
No es MotoGP, es la Copa Ducati

Hubo un tiempo en que el Gran Premio de Japón era la gran fiesta de las marcas japonesas, cuando Honda y Yamaha intentaban demostrar su poderío en casa frente a la afición. Mucho han cambiado las cosas y este fin de semana, y más con la doble caída de Pedro Acosta el sábado y el domingo cuando optaba a la victoria, la carrera de la categoría reina parece más la Copa Ducati que un gran premio multimarca.
La aerodinámica ha llevado la competición a otro nivel y ha dejado fuera de juego a las marcas japonesas que luchan por copiar, todavía sin éxito, los avances que han llevado a la dominación histórica de la desmocedici. Sólo KTM, en alguna carrera Aprilia, parecen poder colarse entre tanta moto italiana. Y que las motos que luchan sean tan iguales hace que los adelantamientos sean más complicados, pero no solo porque sean de la misma marca si no por la naturaleza de la misma moto. La gran implantación de alerones, salientes y otros elementos aerodinámicos, al estilo Fórmula1, dificulta mucho a los pilotos los adelantamientos, el poder acercarse y correr muy cerca del adversario.
Este gran premio en Donde Bagnaia ha vuelto a ganar y sigue acercándose a Jorge Martín que firmó una remontadas muy meritoria desde la undécima posición hasta la segunda, ha sido especialmente aburrido, sin luchas, sin peleas. A los pilotos se les hace muy complicado, y supone un alto riesgo, coger la aspiración y adelantar.
Por eso el Mundial se decidirá por las caídas, las que al inicio del campeonato tuvo Peco Bagnaia y las que firmó después, en los último grandes premios Jorge Martín. Este domingo el piloto madrileño ha hecho lo que tenía que hacer remontar, estar lo más cerca posible del vigente campeón y no cometer ningún error, seguir en pista y seguir puntuando. Martín debe templar su carácter en carrera, aprovechar y apretar cuando se vea superior y esperar que Peco también falle en algún momento.
Esto pinta que no será hasta Cheste, cuando se ponga el broche final al campeonato, cuando sepamos quien gana y se proclama campeón. Lo mismo pasa con la tercera posición del Mundial. Marc Márquez, quien pareció en un momento del campeonato que podía estar en la lucha por tel título, al final, se jugará la tercera plaza con Enea Bastianini. A lo que no hay que quitarle mérito porque el ilerdense no sólo se ha tenido que adaptarse a la moto italiana que implica una conducción completamente diferente a la Honda, sino que además, ha tenido que luchar con las Ducatis de este año, más potentes y rápidas que la suya. Y si en Indonesia fue Bastianini quien copó el tercer puesto, en Japón, Marc consiguió aguantar a Bastiniani sin que se pudiera si quiera acercar a su rueda.
Última mención para Pedro Acosta, que si bien parece que ha encontrado algo en la KTM que le hace ser más competitivo, algo tiene que cambiar si quiere optar algún día al título, ya son demasiadas caídas las que atesora esta temporada. Si bien es la primera, la de toma de contacto con la moto, con la categoría debe templar y aprender para que no sera, también, un continúo contacto con el suelo.