
Nikolas Sánchez Izquierdo, tenista catalán de 26 años, que actualmente ocupa el puesto 279 del ranking ATP, denunció amenazas contra su integridad física y la de su familia en el Challenger 125 celebrado en Rosario, Argentina. Debido a ello, fue activado el protocolo de la Agencia Internacional de Integridad del Tenis para proteger al jugador durante los octavos de final en categoría individual. Con el paso de los días se han conocido más detalles de lo sucedido.
El catalán recibió en su teléfono fuertes amenazas de supuestos apostadores, lo denunció y la supervisora del torneo fue informada de la situación para que se tomasen medidas. Así, se decidió aplazar la hora de comienzo para disputar el partido, tuvieron que pasar dos horas para que saltasen a pista y se disputó a puerta cerrada con policías.
Además, se quitó el partido de las casas de apuestas. Sánchez Izquierdo terminó perdiendo ante Aboian por 7-5 y 6-4. Después del partido, Sánchez Izquierdo se fue custodiado y, aunque tenía que disputar el partido de dobles junto a Genaro Olivieri, decidió retirarse del cuadro.
Sus primeras palabras
El tenista habló a través de las redes sociales sobre la situación vivida: "Hola a todos. Espero que os encontréis bien o lo mejor posible. Escribo esto ya que es considerable la gente que me está escribiendo por lo sucedido ayer. Primero, de momento no voy a dar información al respecto hasta que decida cómo hacerlo. Agradecería que no me escribáis más, por favor. Estoy volviendo a casa y necesito descansar", comenzó explicando.
A continuación, reflejó que no era la primera vez en la que se veía en este tipo de tesitura: "Segundo, durante años he soportado los excesos verbales en redes igual que muchos otros tenistas. Dada la gravedad de las últimas amenazas recibidas, a partir de hoy voy a mostrar tolerancia cero y denunciar cualquier tipo de mensaje excesivo que representen una falta de respeto o amenaza a mí o a mi familia".
Por último, lanzó un mensaje de gratitud: "Y, por último, agradezco de corazón la atención y compromiso de las personas que han estado a mi lado en estos momentos, en especial a mi entrenador (gracias, Pit, jamás podría imaginar recibir tanto en tan poco tiempo) y al torneo que, con su directora a la cabeza, ha tomado todas las medidas necesarias, junto a la policía, para garantizar mi seguridad. Muchas gracias. Nikolas".
Los detalles de lo ocurrido
"Nikolás escucha bien porque no te lo diremos otra vez. Y esto es para este partido. Sabemos todo de ti y de tu familia, sabemos dónde está tu hermano, dónde viven tu padre y tu madre —y los mencionan con el nombre de pila—, sabemos vuestra casa familiar —y aparece escrita la dirección exacta—, os tenemos localizados, así que más vale colaborar, ¿dale?", son las primeras frases de la amenaza recibida, según ha detallado ABC.
"Tenés que perder este partido contra Valerio – Aboian – de la forma más disimulada posible o te prometo que iremos a por vos, a por tu hermano, a por tus padres y les secuestraremos. No tenemos nada que perder. ¿Oíste bien? Colaborá en este partido o asumí las consecuencias. Sabemos tu documentación – y clavan el número de DNI – y sabemos donde andás ahora mismo", es lo que Nikolás siguió leyendo en su móvil personal.
Además le pedían en tono argentino: "Colaborá en este partido, perdelo disimuladamente, sin decir nada ni mencionar nada y todo irá bien, si no te prometo que no salís de acá y acabaremos de la misma manera con tu familia, ¿dale? Con calma y hacelo o prepárate para todo. Atrévete a desobedecer y estás acabado". El tenista ha admitido en el periódico que se quedó "paralizado" y se lo envió a su entrenador, quien consciente de la gravedad del asunto le dijo: "Quedáte, aquí".
Intranquilidad constante
Aislado en una sala y bajo vigilancia policial, la organización del torneo, con su directora Gabriela a la cabeza, "vinieron a tomarme declaración para que no tuviera que abandonar las instalaciones. Mi familia también denunció en la comisaría más cercana de casa", ha explicado el español. Previamente, se había puesto en contacto con su novia para pedirle que se pusiera en contacto con la familia y "averigüe dónde están y si están bien": "Por favor, júntalos y cuando estéis solos llamadme para que pueda explicar la situación".
El tenista ha reconocido en ABC que en el encuentro "estaba mucho más pendiente de lo que pasaba fuera de la pista que de lo que pasaba dentro". El miedo se apoderó de él y "tenía la sensación de que algo me iba a pasar": "Desconfiaba de ese porque me está mirando así, de aquel porque me anima asá... Hacía viento, se movió una valla publicitaria y yo ya pensaba que alguien estaba entrando a por mí... Nunca había experimentado una sensación así y perdí el control. Mi cabeza no estaba en la pista ni mucho menos", ha relatado así el calvario vivido.
El tenista ha terminado su charla en el periódico asegurando que esta agresión supera con creces los insultos que se reciben por las redes sociales y "el grado de alerta es mayor porque es algo que va un paso más allá". Una experiencia que nunca olvidará.


