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Feijóo y Santamaría sopesan dar el paso y el PP entra en un estado de nervios

En caso extremo, cargos del PP esperan que Rajoy abandone la neutralidad para forzar una candidatura única que evite una dura batalla interna.

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Cospedal y Santamaría, ya sin silla vacía, en la toma de posesión de Garrido. | EFE

Fin de semana de llamadas en el PP. De muchos nervios, de rumores, de barones que se tantean los unos a los otros. En estos momentos, el partido tiene interiorizado que Alberto Núñez Feijóo y Soraya Sáenz de Santamaría sopesan dar el paso y anunciar su candidatura una vez se ponga fecha al congreso extraordinario de julio. María Dolores de Cospedal tampoco se descarta, y podría dar la batalla para impedir que la exvicepresidenta tenga opciones, según la interpretación de varios líderes de la formación.

Las incógnitas se resolverán tras la Junta Directiva de este lunes, que reunirá a medio millar de cargos del PP en un céntrico hotel de Madrid. Este órgano elegirá a los integrantes del comité encargado de todo el proceso congresual -presiones mediante para colocar a afines- y pondrá fecha al cónclave. Y, a partir de entonces, el partido espera que esa misma semana los posibles candidatos anuncien sus intenciones. "Unidad", siguen clamando los barones, horrorizados ante la posibilidad de que tengan que retratarse y elegir "entre papá o mamá".

A esta hora, Feijóo y Santamaría lideran las quinielas internas. Y los movimientos internos han ido a más en las últimas horas. "Si vamos a unas elecciones limpias y libres, aquí Alberto ganaría de calle. Y en otras comunidades pasaría lo mismo", según el análisis de un líder autonómico. Pero los apoyos de las estructuras también cuentan y mucho, reconoció. Y de ahí que él, como la inmensa mayoría, reclame menos primarias -el sistema es de doble vuelta, primero afiliados y después compromisarios- y más unidad.

Los defensores de la candidatura del líder gallego recuerdan sin cesar su última mayoría absoluta, cuando el PP iba de batacazo en batacazo, y el "efecto ilusión" que despertaría en las bases. "El partido se movilizaría", según un miembro del PP de esa comunidad. Pero los barones a favor de Santamaría replican: "Se enfrentaría a las elecciones rozando los 60 años y no es diputado". "Soraya es una excelente parlamentaria, tiene escaño en el Congreso, y es mujer en un momento en el que eso es importantísimo", añadió un líder autonómico defensor de la que fuera vicepresidenta. Hay cargos populares que apuestan a por una lista conjunta, aunque discrepan sobre quién debería liderarla.

Luego está Cospedal. "Los principios y valores", según un cargo próximo a ella. La secretaria general no se descartó en la ronda de entrevistas que realizó el pasado miércoles, un día después del adiós de Mariano Rajoy. Pero hay barones que tienen muy claro que no puede ser ella. "Representa el pasado orgánico del partido, que incluye nuestra peor etapa de la corrupción", según uno de ellos, en conversación informal con este diario. Le replicó otro: "Pero fue la primera que paró los pies a Luis Bárcenas y le llevó a los tribunales".

Pero, más allá de las opciones reales de Santamaría y Cospedal, no hay charla o comida informal con cargos populares en la que no salga a relucir su enemistad, su batalla soterrada que dura ya años. Ya lo avanzó este diario el jueves: sus maniobras turban al PP. Y este fin de semana más todavía: "El problema es que se retroalimentan y se destruyen entre ellas", según un presidente. Otro: "Lo peor es la guerra entre las dos. Va a ser un infierno si tenemos que significarnos". Y un último comentario a micrófono cerrado: "Antes intentarán destruirse para evitar que una de las dos gane".

En este contexto, fuentes de la dirección nacional del PP no llegaron a descartar un tapado en caso de que la situación se descontrole, que todo estalle por los aires. "¿Una tercera vía? Puede ser, como haya muchas leches", según un miembro de la cúpula. Se especula con los nombres de Íñigo de la Serna, Ana Pastor o incluso Pablo Casado. Aunque para varios líderes de la formación la solución pasaría porque, "de manera discreta", Rajoy dejara esa neutralidad a la que se comprometió en su despedida. "No que señale a nadie, pero sí que diga ‘hasta aquí hemos llegado’ e imponga una candidatura única", según las fuentes consultadas

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