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Los nervios nos devuelven al peor Verstappen

Russel se encuentra con la victoria tras el encontronazo entre Verstappen y Norris que devolvió al podio a Piastry y Sainz.

Russel se encuentra con la victoria tras el encontronazo entre Verstappen y Norris que devolvió al podio a Piastry y Sainz.
Verstappen echó de la pista a Norris | Agencias

¿Se acuerdan cuando Red Bull tuvo que plantear un ultimátum a Verstappen por su loca e irresponsable forma de conducir? ¿Cuándo la falta de experiencia, las ansias de ganar y el exceso de confianza le tenía más tiempo fuera de pista que dentro? Pues este domingo, en casa de Red Bull, hemos vuelto a ver a aquel piloto que muchos creyeron que no llegaría a nada debido a su carácter. Aquellos se equivocaron pero aquel chaval, que parecía incorregible ha vuelto y se ha manifestado en un momento muy concreto, en el que podría ser el inicio de una crisis en Red Bull.

Es cierto que pese a que Verstappen no ha ganado, ha cruzado quinto la línea de meta, su diferencia de puntos en la clasificación general es tan abultada respecto al segundo clasificado, Lando Norris, que no debería inquietar al neerlandés. Por eso cuesta entender la férrea defensa de la primera posición que ha hecho frente a Norris incumpliendo, bajo mi opinión, las normas en varias ocasiones, o no dejando hueco suficiente, o cambiando de dirección o no devolviendo la posición cuando al salirse ganó ventaja sobre el británico.

Una salida de pista y un plano en el neumático de Verstappen tras la última parada nos permitió ver un cuerpo a cuerpo en el que también falló Lando, porque si el británico hubiera tenido mayor determinación en el adelantamiento no hubiera ocurrido lo que parecía inevitable, un toque que dejó a Lando fuera de carrera y a Verstappen fuera del podio.

Un incidente que ha permitido a Mercedes volver a ganar una carrera, con George Russel, a que Piastry se haya quedado con la segunda posición y que Ferrari, con Carlos Sainz, haya salvado algo los muebles, subiendo al podio, después de un fin de semana con muchas sombras y pocas luces.

Un gran premio que empezó con dominio absoluto de Verstappen que venía de ganar la sprint del sábado y de marcar una pole cómoda y con autoridad. En cualquier caso, ojo porque Red Bull no está tan bien como parece, y si no que se lo digan a Checo Pérez que sólo ha podido ser séptimo. En Red Bull tienen problemas, y de ahí las dudas y los miedos.

Problemas con los motores, no creen que puedan cubrir la temporada sólo con las cuatro unidades de potencia que marca la norma, el coche no es tan noble como el año pasado, Adrián Newey se va y Verstappen que parece no estar muy a gusto con la dirección todavía no ha decidido su futuro, y aún no le ha dicho un no rotundo a Mercedes que sigue cortejando al vigente campeón.

La narrativa se pone interesante, más que los números que son tozudos y demasiados abultados como para pensar que Verstappen puede perder este Mundial. McLaren pese a contar con pilotos brillantes anda algo justos de madurez, Mercedes está lejos y Ferrari es Ferrari, es decir, cuando parecen que pueden llegar se desinflan sin saber porqué. Tampoco ya nadie cuenta con Aston Martin que han abierto una brecha peligrosa entre su túnel del viento y la pista y que, como el año pasado, les tiene perdidos y hundido en la clasificación.

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