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Bruselas recula ante el campo y modifica la norma sobre fertilizantes de estiércol

El Ejecutivo comunitario flexibiliza la norma de nitratos para reducir la dependencia de la urea rusa.

El Ejecutivo comunitario flexibiliza la norma de nitratos para reducir la dependencia de la urea rusa.
Un tractor realiza un tratamiento en las tierras cultivadas. | Pixabay/CC/barskefranck

Parece que la Unión Europea ha decidido aflojar la presión de algunas de las normas medioambientales que más castigan al campo, especialmente en lo referido a la productividad. Bruselas ha decidido enmendar la Directiva de Nitratos para permitir un mayor uso de fertilizantes elaborados a partir de estiércol procesado, los llamados RENURE (no incluye los purines), un movimiento que muchos interpretan como una concesión directa a las protestas agrícolas que llevan meses sacudiendo media Europa.

La Comisión Europea enmienda su propia directiva de forma que los Estados miembros podrán autorizar que estos fertilizantes —obtenidos del nitrógeno recuperado del estiércol— no computen como purines tradicionales y puedan aplicarse por encima de los límites actuales fijados por la normativa medioambiental.

La decisión tiene un claro trasfondo económico y político. Por un lado, ahora que hay varios acuerdos de libre comercio sobre la mesa, parece que el Ejecutivo de Ursula von der Leyen ha decidido dejar de estrangular la competitividad de los agricultores europeos, obligados a producir con más costes y más restricciones, antes de que los competidores de terceros países, como se diría coloquialmente, nos coman la tostada.

Dependientes de Rusia

A nivel político, la medida pretende reducir la dependencia de fertilizantes importados, especialmente los procedentes de Rusia. Antes de la guerra de Ucrania, Rusia concentraba alrededor del 25% de las importaciones de fertilizantes de la UE, sobre todo nitrogenados.

En el caso español, la estadística de comercio exterior del Ministerio de Economía muestra que España no ha dejado de aumentar sus compras de urea rusa, clave para la fabricación de fertilizantes.

En 2024, las importaciones alcanzaron 144,13 mil toneladas, por un valor de 48,97 millones de euros. Y en 2025, con cifras aún provisionales, se importaron 121,47 mil toneladas, pero con un coste mayor: 51,46 millones de euros. Menos volumen, más dependencia y más factura.

Según Bruselas, la posibilidad de sustituir parte de estos fertilizantes químicos por RENURE producidos en la propia UE permitiría abaratar costes, reducir importaciones y aumentar la productividad, algo que el sector lleva años reclamando sin éxito… hasta ahora.

Cada país decidirá

La modificación de la Directiva de Nitratos entrará en vigor veinte días después de su publicación en el Diario Oficial de la UE, pero no será automática. Solo se aplicará en los Estados miembros que decidan transponerla a su legislación nacional.

Queda por ver si España da el paso o vuelve a quedarse rezagada. De momento, Bruselas ha enviado una señal clara: tras meses de tractoradas, cortes de carreteras y presión social, el campo ha conseguido que la UE rectifique, aunque sea parcialmente.

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