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Los 539 muertos de Sylvester Stallone le felicitan en su 70 cumpleaños

Sly Stallone cumple 70 años, y sus 539 víctimas mortales hasta el momento -the italian stallion tiene cuerda para rato- le tiran de la oreja. Les recordamos algunas de ellas. ¡Felicidades, Sly! | Juanma González @confecinepata

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¿Qué mejor manera que felicitar a Sylvester Stallone por su 70 cumpleaños que recordando sus fiestas de muerte y destrucción cinematográfica? Aquí tenemos un práctico recuento que incluye empalamientos, apuñalamientos y electrocuciones.

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Uno de los primeros papeles relevantes de Sly fue La carrera de la muerte del año 2000 (1975), una serie B del legendario Roger Corman ambientada en un hipotético año 2000 en el que atropellar peatones acumula puntos para ganar la carrera.  "Ametralladora" Joe Viterbo, así se llamaba, entablaba un delirante duelo con un hierático David Carradine del que solo uno podía salir ganador. Puede que el filme genere risas, pero lo cierto es que tenía ínfulas de sátira social. 

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Después de Rocky y el primer Acorralado, en Rambo II las cosas empezaron a salirse de madre. Sly ya era una gran estrella, y la cinta (muy bien dirigida por George Pan Cosmatos sobre un guión de James Cameron, reescrito por Stallone para sí mismo) reconvirtió al soldado fugitivo en un héroe de acción militar acorde con la política de Ronald Reagan. La película era otra cosa distinta, pero dio en el blanco de la taquilla igual que Rambo con el general Thai (George Cheung). El recuento de bajas convierte Acorralado en Cartas a Julieta, en uno de esos filmes que reflejan el espíritu de una década.

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Claro que en la relativamente olvidada Halcones de la noche (1981), Sly ya apuntaba maneras. El hiperviolento thriller de Bruce Malmuth ponía a un policía de Nueva York y su compañero (Billy Dee Williams) tras la pista de un terrorista internacional interpretado por Rutger Hauer. Todavía quedaban unas décadas para el 11S, por lo que había tiempo para momentos como éste, la engañifa que da pie al desenlace del filme.

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Por supuesto, no solo han caído esbirros o secuaces de tres al cuarto. Buenos actores como John Lithgow (Máximo Riesgo), James Woods (El Especialista) e incluso estrellas como Mel Gibson (en Los Mercenarios III) han fenecido a los pies de Sly. En la imagen, nuestro Antonio Banderas, el histérico asesino Miguel Bain de Asesinos (1995), cometía el grave error de tratar de dispararle por la espalda. Por cierto, uno de los primeros guiones que vendieron los Wachowski antes de Matrix.

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No le culpen. Stallone ha visto mucho, y detrás de todo quizá estén traumas como el de la muerte de Apollo Creed en Rocky IV, la entrega más exitosa de la saga. Todo ha sido muerte en la vida artística de Sly, desde Vietnam hasta Filadelfia, porque un guerrero nunca descansa.  

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En los ochenta no había nada más molón que acabar con tu enemigo mortal en una fundición. Y Cobra (1985) es, desde luego, hija de su tiempo, un policiaco adornado por temas de John Cafferty y Robert Tepper, mucho vapor y atardeceres angelinos, y un recuento de víctimas bastante alucinante. "Los criminales son la plaga; Cobra es la cura".   

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Si fuiste niño en los noventa seguramente sabías que la única manera de matar al malo en una sala de espejos es mirar en qué mano lleva el anillo. ¿Homenaje a Orson Welles por parte de Konchalovski (Siberiada, Los amantes de María)? Tango y Cash fue un fracaso en 1989, pero muchos recuerdan aún su ristra de chistes malos con cariño. Pichulín.

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En la estupenda Máximo Riesgo (1993) el finlandés Renny Harlin puso a Sly en algunas de las situaciones más tensas de su vida artística. No solo colocó al héroe en la peor situación de su vida, perdiendo a una mujer inocente al principio de la película, sino que el director sacaba un excelente provecho de las escenas de vértigo. Y lo adornaba todo con peleas especialmente crudas, como cuando el bueno de Gabe Walker empalaba al malvado Kinette en una estalactita. Los fans del cine de acción lo recuerdan muy bien, junto al famoso "se acabó la liga, ca..."  cerca del final del largometraje. 

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A Demolition Man no le fue demasiado bien en la taquilla, pese a la intensa promoción del estudio. Pero vista ahora, contiene muchos momentos mágicos y extraordinarios, la mitad de ellos provenientes de su visión de un futuro utópico bastante cursi y no solo de sus escenas de acción. Pero una peli de Sly no es de Sly sin una buena muerte de malo, y aquí Demolition Man (la única de las dos películas dirigidas por Marco Bambrilla) cumple muy bien el expediente. Simon dice ¡muere!

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El delirio final vino con la tardía cuarta entrega de Rambo, titulada precisamente... Rambo. El cansado mercenario finiquitaba la película organizando una auténtica tomatada tailandesa que elevó el nivel de violencia de la saga hasta límites insuperables. Pura hipérbole salvaje con la que Stallone (aquí también director) convertía a uno de sus personajes icónicos en mito... en un mito de dolor, muerte y destrucción.

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