
Gabriel Rufián, el portavoz de Esquerra Republica Catalunya (ERC) en el Congreso de los Diputados, muestra una particular concepción de los derechos lingüísticos según la cual él puede hablar en español cuando le plazca pero los niños catalanes no pueden aprender ese idioma porque su partido, Junts y el PSC se niegan a aplicar las sentencias sobre el 25% de enseñanza en español.
La teoría de Rufián es que, en primer lugar, él puede hablar en el idioma que le dé la gana en un ejercicio individual de libertad. En segundo lugar, si habla en español es por varias razones: porque es su lengua materna y porque el mensaje independentista llega a más gente en español que en catalán.
Es lo que se desprende de las "confesiones" de Rufián en su participación en un desayuno de Nueva Economía Fórum. En ese contexto, afirmó lo siguiente: "Cuando yo empecé en política, el independentismo mataba, literalmente, por encontrar a alguien que dijera cuatro líneas en castellano. Y ahora, por lo que sea, es un drama. Quizá es que hay quien domina tanto el ecosistema mediático-político de nuestro país que no tiene a nadie que haga independentismo en castellano, y por eso dice que no lo haga nadie".
Sobre hablar castellano en el Congreso. pic.twitter.com/6xTjhaCQwH
— Gabriel Rufián (@gabrielrufian) November 21, 2024
En la crítica poco velada a Carles Puigdemont reconoce Rufián también que el independentismo ha vinculado el catalán con su ideología forzando una suerte de apartheid lingüístico cuya expresión más aguda se produce en las escuelas públicas y concertadas sometidas al régimen lingüístico impuesto por los nacionalistas y los socialistas.
En el caso del partido de Rufián, que ocupó la Consejería de Educación en los últimos años, la erradicación del español fue una de las obsesiones recurrentes de los consejeros y de Pere Aragonès en calidad de presidente de la Generalidad. A tal efecto se incumplieron las sentencias sobre el 25%, se reforzó la condición de vehicular del catalán y se dictaron nuevas leyes para evitar que los tribunales pudieran ordenar la aplicación de los fallos lingüísticos sobre el español.
De modo que los derechos que no alcanzan a la mayoría de los niños de Cataluña o a quienes pretenden optar a determinados trabajos, sí que valen para el legislador Gabriel Rufián, quien encontró un hueco en la política procedente del desempleo gracias a expresarse en castellano, como prefiere decir el nacionalismo para evitar el término "español".
Pero Rufián se muestra muy modesto sobre sus inicios puesto que no sólo escaló posiciones en el grupo "Súmate" (facción de ERC para hispanohablantes) sino que lo hizo literalmente a base de puñetazos. Sea como fuere, ahora es uno de los principales apoyos de Oriol Junqueras para reeditar el cargo de presidente de ERC.
El dirigente separatista también ha criticado a quienes en su propio partido reniegan de las tesis supuestamente aperturistas que defienden él y Junqueras, partidarios de ampliar el radio de acción de su discurso. En ese sentido Rufián ha puesto como ejemplo a Bildu, el partido heredero de la banda terrorista ETA, de quien asegura que no reniega de sus votantes no independentistas. Así y según Rufián, en ERC "no hemos sabido asumir nuestra diversidad. Hay mucha gente que prefieren ser puro y pocos, que es muy legítimo, pero yo prefiero ser impuro y muchos".