
La Unión Europea está buscando un radar que haga frente a las nuevas amenazas y que pueda ser incorporado a los futuros buques de guerra que se están desarrollando a través del Fondo Europeo de Defensa. Un sistema de barrido electrónico, multibanda y 4D que sea el núcleo central de estas embarcaciones y que se está proyectando bajo el programa Shimbad, en el que participan prácticamente todas las empresas europeas que saben construir radares.
Liderado por la española Indra, cuanta con una financiación de 42,5 millones de euros, de los que 30 millones provienen de la Comisión Europea y el resto de diferentes países europeos. Una inversión que forma parte de la estrategia comunitaria para reforzar la autonomía tecnológica en defensa, especialmente en sistemas navales avanzados, considerados críticos para la seguridad marítima del continente.
Este miércoles, dos de las personas clave en este proyecto dentro de la compañía española, María del Mar Pomares (responsable de Desarrollo del Negocio Naval en Cooperaciones UE y OTAN de Indra) y Carlos Castillo (director del área de Radares de Indra), han explicado algunas de las características técnicas que tendrá este desarrollo militar, en el que se van a emplear tecnologías que ya están maduras.
El sistema que se está diseñando es un radar de última generación basado en arquitectura AESA (Active Electronically Scanned Array), es decir, de barrido electrónico activo. A diferencia de los radares convencionales, no necesita partes mecánicas para orientar el haz, lo que le permite una respuesta mucho más rápida, mayor fiabilidad y capacidad de seguimiento simultáneo de múltiples amenazas en entornos complejos de combate naval.
Uno de los elementos diferenciales es su capacidad multibanda, lo que permite operar en distintas frecuencias de forma simultánea. Esta característica amplía el alcance de detección, mejora la precisión en la identificación de objetivos y reduce la vulnerabilidad frente a interferencias o técnicas de guerra electrónica. Según los responsables del programa, esta combinación convierte al sistema en un sensor "todo en uno" para los nuevos buques de la UE.
A ello se suma su capacidad 4D, que no solo permite localizar un objeto en tres dimensiones (altura, distancia y azimut), sino también analizar su velocidad y comportamiento en el tiempo. Esto resulta clave para la detección de amenazas hipersónicas, misiles de trayectoria variable o enjambres de drones, donde la evolución dinámica de los objetivos es tan importante como su posición inicial.
En el plano operativo, el radar está diseñado para desempeñar múltiples funciones de forma simultánea: vigilancia aérea, control de superficie, seguimiento de amenazas y apoyo al guiado de armas. Esta integración reduce la necesidad de sistemas separados a bordo del buque, optimizando espacio, costes y capacidad de reacción en escenarios de alta saturación de amenazas.
Los responsables de Indra han subrayado que el sistema está pensado para operar en entornos especialmente exigentes, como el combate litoral, donde el "ruido" de la costa complica la detección de objetivos pequeños o de baja firma. También está preparado para resistir interferencias electrónicas avanzadas y ataques de saturación, cada vez más habituales en conflictos modernos.
De hecho, este radar está diseñado para ser incorporado en el programa European Combat Vessel (ECV), una iniciativa de la UE para desarrollar una nueva generación de buques de combate modulares, interoperables y capaces de operar en red. El ECV busca estandarizar plataformas navales multirol con sistemas comunes y arquitectura abierta, y este radar será uno de sus sensores principales para detección y seguimiento de amenazas.
