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De los 66.100 euros que cuesta un empleado en España, a su bolsillo solo llegan 34.418 euros

En los últimos días, tanto Pedro Sánchez como Yolanda Díaz han exigido a las empresas españolas que suban sueldos.

El Gobierno ha subido el Salario Mínimo (SMI) otra vez. Este año, este sueldo artificial será de 1.221 euros al mes (37 euros más que en 2025), que equivalen a 17.094 euros al año. En los últimos días, tanto Pedro Sánchez como Yolanda Díaz han criticado a las empresas que se han opuesto a la medida y han clamado por que suban más los sueldos. Cabe recordar que, aunque la subida del SMI suponga un beneficio inmediato para los trabajadores sujetos a esa cuantía, su aplicación genera efectos perniciosos entre los sectores o colectivos más sensibles a su aplicación.

Ejemplo de ello son los autónomos con empleados a su cargo o el empleo del sector agrícola y doméstico, donde es más habitual cobrar el SMI, ya sea porque tienen empleadores con pocos márgenes de beneficio y/o porque recurren a mano de obra poco cualificada.

Según los últimos datos de ATA, el número de autónomos que ejercen de empleadores se ha reducido en 36.537 personas en los últimos 7 años. Por tanto, vemos que los autónomos han dejado de contratar. Y una de las causas es la subida sistemática del SMI.

La caída del empleo en la agricultura y entre las empleadas de hogar también resulta significativa durante todos estos años de subidas del SMI. En el caso del campo, hay 127.905 afiliados menos en enero de este año respecto a enero de 2019. Dentro del régimen de las empleadas de hogar, este sector ha perdido 62.784 empleos durante ese tiempo.

Por tanto, ¿es cierto que los empleados pagan poco en España o resulta que la realidad es que pagan mucho más de lo que le llega a los trabajadores al bolsillo? Los datos que ha recogido Santiago Calvo para la Universidad de las Hespérides así lo confirman.

Por ejemplo, contratar a una persona por el SMI cuesta al empresario 22.598 euros al año, pero el trabajador recibe 16.009 euros debido a las cotizaciones sociales (no paga IRPF). Esto supone una cuña fiscal del 29%. Sin embargo, esta cuña se dispara hasta el 48% en el caso de un salario bruto de 50.000 euros, cuando el empresario tiene que pagar 66.100 euros y al trabajador le llegan 34.418 euros porque también abona sus cotizaciones y el IRPF.

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