
¿Cuántas victorias más podrá conseguir Verstappen?

No era el coche favorito para ganar en la noche qatarí; de hecho, sufrió el sábado durante la carrera corta para estar entre los diez primeros, pero la magia del vigente campeón o la de la parte técnica del equipo consiguió que Max Verstappen volviera a lo más alto, después de conseguirlo también en Brasil y proclamarse campeón en Las Vegas.
No menos determinante fue la sanción a Lando Norris por no levantar el pie en un tramo de bandera amarilla cuando iba segundo y con ritmo para adelantar al holandés. Un stop and go que le dejó en última posición y sin opciones, y con el riesgo de poder perder el subcampeonato de pilotos en detrimento de Charles Leclerc.
Las cosas se le pusieron de cara a Max —es lo que llaman ‘la suerte del campeón’—, sobre todo con la salida del primer safety car que condenó en la parada a pilotos como Carlos Sainz y benefició en al propio piloto de Red Bull. Lo que parece evidente, o lo que nos enseñan ambas carreras, la del sábado y la disputada el domingo, es que el Red Bull sufre cuando tiene tráfico delante y responde y mejora su eficiencia cuando lidera o tiene aire limpio para sacar del monoplaza el máximo potencial.
Un gran premio que ha dejado clara la igualdad entre los distintos equipos. Mientras que los McLaren se imponían junto con Mercedes en la sprint, el domingo Red Bull volvió a lo más alto, con el Ferrari de Leclerc sacando petróleo de los incidentes de carrera y Oscar Piastri aguantando el tipo pese a haber perdido la posición con el monegasco.
Una carrera loca, con dos safety car —más uno virtual—, llena de incidentes entre los monoplazas, los neumáticos y la suciedad en la pista que, si bien perjudicó a Sainz —que llegó a pinchar una de sus ruedas y sólo pudo ser sexto—, benefició a Fernando Alonso que supo surfear como nadie en mitad del desierto, consiguiendo una más que meritoria séptima posición.
Igualdad que deja en vilo para la última carrera el Mundial de Constructores que, aunque lidera McLaren, todavía Ferrari tiene opciones matemáticas para conseguir un título después de años de sequía.
Una igualdad que presagia una temporada, la del próximo año, especialmente competitiva y con mucha hambre entre los pilotos que se han repartido el podio en las horas bajas de Red Bull. Verstappen y la escudería del toro se van a tener que esforzar al máximo si quieren conseguir la quinta corona antes del cambio de normativa, que, a buen seguro, va a poner de nuevo la Fórmula 1 patas arriba.