
El secretario del Ejército de Estados Unidos, Dan Driscoll, ha presentado su dimisión ante Donald Trump después de meses de enfrentamientos con el secretario de Defensa, Pete Hegseth. Su salida, todavía pendiente de aceptación formal por parte del presidente, se produce en un momento de fuertes cambios en la cúpula militar estadounidense.
Driscoll, veterano del Ejército y persona cercana al vicepresidente J.D. Vance, habría trasladado a la Administración su preocupación por los planes para modernizar el Ejército y mejorar su preparación. Según fuentes citadas por Fox News, consideraba que Hegseth estaba frenando estos esfuerzos, especialmente después de la destitución de varios generales.
Entre ellos se encontraba Randy George, hasta entonces jefe del Estado Mayor del Ejército y con quien Driscoll mantenía una estrecha relación profesional. Hegseth también había cesado a otros dos generales a comienzos de año, en una profunda remodelación de la cúpula militar.
La Casa Blanca no ha confirmado que estos desacuerdos estén detrás de la dimisión. Su portavoz, Anna Kelly, se ha limitado a elogiar la labor de Driscoll y a destacar que fue "sumamente eficaz" a la hora de impulsar la agenda de Trump para reforzar las capacidades militares de Estados Unidos. "El Ejército de Estados Unidos es más poderoso que nunca gracias a su labor junto al comandante en jefe, Donald Trump, y al secretario de Guerra, Pete Hegseth", afirmó Kelly.
Negociaciones entre Rusia y Ucrania
Driscoll también había desempeñado un papel destacado en los esfuerzos de la Administración Trump para acercar a Rusia y Ucrania a la mesa de negociación. En 2025, el presidente le encargó ayudar a convencer a Kiev de retomar las conversaciones con el Kremlin.
Su marcha ha provocado elogios entre varios republicanos. El congresista Pat Harrigan, miembro del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, ha defendido públicamente su gestión y ha destacado que Driscoll llegó al cargo con la intención de introducir cambios en una institución que, a su juicio, no podía permitirse caer en la complacencia.
Harrigan ha subrayado que el ya dimitido secretario estaba dispuesto a "enfrentarse a sistemas arraigados" y cuestionar prácticas que llevaban demasiado tiempo sin revisarse. "Su liderazgo fortaleció al Ejército y el impacto de su trabajo se seguirá sintiendo mucho después de que haya dejado el cargo", ha asegurado.
Está previsto que Driscoll abandone el Pentágono en los próximos días, a la espera de que Trump acepte formalmente su dimisión.
