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Celebración, despedidas y fin de fiesta en Abu Dabi

Celebración, despedidas y fin de fiesta en Abu Dabi
Celebración, despedidas y fin de fiesta en Abu Dabi | Cordon Press

Se apagan los focos en Abu Dabi y el campeonato llega a su fin. La carrera de este domingo que ha devuelto el Mundial de constructores a McLaren después de más de veinticinco años, ha dejado una
celebración, la de los coches papayas y varias despedidas que cambiarán la parrilla de la próxima temporada.

Con el título en el bolsillo de Max Verstappen, que esta vez no pudo acercarse al podio por un choque con Piastry en la salida, Norris se impuso con cierta autoridad demostrando que ha sido el adversario más serio que ha tenido el neerlandés, no solo en Arabia sino durante toda la temporada.

La victoria de Norris le ha permitido a McLaren proclamarse campeona del Mundo de Constructores. Un título que nadie se esperaba y que ha devuelto a la escudería británica a lo más alto de este deporte. Ni Ferrari, ni Mercedes han conseguido la regularidad en la evolución que sí ha tenido McLaren. Ni siquiera Red Bull ha sido tan sólido y regular por lo que los coches papayas son los grandes favoritos para el próximo año y más si tenemos en cuenta los importantes cambios que se van a vivir en Ferrari y Mercedes.

Cuánto de menos va echar Ferrari a Carlos Sainz, un piloto discreto, en ocasiones algo anodino pero siempre eficaz, trabajador y leal a todos los equipos a los que ha pertenecido. Y pese a que Carlos ha
vivido, en estas últimas carreras, sus mejores momentos con Ferrari le toca despedirse de un equipo que le ha dado todo, pero que no ha apostado por él, y se equivocan. Sólo Williams ha ofrecido un proyecto
duradero a Carlos y si ambos trabajan juntos, quien sabe si el próximo año Williams puede volver a brillar como lo ha hecho McLaren esta temporada.

En el lugar de Carlos llega al cavallino rampante uno de los pilotos más laureados de la historia de la F1, Lewis Hamilton, que al igual que Sainz, se ha tenido que despedir del equipo que le ha dado seis de los siete mundiales que atesora. Un cambio de etapa para Hamilton que ha dejado mucho que desear esta temporada donde su compañero de equipo, George Russel, le ha ganado casi siempre. Ahora Charles Leclerc que se ha desinflado según ha ido avanzando el campeonato, tendrá que defender su posición dentro del garaje frente a Hamilton, ya veremos si es tan expresivo por la radio como cuando se quejaba de Sainz y las órdenes de equipo. Un año divertido, porque en lo alto del podio las cosas no han sido siempre del mismo color. Un año también de decepciones, la de Aston Martin, donde no ha habido proyecto, ni ideas. Sólo el anuncio del fichaje de Adrian Newey llenó de esperanza a un Fernando Alonso que pese a no haber brillado ha hecho carreras memorables que nadie recordará porque apenas le sirvieron para anotarse algún punto.

Un año en el que Verstappen ha demostrado que es algo más que un coche, un año en el que se ha hecho mayor, no sólo por su cuarto Mundial sino porque ha sabido esperar y aunque los nervios volvieron a sacar su lado más agresivo frente a Norris, el neerlandés ha aprendido lo que es la paciencia y la constancia.

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