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Las chapuzas de Artur Mas, 'el Astucias', rompen CiU y descolocan a Junqueras

La Generalidad avanza en la preparación del 9N alternativo mientras ERC, ICV y las CUP se ven forzadas a colaborar en el "proceso participativo"

(Barcelona)
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La Generalidad avanza en la preparación del 9N alternativo mientras ERC, ICV y las CUP se ven forzadas a colaborar en el "proceso participativo"
Oriol Junqueras y Artur Mas, el día de la aprobación de la Ley catalana de Consultas. | Archivo

A falta de catorce días para el 9 de noviembre, la Generalidad acelera el montaje del referéndum alternativo, lo que según la consigna oficial es un "proceso de participación ciudadano". La izquierda separatista se refiere a este "nuevo" 9-N como un simulacro, un sucedáneo y una chapuza pero se ha comprometido a apoyarlo. La administración autonómica, a base de correos electrónicos y llamadas de teléfono, ejerce una gran presión sobre los directores de instituto, que deben poner los edificios y personal a disposición del ejecutivo de Mas; sobre los alcaldes de aquellas localidades donde la Generalidad no tiene posesión alguna, y hasta sobre las casas regionales, para evitar que se pronuncien en contra de los planes separatistas.

La próxima "astucia" de Mas consistirá en firmar el decreto de convocatoria del "proceso de participación" horas antes de que se abran los locales electorales, en la tarde del sábado 8 de noviembre y como colofón a una campaña "informativa" que ya se ha desplegado. Mientras tanto, el referéndum se prepara y se anuncia sin el sustento de ningún acto administrativo que pueda comprometer a la Generalidad en esta nueva fase.

El discurso de los medios de comunicación catalán cifra el listón del éxito en los dos millones de votantes, en la línea de lo apuntado por el propio Mas. No se contemplan circunstancias tan groseras como la inexistencia de censo, que se podrá votar durante varias semanas, que los resultados se sabrán en diferido y que más de 6.000 "voluntarios", de los 40.000 que ya dice tener la Generalidad, son funcionarios.

Tras la no precisamente inesperada suspensión del 9N por parte del Tribunal Constitucional, el Ejecutivo de Mas ha mostrado notables dosis de impotencia, incompetencia e improvisación. Depende de las inyecciones de liquidez del Estado, se tiene que apoyar en los ayuntamientos y en las organizaciones "civiles", la ANC y Òmnium, para montar poco más que una manifestación unitaria de partidarios del "derecho a decidir" y su "hoja de ruta" es contradictoria. Amaga con adelantar las elecciones autonómicas hasta que se lo pide ERC y exige la creación de una lista unitaria para socializar el desgaste de la corrupción del caso Pujol y la inoperancia de su ejecutivo en general. Es la única manera de frenar a ERC, disolver sus siglas y a Junqueras en una candidatura con artistas invitados como Josep Guardiola, Lluís Llach, Pilar Rahola o Miquel Calçada Mikimoto. Pero supone también el final del camino para la federación CiU.

Duran prepara una plataforma que tendrá su primer acto el 22 de noviembre, una cumbre con independientes con el propósico de articular una nueva opción política para afrontar el escenario posterior al 9-N. Según los plazos del líder de Unió, dicha plataforma debería tener ya elaborado un programa con una respuesta a la "cuestión nacional".

El nuevo mote de Mas

ERC tampoco se fía ya de Mas, a quien se refieren como El Astucias. Mas habría reconocido ante Junqueras y los dirigentes de Iniciativa y de las CUP que la Generalidad no puede organizar una consulta que merezca tal nombre y disponga de ciertas garantías. Y en cuanto al plan B, según informa El Periódico de Cataluña, habría llegado a decir literalmente que "hay que engañar al Estado", de lo que habría salido la astucia de convocar el sábado por la tarde y el nuevo mote del presidente de la Generalidad entre la izquierda separatista, la ecologista y la antisistema. De ERC a las CUP, la consideración más tibia que se hace del nuevo "formato" es que es una "auténtica chapuza".

Sin embargo, no les queda más remedio que contribuir a la causa de Mas y echar el resto de cara al 9-N porque de lo contrario serían los cabezas de turco del fracaso de un acto que se presenta sin ningún sustento legal, como la madre de todos los 11-S, una nueva jornada de movilización separatista con urnas, aunque sean de cartón.

Además de en ese referéndum, Mas y Junqueras también trabajan por separado en la creación de sus candidaturas de "unidad". ERC no está dispuesta a renunciar a unas siglas históricas y al alza ni tampoco a compartir su camino hacia la independencia con los restos del naufragio convergente. Junqueras pretende que las autonómicas se celebren después de las municipales, cuando ERC, según las encuestas, confirmará sus expectativas de crecimiento. Como ya se intentara en el caso vasco, el plan de ERC se basa en la insumisión municipal como palanca para una proclamación de independencia tras unas autonómicas en otoño de 2016, agotada la legislatura y celebradas ya las elecciones generales.

Esquerra también tiene en la recámara una lista "unitaria" mientras que esa opción es inevitable para Convergència, cuya marca electoral lleva el lastre de los numerosos expedientes judiciales de corrupción que afectan a al menos cinco miembros del clan Pujol. Mas hace gala de ser el único que puede convocar las autonómicas y utiliza esa posibilidad de forma partidista, según ERC, pero sin descartar el apoyo que le ofrece el PSC, a través de Unió, que incluye el recurso contra las ayudas para la escolarización en español o la puesta al servicio del 9-N de los alcaldes socialistas que sean requeridos por la Generalidad.

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