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La Comisión de investigación apunta a la rotura de la soldadura como "causa principal"

La CIAF exigirá a Adif que aclare por qué la renovación de la vía Madrid-Sevilla fue parcial y no integral tras el siniestro del Iryo en Adamuz.

Vagones de los trenes Iryio y Alvia siniestrados en el accidente ferroviario ocurrido el pasado domingo. | EFE /Jorge Zapata

El descarrilamiento del tren Iryo a su paso por Adamuz (Córdoba) empieza a arrojar luz sobre el estado real de la infraestructura ferroviaria en España. El presidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), Ignacio Barrón, ha señalado directamente a un fallo estructural como el origen del siniestro.

"Todo parece evidenciar que la causa principal ha sido la rotura no tanto del carril como de una soldadura", ha afirmado Barrón en una entrevista difundida por el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Aunque la investigación sigue en curso, el presidente de la CIAF ha asegurado que esta misma semana esperan contar con "pruebas más contundentes".

Uno de los puntos más polémicos de la entrevista de Barrón ha sido la revelación de que la línea de Alta Velocidad Madrid-Sevilla —la primera de España— no ha sido renovada por completo, a pesar de lo que se presuponía. La CIAF pedirá explicaciones formales a Adif para aclarar por qué se renovó la línea "en unos tramos sí y en otros no".

"Todos creíamos que se había hecho una renovación integral", ha admitido Barrón con sorpresa. Según el presidente de la comisión, lo que se ha ejecutado realmente ha sido la sustitución de "desvíos que presentaban problemas que podrían ser críticos, y algún elemento más de carrilaje". Por ello, la investigación exigirá conocer "cuáles fueron los criterios para esta selección".

Barrón no ha ocultado su escepticismo sobre la convivencia de materiales de distintas épocas, aunque ha matizado que "juntar dos carriles de épocas distintas en principio no es causa de ningún tipo de anormalidad", siempre que el mantenimiento sea el adecuado. "A mí personalmente no me sorprende que siga habiendo carriles del año 1989 siempre que estén en buen estado", ha añadido.

La autocrítica sobre los estándares de seguridad en España también ha estado presente en la entrevista. Barrón ha comparado la red española con otras potencias ferroviarias, señalando que la distancia entre vías en la línea Madrid-Sevilla es de 4,3 metros (siguiendo el modelo francés antiguo), mientras que lo ideal serían cinco metros. "Somos un poco tacaños en este sentido", ha llegado a reconocer, sugiriendo que la CIAF podría recomendar ampliar esta separación en futuros trazados.

Asimismo, ha puesto como ejemplo la tecnología japonesa, donde los bogies (la transmisión del tren) cuentan con una "especie de lengüeta" que evita desplazamientos mayores en caso de accidente.

En cuanto a la relación con el Ministerio de Transportes, Barrón ha querido blindar la independencia de su organismo tras las recientes polémicas que rodean al departamento que dirige Óscar Puente. Según el presidente de la CIAF, el ministro le garantizó libertad absoluta: "Eres completamente libre de decir lo que quieras, tú y tu comisión sois totalmente independientes".

"No hemos tenido ningún tipo de injerencia ni de sugerencia, ni de observación", ha puntualizado Barrón, insistiendo en que la misión de la comisión no es "establecer culpabilidades", sino actuar como una "máquina de aprender" para evitar que se repitan incidentes que pongan en jaque la seguridad del sistema ferroviario español.

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