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La Policía francesa localiza un zulo de ETA con cerca de 150 kilos de explosivo

Los artificieros de la Gendarmería destruyeron varios detonadores de forma inmediata porque el mal estado en que se encontraban podía ser peligroso.

Los artificieros de la Gendarmería destruyeron varios detonadores de forma inmediata porque el mal estado en que se encontraban podía ser peligroso.
Zulo de ETA localizado en 2014. | Archivo

La organización terrorista ETA escenificó su desarme hace algo más de cinco años. Entregó a las autoridades francesas coordenadas con la localización de algunos de los zulos en los que escondía tanto su arsenal como el material que utilizaba en su actividad criminal. Pero la realidad es que el material entregado fue casi simbólico, ni siquiera incluía buena parte de lo que las Fuerzas de Seguridad sabían que habían robado en los últimos años.

Las razones para señalar tan pocos zulos fueron variadas. Desde que la entrega de algunos arsenales podía hacer identificable a los autores de determinados crímenes -hay más de 350 asesinatos etarras pendientes de resolver, sin nadie condenado en los tribunales-, a que los continuos éxitos policiales en sus últimos años de actividad llevase a que los que controlaban la banda en esos momentos no tuviesen la ubicación exacta de los mismos.

Este hecho está provocando que las autoridades españolas y francesas hayan ido localizado zulos de forma intermitente en los últimos años. El último de ellos tuvo lugar el pasado 29 de julio, aunque no se ha conocido públicamente hasta que este fin de semana lo ha publicado Sud Oest, el periódico de referencia en el departamento francés de Pirineos Atlánticos, un área que los independentistas vascos consideran como propio.

El diario francés explica que un agricultor vio algo extraño bajo la tierra cuando paseaba cerca del muro de piedra de una parcela abandonada en la localidad de Accous, en el valle de Aspe, en la zona este de Pirineos Atlánticos, por lo que llamó de inmediato a la Gendarmería. Fueron los agentes lo que, al reconocer el terreno señalado por el agricultor, se dieron cuenta de que se encontraban ante un antiguo zulo de ETA.

Los agentes franceses encontraron en el escondrijo etarra cinco bidones cargados de treinta kilos de explosivo cada uno -sumando 150 kilos entre todos-, además de otros elementos que se utilizan para la fabricación de bombas como detonadores -que tenían puestas pegatinas con el anagrama de ETA-, que fueron destruidos de inmediato por los artificieros de la Gendarmería desplazados a la zona.

El alcalde de la pequeña localidad francesa explicó que una vez que se desenterraron los bidones se pudo comprobar que todos estaban marcados y que en los mismos aparecía, escrito en euskera, tanto el peso de cada uno como la sustancia que tenían: nitrato de amonio. Este tipo de explosivo ha sido uno de los preferidos por ETA durante los cincuenta años en los que cometió atentados terroristas por todo el territorio español.

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