
El diario británico The Telegraph ha revelado que China habría llevado a cabo durante años una operación de ciberespionaje contra altos funcionarios de Downing Street, el núcleo del poder ejecutivo del Reino Unido. Según el rotativo, los ataques se centraron en los teléfonos móviles de asesores cercanos a distintos primeros ministros, logrando acceder a comunicaciones sensibles sin que las autoridades lo detectaran de inmediato.
Las intrusiones se habrían producido entre 2021 y 2024 y afectarían a etapas de gobierno de Boris Johnson, Liz Truss y Rishi Sunak. Aunque no existen pruebas de que los dispositivos personales de los primeros ministros fueran comprometidos, el rotativo británico sostiene que el acceso a los móviles de sus colaboradores permitió a los atacantes obtener información política y estratégica de alto valor.
De acuerdo con fuentes citadas por el periódico, la operación habría sido ejecutada por hackers vinculados al Estado chino y formaría parte de una campaña de espionaje más amplia contra países occidentales. El grupo estaría especializado en la infiltración de redes móviles, lo que les habría permitido acceder a llamadas, mensajes de texto y metadatos sin necesidad de comprometer sistemas clasificados.
El alcance exacto del espionaje aún no ha sido determinado, pero expertos en seguridad consultados por el diario advierten de que los teléfonos móviles son una vía especialmente vulnerable dentro de las estructuras gubernamentales. Aunque los asuntos más sensibles se tratan en canales seguros, los móviles contienen información clave sobre agendas, contactos y dinámicas internas del poder.
La revelación llega en un momento especialmente delicado para las relaciones entre Londres y Pekín. El Gobierno británico mantiene una estrategia de acercamiento económico con China, mientras crecen las advertencias de los servicios de inteligencia sobre los riesgos de dependencia tecnológica y las amenazas a la seguridad nacional derivadas del espionaje extranjero.
China ha rechazado de forma tajante las acusaciones y las ha calificado de infundadas. Pekín sostiene que es Occidente quien utiliza la ciberseguridad como arma política y acusa al Reino Unido y a sus aliados de difundir informaciones sin pruebas con el objetivo de deteriorar las relaciones diplomáticas y justificar políticas hostiles.
En el Reino Unido, la información publicada por The Telegraph ha reavivado el debate sobre la protección de las comunicaciones gubernamentales y la postura frente a China. Varios parlamentarios han pedido explicaciones al Ejecutivo y reclaman una revisión profunda de los protocolos de seguridad para evitar que Downing Street vuelva a ser vulnerado desde el exterior.
