La propuesta que el PP ha lanzado al PSOE y al PNV para desalojar de las alcaldías de 17 pueblos a Batasuna, la búsqueda del traficante que vendió las pastillas de “éxtasis” que provocaron la muerte de dos jóvenes en Málaga, las disputas entre el PP y el PSOE con ocasión de la cumbre europea de Barcelona, la ofensiva total lanzada por los palestinos contra Israel y la reafirmación de Mohamed VI de la soberanía marroquí sobre el Sahara son las asuntos más destacados en las portadas de prensa.
El Mundo analiza en un acertado editorial la propuesta del PP para ver si son verdad los “cambios” que algunos dirigentes socialistas decían encontrar en el nacionalismo vasco: Arenas ha propuesto al PSOE y al PNV desbancar de las alcaldías que están en manos de Batasuna gracias a la complicidad de los nacionalistas. La respuesta que, por ahora, ha tenido el PP viene a confirmar que los únicos cambios que se han producido en el País Vasco han sido en el PSOE y a peor. Como dice el titular del editorial de El Mundo: “El PNV está donde siempre y el PSOE, ni se sabe”: Los nacionalistas han reiterado que no van a desbancar a los proetarras, mientras que el presidente de la gestora socialista, Ramón Jáuregui, aunque dijo estar de acuerdo con “aislar a los violentos”, se ha alineado con los nacionalistas diciendo que presentar ahora mociones de censura ayudaría a convertir en “mártires” a los candidatos de Batasuna y que esa “estrategia debe ser gradual”.
Gradual, dice. ¿Cuántos años más de terrorismo considera Jáuregui que debemos padecer para aislar de una vez al brazo político de ETA?.
Como advierte El Mundo, “el PSOE apuesta hoy por una equidistancia imposible: mantener el Pacto antiterrorista y llegar simultáneamente a acuerdos con un Arzalluz que se niega a romper con Batasuna y se opone a su ilegalización”. Aunque acertado, este diagnóstico hace meses que es evidente. La cuestión que ya va siendo hora de plantear es: ¿va a mantener formalmente el PP un pacto con el PSOE, mientras los socialistas lo traicionan con “acuerdos con un Arzalluz que se niega a romper con Batasuna y se opone a su ilegalización”. Si exaspera la lentitud de los dirigentes populares en reprobar públicamente al PSOE, también desesperan los editoriales de prensa que tardan tanto en exigir al PP que sea consecuente con lo que empieza a reprochar al PSOE. Ese jugar a dos bandas de los socialistas es responsabilidad tanto del que lo practica como del que se lo tolera. Aunque no se sostenga lógicamente, esa equidistancia se puede perpetuar si el PP sigue ofreciendo al PSOE la respetabilidad de un pacto que los socialistas traicionan. Si el consorte traicionado consiente los cuernos, claro que es posible mantener a la amante.
El País por todo ello quiere que urgentemente el PP y el PSOE hagan, juntos y publicamente, el paripé de que el pacto no corre peligro. Como el PP ha empezado a darse cuenta de que puede correr el peligro de hacer el primo dando una vigencia a un acuerdo que su socio ni cumple ni merece, El País lanzó en pasados días un titular con la esperanza de que se convvirtiera en un hecho: Que Aznar y Zapatero se iban a reunir para decir que todo va bien en los acuerdos antiterroristas. Como Aznar, por ahora, no ha colado y se ha negado a esa reunión, hoy el editorial de El País arremete contra él, tanto por desmentir su falsa noticia como por no plegarse a su estrategia.
Para este diario, "evitar equívocos y malentendidos parece conveniente, pero da la impresión de que algunos dirigentes del PP, entre los que sería injusto no destacar a su mendaz secretario general, Javier Arenas, se empeñan en lo contrario: en magnificar las divergencias y dar la razón a los que dentro del PSOE tienen más dudas sobre la fiabilidad del PP". Ahí les duele a Prisa y al PSOE. Que el PP constate y subraye las divergencias, no que el PSOE de motivos para ello. ¿O acaso ha sido el PP el que, despues de acordar que no matendrian acuerdos con los nacionalistas mientras fueran por la vía soberanista, se acercado a ellos?. ¿Acaso ha sido el PP, el que después de proponer cambios para ilegalizar a Batasuna, ha rechazado desbancar a los proetarras de las alcaldías?. ¿Acaso es el PP el que, a pesar de su apuesta constitucional, quiere llegar a acuerdos de Gobierno con los que se oponen a nuestra Carta Magna?. Quien ha hecho todo esto ha sido el PSOE, y El País simplemente pretende que el PP se haga cómplice de todo ello haciendo creer a la opinión pública de que esos movimientos de su "socio" son compatibles con el acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo. Sencillamente, no lo son. Y lo único que se puede reprochar al PP es que no lo haya denunciado con mayor contundencia y no haya marcado públicamente un ultimatum al PSOE en este asunto.
Las drogas y la responsabilidad de los padres
Casi todos los editoriales dedican un editorial a la muerte de dos jóvenes por consumo de drogas. El denominador común de todo ellos es que señalan múltiples factores que han influido en esta tragedia excepto el primordial: la responsabilidad de los padres ante el consumo de drogas de sus hijos.
El Mundo se centra sobretodo en el traficante que pasó las pastillas de éxtasis, posiblemente una partida mal elaborada en algún laboratorio clandestino. El País denuncia los “efectos perversos” de la ilegalización de las drogas, como es la multiplicación de las muertes por sobredosis. ABC, aunque habla de “un conjunto de irresponsabilidades encadenadas”, denuncia que el aforo de la fiesta a la que acudieron los jóvenes fue rebasado en un 50 por ciento y que no se habilitó ninguna ambulancia ni ningún servicio de asistencia médica.
Todo lo denunciado por estos editoriales es cierto y son factores que pueden haber influido en la tragedia. Pero lo más acuciante que hay que denunciar es la escasa y permisiva formación que los padres dan a sus hijos sobre las negativas consecuencias del consumo de drogas y esa pasividad de muchos padres que no ejercen ningún control sobre lo que hacen sus hijos menores por las noches. Los padres deben saber que este tipo de fiestas de las “noches rave” la música va regada con el alcohol y las drogas de diseño. Una excesiva permisividad y un progre y mal entendido sentido de la modernidad ha hecho que muchos se desinhiban a la hora de saber en donde han estado sus hijos por la noche y a que hora y en que estado han llegado a casa. La falta de autoridad y ausencia de formación en el hogar es un cóctel mucho más explosivo que el que convoca el tráfico ilegal de drogas, el exceso de aforo o la ausencia de servicios médicos.
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