España tiene el 52 % de sus jóvenes de entre 25 y 34 años con titulación superior, uno de los porcentajes más altos de la OCDE. Nunca hubo tantos alumnos en la Universidad española, nunca tantos centros —más de 90, entre 50 públicas y 41 privadas— y nunca tantos estudios ofertados. Y sin embargo, quienes llevan décadas dentro del sistema universitario describen una institución que ha crecido en cantidad mientras retrocedía en exigencia.
Esta semana, en Economía para Quedarte sin Amigos, hablamos con Consuelo Martínez-Sicluna y Sepúlveda, profesora titular de Filosofía del Derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, para analizar con honestidad el estado real de la Universidad pública española.
El primer diagnóstico es el de la asistencia. Desde el covid-19, el porcentaje de alumnos que acude a clase en la Universidad pública se ha desplomado de forma llamativa y sin una explicación clara. En algunas aulas, de un grupo de 60 matriculados aparecen 15. No es un fenómeno aislado ni de una facultad concreta: profesores de distintas universidades públicas describen la misma situación. El dato lo confirma: un 33 % de los alumnos abandona sus estudios antes de titularse —aunque en universidades presenciales el porcentaje baja al 17 % en primer año— y seis de cada 10 universitarios no termina la carrera en el tiempo teórico establecido. La conclusión de Martínez-Sicluna es clara: "La universidad se ha convertido en un sitio donde se aparca a la gente".
Ineficacia y poca utilidad
Detrás de esa ausencia hay algo más profundo que la comodidad o el despiste. La Universidad se ha convertido, en parte, en un aparcadero. Un lugar al que se va porque el mercado laboral es complicado, porque la familia lo espera o porque el título se percibe como un trámite inevitable antes del máster, que es donde muchos jóvenes creen que empieza de verdad la formación relevante. El resultado es una inflación de calificaciones que empieza en el bachillerato, continúa en la EBAU y se traslada a la Universidad, donde bajar el nivel de exigencia se ha convertido en una necesidad práctica para no suspender a tres cuartas partes de la clase.
El episodio aborda también la situación del profesorado, que es donde quizás residen los problemas más estructurales. El 46 % de los profesores universitarios tiene contratos temporales. Los jóvenes que quieren hacer carrera académica se estabilizan, en el mejor de los casos, cerca de los 45 años. Los sueldos de los puestos iniciales son bajos y la dedicación exigida es exclusiva. A eso se suma un sistema de acreditación basado en publicaciones en revistas de impacto que genera lo que podría llamarse un paperismo: publicar por publicar, en los temas y formatos que puntúan, no necesariamente en los que más aportan. La libertad de cátedra, en estas condiciones laborales, es más un principio formal que una realidad cotidiana.
Todo esto tiene una consecuencia directa que va más allá de las aulas: España expulsa talento. Los investigadores más brillantes, especialmente en ciencias, encuentran en otros países europeos condiciones laborales, equipos y financiación que aquí no existen. Y en paralelo, los datos muestran que el premio por tener un título universitario en España —en términos de salario y tasa de empleo— es uno de los más bajos de la Unión Europea, lo que alimenta la sensación, cada vez más extendida entre jóvenes y familias, de que las carreras públicas no están orientadas a lo que el mercado laboral realmente demanda.
La última parte del programa aborda el creciente avance de la Universidad privada, que ha pasado del 1 % al 8 % del alumnado en apenas veinticinco años, y la necesidad de abrir la Universidad pública a la colaboración con empresas sin complejos ideológicos, porque los alumnos necesitan prácticas, contactos y salidas reales, no solo títulos.
Para profundizar en estas ideas y conocer el análisis completo sobre el estado de la Universidad española, te invitamos a escuchar el episodio completo de Economía para Quedarte sin Amigos, disponible en todas las plataformas de podcast y en el canal oficial de YouTube.
