100 y 200 oyentes fieles, a los que se contacta cada semana. Durante esas llamadas, los participantes escuchan fragmentos de canciones —normalmente el estribillo— y asignan una puntuación a cada tema. En función de esos resultados, la emisora ajusta la rotación diaria.

La diferencia puede ser notable: una canción con la puntuación más alta puede emitirse hasta unas 20 veces al día, mientras que otra con menor valoración puede quedar reducida a tres emisiones diarias.

Este método responde a un dato clave en la programación musical: el oyente medio escucha la radio alrededor de 30 minutos al día. Al concentrar la emisión en los temas mejor valorados, las cadenas se aseguran de que ese oyente escuche las canciones con mayor aceptación, incluso aunque solo sintonice durante un periodo breve.

La repetición se convierte así en una herramienta para retener audiencia y evitar que el oyente cambie de emisora ante una canción desconocida.

Qué se mide en los estudios

En estas llamadas se analizan tres variables principales. La primera es la familiaridad, que mide si el oyente reconoce la canción. La segunda es el gusto, que refleja hasta qué punto le agrada el tema. La tercera es el burn, un indicador del cansancio o saturación que provoca una canción por exceso de exposición.

Las respuestas obtenidas generan una puntuación global que influye directamente en la frecuencia con la que el tema se programa en antena.

Las encuestas no las realiza el personal de la emisora, sino empresas externas especializadas, como ocurre en otros estudios de mercado. Estas mediciones son una herramienta más dentro del proceso de decisión.

A ellas se suman las votaciones en redes sociales y el criterio editorial de cada cadena, que también influyen en qué canciones entran, se mantienen o salen de la programación musical.

El límite de la repetición

La estrategia se apoya en el llamado efecto de mera exposición, según el cual el cerebro necesita entre 7 y 15 escuchas para que una canción empiece a resultar agradable. Sin embargo, este mecanismo tiene un límite claro.

Cuando un tema alcanza un nivel alto de desgaste, su presencia se reduce aunque siga gustando. Según datos de P1 Media Group y Music & Media, Lose Yourself de Eminem llegó a registrar un 92% de familiaridad, una puntuación de 4,37 sobre 5 en gusto y un 37% de burn, lo que indicaba un alto grado de saturación entre parte de la audiencia.

En estos casos, aunque la canción mantenga una valoración positiva, la emisora baja su frecuencia para evitar el rechazo de un porcentaje significativo de oyentes.

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