
El británico George Russell (Mercedes) ha cumplido con los pronósticos y se ha adjudicado la victoria en el primer Gran Premio de la temporada de Fórmula 1, disputado en el trazado semiurbano de Albert Park en Australia. De este modo, la escudería alemana firma el primer doblete del año, ya que el joven italiano Kimi Antonelli cruzó la meta en segunda posición, desinflando el ímpetu inicial de los Ferrari, que tuvieron que conformarse con el tercer puesto del monegasco Charles Leclerc.
La cruz de la jornada recayó sobre los pilotos españoles. Carlos Sainz vivió un auténtico calvario a los mandos de su Williams. El madrileño se vio obligado a pasar hasta en tres ocasiones por la calle de boxes para tratar de gobernar un monoplaza lastrado por problemas de fiabilidad, logrando cruzar la bandera a cuadros en una discreta decimoquinta posición.
Por su parte, el asturiano Fernando Alonso no tuvo mejor suerte. Tras un amago de abandono en la decimoquinta vuelta debido a las deficiencias de su Aston Martin, saltó de nuevo a la pista giros más tarde a modo de prueba antes de retirarse definitivamente. Pese al aciago desenlace, el ovetense dejó destellos de su calidad al colarse en la décima plaza durante la salida, aunque la falta de ritmo del vehículo terminó por dilapidar cualquier esperanza.
El arranque del Mundial deja las primeras conclusiones sobre el impacto del nuevo reglamento técnico y energético. Los adelantamientos se han multiplicado notablemente en los primeros compases de la prueba, revelando que la gestión de las baterías y el ahorro de energía se convertirán en factores determinantes, obligando a los pilotos a entrar en un modo de supervivencia que recuerda a épocas pasadas.
La carrera comenzó con sobresaltos antes de que se apagaran los semáforos. El ídolo local, Oscar Piastri, destrozó las opciones de McLaren al accidentarse durante la vuelta de formación, impactando contra las protecciones tras pisar un piano. Una vez dada la salida, Charles Leclerc demostró el extraordinario rendimiento de Ferrari en los primeros metros, situándose líder desde la primera vuelta tras superar a los Mercedes.
A medida que avanzaban los giros, las estrategias de neumáticos y energía cobraron protagonismo. La aparición de varios coches de seguridad virtuales por averías de pilotos como Isack Hadjar o Valtteri Bottas fragmentó el pelotón. Leclerc prolongó su parada hasta la vuelta 25, momento en el que el veterano Lewis Hamilton llegó a liderar la prueba de forma momentánea antes de ceder el testigo a Russell.
En el tramo final, la intensidad de las batallas iniciales dio paso a una carrera más estabilizada. Max Verstappen intentó sin éxito dar caza al McLaren de Lando Norris por la quinta posición, mientras que Franco Colapinto logró defender su plaza de los envites finales de Sainz. Russell enfiló la meta sin oposición, certificando un dominio que sitúa a la marca alemana como el rival a batir.
