
El ministro de Transportes, Óscar Puente, acompañado por el director de Tráfico de Adif, Ángel García de la Bandera, y el director de Operaciones de Renfe, José Alfonso Gálvez, ha comparecido en una rueda de prensa plagada de tecnicismos y carente de respuestas concretas sobre la investigación del descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad en Adamuz, que ha provocado la muerte de al menos 43 personas y ha dejado decenas de heridos.
Setenta y dos horas después de la tragedia, Puente ha evitado dar explicaciones claras y ha arrancado su intervención asegurando que "hablar de causas es poco respetuoso con las víctimas". Pese a insistir en que todas las hipótesis siguen abiertas, el ministro se ha apoyado en conjeturas para descartar responsabilidades evidentes y ha afirmado que "no estamos en un problema de falta de mantenimiento ni la obsolescencia, ni de falta de controles. Es mucho más complejo me temo, un problema que nunca hemos vivido antes en nuestra red", se ha aventurado el ministro. Asimismo, Puente ha rechazado que el descarrilamiento tenga relación alguna con una falta de inversión en la red ferroviaria. "No estamos ante un problema de falta de inversión", ha defendido.
Puente ha reconocido que es una "posibilidad innegable" que las marcas de los bogies puedan estar relacionadas con el siniestro, aunque advierte que "es muy aventurado decir que las marcas de los bogies suponen un problema en la infraestructura". Sobre la pieza hallada en el arroyo, asegura que "se cree que es perteneciente al Iryo, en concreto, del 8". En este sentido, el responsable de Adif ha asegurado que en los últimos tres meses se realizaron cuatro revisiones de la vía y la infraestructura, sin encontrar ningún fallo "que a priori evidencie una relación con el accidente", al tiempo que Puente ha reconocido que las vibraciones registradas por varios usuarios en redes sociales en ese trayecto "no son normales".
En su empeño por presentarse como el Gobierno más "transparente", Puente ha anunciado que solicitará, sin ofrecer una fecha concreta, su comparecencia en el Congreso de los Diputados, pero ha descartado abrir una auditoría o una investigación externa.
Apenas unas horas después de los trágicos sucesos ocurridos tanto en Adamuz como en la provincia de Barcelona, y mientras los maquinistas siguen registrando incidencias para que se reduzca la velocidad máxima en varios tramos debido a deficiencias en la vía, el ministro no ha dejado de anunciar la renovación de la línea Madrid-Barcelona. Una actuación que, según ha defendido, permitirá mejorar la infraestructura y aumentar la velocidad de los trenes. "Vamos a aprovechar la renovación de la línea Madrid-Barcelona para sustituir los elementos de la vía que sean necesarios y poder llevar los trenes a 350 kilómetros/hora", ha sostenido, añadiendo que su "aspiración ha tropezado gravemente esta semana", en referencia al trágico accidente ferroviario que ha costado la vida a 43 personas.
Huelga maquinistas
En paralelo a la rueda de prensa del ministro, los maquinistas han convocado una huelga para los días 9,10 y 11 de febrero. Lejos de asumir responsabilidades o reconocer las deficiencias estructurales de la red ferroviaria española, atribuye la huelga anunciada por los maquinistas a meras "circunstancias anímicas".
Les pide calma y se ha mostrado dispuesto a abrir líneas de diálogo y negociación para atender sus reivindicaciones. "Entendemos las reivindicaciones de los maquinistas, pero la huelga general no es la mejor manera de expresar su malestar. Entre todos debemos cuidar lo que tenemos, que es muy valioso; hemos sufrido un disgusto muy grande. Es fundamental dialogar y evitar esta huelga", ha sostenido.

