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Horrach hace un alegato en defensa de la infanta al interrogar a Urdangarin

El duque de Palma se enfrenta a la primera sesión de su interrogatorio repitiendo las mismas expresiones: "No sé, supongo, entiendo, no recuerdo".

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Más de cinco años han transcurrido desde que el juez José Castro impulsara la instrucción de este Caso Nóos. Muchos meses en los que Iñaki Urdangarin se ha preparado para dar cuenta de sus actos como presidente y número uno del epicentro de la presunta trama de corrupción, el Instituto que da nombre a la causa. Quien fuera duque de Palma se ha enfrentado este viernes a la primera sesión de su interrogatorio en el juicio y, aún así, ha titubeado repitiendo constantemente expresiones hechas: "No sé, supongo, entiendo, no recuerdo". Después de más de 25 horas repartidas en cuatro días de declaración de su exsocio, Diego Torres, el marido de la infanta ha iniciado a las 13.07 horas su turno como acusado.

En ese preciso instante ha resurgido el tesón del fiscal de Anticorrupción encargado del caso por exculpar a su mujer. Pedro Horrach ha inaugurado el interrogatorio a Urdangarin exhibiendo una serie de correos electrónicos cruzados entre el matrimonio para evidenciar que doña Cristina de Borbón ni conocía ni participó en las actividades del Instituto Nóos. Tan llamativo ha resultado este arranque que la magistrada que preside el Tribunal, Samantha Romero, ha intervenido en favor de Manos Limpias, única parte que acusa a la Infanta.

Horrach ha recordado que la misión de la Fiscalía no es solo acusar, sino oponerse a las acusaciones que considere infundadas. Se han vivido alrededor de diez minutos tensos, sobre todo cuando el Tribunal se ha alarmado por ver a una acusación intentando desmontar a otra, en este caso el Ministerio Público contra Manos Limpias. Jamás había asistido a tal episodio. Resuelto el entuerto, el fiscal ha redirigido su interrogatorio por la participación de Urdangarin en los eventos desarrollados por Nóos y el resto de las empresas vinculadas al acusado. En concreto, ha formulado una serie de preguntas relacionadas con los supuestos empleados ficticios que componían la sociedad Aizoon, de la que es copropietario con doña Cristina de Borbón: "Hay empleados que no les he conocido, no sabía ni quiénes eran".

"Nunca he sido comisionista"

Urdangarin ha acotado su papel en los proyectos de Nóos: "Yo principalmente estaba en la supervisión o se me requería para los aspectos deportivos". El marido de la Infanta Cristina ha sostenido un discurso mucho menos compacto que su exsocio. Sin embargo, no ha dudado en una respuesta directa: "Nunca he sido un comisionista de nada".

Horrach ha solicitado a Urdangarin que identificara a la persona encargada de elaborar los contratos y las facturas en el Instituto Nóos, en primer término, y en su sociedad Aizoon, después. El exduque de Palma ha aludido a los dos cuñados de Torres, igual que hiciera su exsocio. Según su versión, Marco Tejeiro se encargaba de la parte administrativa de los proyectos, "se dedicaba a facturación, a contabilidad, etcétera".

Por otra parte, ha negado favores de Jaume Matas. En base a su testimonio, no pidió al expresidente balear tras un partido de pádel que le adjudicase la llamada oficina del proyecto del equipo ciclista Banesto-Illes Balears, también bajo la lupa. Los 300.000 euros que recibió a cambio no son "una comisión ni muchísimo menos, la oficina buscaba controlar perfectamente que las cosas se iban a hacer bien". El declarante ha leído con atención y se toma su tiempo para repasar los documentos que le exhibe el fiscal.

La sesión ha concluido a las 15:02 de la tarde a causa de los horarios en billetes de vuelo reservados por los presentes en la vista. Tal y como previó este jueves el Tribunal, el juicio se reanuda el próximo miércoles 2 de marzo a las 9.15h de la mañana con el interrogatorio a Urdangarin. Las magistradas han habilitado los próximos días, 2,3,4 y 7 de marzo para finalizar las declaraciones de los acusados, cuando aún restan el exasesor fiscal del Instituto Nóos, Salvador Trinxet, y la Infanta Crisitina.

Diego Torres

Al comienzo de esta duodécima sesión del juicio, el abogado del exduque de Palma ha conducido el interrogatorio a Torres. Mario Pascual Vives ha aludido a un contrato por el que el Gobierno de Baleares pagó 18 millones de euros al equipo ciclista Banesto en concepto de patrocinio. Según declaró el exdirector general de Deportes en la autonomía, Pepote Ballester, Udangarin habría ejercido de conseguidor gracias a su relación con los dirigentes de ambas instituciones. A cambio, el instituto Nóos recibió 300.000 euros para gestionar la "oficina de proyecto" de la operación. Torres ha negado categóricamente que ese monto responda a una comisión para su exsocio.

También ha desvinculado de las actividades del Instituto Nóos, en concreto de la gestación de la cumbre Valencia Summit, al exvicealcalde de la capital del Turia acusado en esta causa, Alfonso Grau, detenido el pasado lunes en el marco de otra investigación. Hasta que ha cogido el testigo de las cuestiones su abogado.

Defensa final

Con la ayuda de Manuel González Peeters, serio y directo en sus formulaciones, ha intentado demostrar la legalidad de cada uno de los contratos incluidos en el sumario: Lagardere, Mixta África, Motorpress España, Lobby Comunicación, Valencia Summit, Illes Balears Fórum, Ros Casares, los Juegos Europeos, el patrocinio ciclista, la candidatura olímpica de Madrid 2016…y así hasta el final. Todo legal, según Diego Torres y la documentación por él mismo presentada.

Conducido por su letrado, el declarante ha manifestado que cada una de las sociedades que constituyó "es distinta. La actividad era distinta. Presentaban declaraciones impositivas diferentes. Nunca ha existido una sociedad dominante". Después ha explicado que fijaban un canon máximo de patrocinio de 900.000 euros y que perdieron dinero en los certámenes desarrollados en Valencia y Baleares porque fijaban los precios "muy por debajo del mercado", exactamente la versión opuesta a la que propone la Fiscalía Anticorrupción.

La Fiscalía pide una pena de 19 años y medio de prisión para Urdangarin, que se eleva a 26 años y medio en la solicitud de Manos Limpias. En el caso de Diego Torres, Anticorrupción pide 16 años y medio de cárcel. Ambos están acusados por los delitos de de prevaricación, malversación, fraude, estafa, blanqueo, tráfico de influencias, falsedad documental y delito fiscal.

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