Seis años después de su puesta en marcha por José Luis Escrivá, el Ingreso Mínimo Vital (IMV) vuelve a recibir un severo correctivo de la AIReF. En su quinta evaluación de la prestación, el organismo presidido por Inés Olóndriz ha realizado recientemente un análisis detallado de sus principales características. De nuevo, este organismo vuelve a cuestionar algunos de los efectos más controvertidos del principal subsidio impulsado por el Gobierno de Pedro Sánchez.
El informe insiste en dos problemas que la AIReF viene señalando desde hace tiempo: el IMV reduce los incentivos para incorporarse al mercado laboral y, además, se ha consolidado como una prestación de carácter permanente para un número significativo de beneficiarios, en lugar de actuar como un apoyo temporal para facilitar su inserción laboral.
En este sentido, el organismo advierte de que "la creciente intensidad protectora del IMV se asocia con una permanencia elevada en la prestación, lo que refuerza la necesidad de mejorar su conexión con el empleo entre los colectivos empleables".
Entre los hallazgos de la AIReF está que el 46% de los hogares continúa cobrando la prestación transcurridos 60 meses desde que empieza a cobrarla. Además, a mayor cuantía percibida de IMV, menor es la probabilidad de salir de la prestación.
Se acumula con otras pagas
Otro aspecto en el que la AIReF pone hincapié en este documento es que el IMV se acumula con otras ayudas públicas. Y es que, "la articulación del IMV con el resto del sistema de protección social, y de forma singular con el subsidio por desempleo de mayores de 52 años, exige reforzar la coherencia entre coberturas" señala el informe.
En este sentido, aunque "el IMV ocupa una posición central en la renta de buena parte de sus beneficiarios, su encaje con el resto del sistema aún deja márgenes de mejora" señala. Según la AIReF, en 2024, el 51% de los hogares perceptores recibe alguna prestación adicional a lo largo del año y el 16% más de una.
Entre todas ellas destaca el subsidio por desempleo, "la prestación que más se complementa con el IMV" dice el organismo. En concreto, la percibe el 16,6% de los titulares en los doce primeros meses de cobro del IMV. Además, el 17% de los episodios de subsidio desemboca en una solicitud de IMV y el 47% de esos hogares la presenta una vez agotado el subsidio.
Subsidios indefinidos
"Esa cercanía se acentúa a partir de los 52 años, cuando el subsidio se vuelve indefinido y pasa a operar, en la práctica, como una prestación de último recurso que concurre con el IMV hasta la jubilación, lo que coincide con el aumento observado en las solicitudes y en la percepción del subsidio al alcanzar dicha edad. En particular, la simultaneidad entre el IMV y el subsidio por desempleo se duplica a partir de los 52 años" explican. Por ello, la AIReF propone "reforzar la coherencia entre ambas" añaden.
Entre los datos del informe también llama la atención que, en 2024, el 29,5% de los hogares beneficiarios del IMV percibió también prestaciones por desempleo, una proporción 9 puntos porcentuales superior a la observada entre el conjunto de hogares del territorio fiscal común.
Del mismo modo, el 10,1% de los hogares perceptores del IMV recibió una renta mínima autonómica, lo que supone igualmente una diferencia de 9 puntos porcentuales respecto a la incidencia de esta prestación en el conjunto de hogares.
Por el contrario, resulta llamativo que la presencia relativa de los hogares beneficiarios del IMV es menor en las pensiones contributivas y en las prestaciones por incapacidad permanente (ambas requieren determinados niveles de cotización). Así, mientras que el 15,0% de los hogares perceptores del IMV recibe una pensión contributiva, esta proporción asciende al 41,1% entre el resto.


