
"No lo recuerdo", "no puedo detallarlo" o "no lo sé" han sido las palabras más repetidas por Santos Cerdán en su declaración en calidad de testigo en el caso de las Cloacas del PSOE. El exsecretario de Organización del PSOE ha repetido hasta en 17 ocasiones una de estas fórmulas para desvincularse de las prácticas de la fontanera socialista Leire Díez.
El exdirigente socialista vinculado a la trama Koldo ha declarado después de que el magistrado instructor Arturo Zamarriego lo llamase a interrogatorio por las sucesivas veces que se le ha nombrado durante la investigación del caso. De hecho, uno de los audios publicados por Libertad Digital y recogidos en el sumario constata cómo Leire Díez se presentaba como la "mano derecha" de Cerdán a aquellos fiscales y altos cargos policiales a los que supuestamente intentó sobornar con el objetivo de frenar investigaciones acerca de la presunta corrupción del entorno de Pedro Sánchez.
Según han revelado fuentes jurídicas a este diario, Cerdán ha sido difuso o incongruente en casi una veintena de ocasiones durante el interrogatorio. En primer lugar, al ser preguntado por su relación con Leire Díez, Cerdán ha dicho que fue la periodista Patricia López la que quiso organizar la primera reunión entre Cerdán y Díez; pero que no recuerda si le contactó a alguien de su equipo, de los servicios jurídicos del PSOE o a él mismo. El fallecimiento de López en diciembre del pasado año dificulta que se corrobore esta versión.
Según ha dicho en sede judicial, le avisaron por teléfono de que tenían información que podría interesar al PSOE, aunque Cerdán no ha sido capaz de situar esa llamada en el tiempo. El exdirigente socialsita también ha dicho no recordar si la periodista estuvo en la reunión que posteriormente tuvo lugar en Ferraz.
Asimismo, una de las acusaciones populares les habría preguntado acerca de un supuesto encuentro en 2021 en el restaurante Dantxari, en el que habrían comido Cerdán, Díez y el expresidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) Vicente Fernández –Díez y él se encuentran siendo investigados en otra causa por supuestas adjudicaciones públicas a dedo—. La respuesta de Cerdán habría sido en este caso que "no tiene conocimiento" de dicho encuentro.
Otra de las incógnitas que Cerdán ha dejado en el aire es la duración de las dos reuniones que ha reconocido con Díez, en las que, según ha dicho, se habló de supuestos audios grabados en las saunas del suegro de Pedro Sánchez, Sabiniano Gómez. Unas reuniones, ha dicho, sobre las que no recuerda si estuvo desde el principio o ya estaban comenzadas cuando llegó. Tampoco recuerda, según su versión, lo que a raíz de esas reuniones hubiese podido decir el abogado del PSOE Alberto Cachinero, que habría estado presente en una de esas conversaciones acerca de los documentos grabados en las saunas de Sabiniano.
Al respecto de otros temas que podrían haberse estudiado en estos encuentros, Cerdán ha dicho no recordarlos; si bien ha dejado claro que ni él ni el PSOE pagó a Leire Díez ni, según él, le encargó que sobornara a fiscales en su nombre. Cerdán tampoco tiene constancia de cuándo fueron convocados a las reuniones ni si, como ha defendido el secretario de Estado de Telecomunicaciones, Antonio Hernando –que también ha declarado como testigo— estuvo presente el entonces director de comunicación de la formación socialista, Ion Antolín.
Ante la insistencia de los entrevistadores durante el interrogatorio, Cerdán ha negado recordar en varias ocasiones quién convocó las reuniones llegando incluso a asegurar que no sabe si fue él mismo. De la misma forma, Cerdán ha dicho que, aunque tuvieran dos reuniones para hablar de los audios grabados en las saunas de Sabiniano, no recuerda el contenido de los mismos.
Por último, al ser preguntado si el PSOE pagó gastos adelantados a Leire Díez en algún momento por sus labores como militante, Cerdán ha dicho no tener conocimiento de ello. Por todo ello, las acusaciones populares le han acusado de tener "amnesia". Cabe recordar que, si se demostrara que un testigo mintiera, podría incurrir en un delito de falso testimonio, castigado con entre seis meses y dos años de prisión.
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