
El diario de Prisa denuncia este jueves en un reportaje la imposibilidad que tienen algunos alumnos de estudiar en un instituto en el que las clases se den en su idioma materno. ¿Alumnos de Cataluña atrapados por la inmersión lingüística de la Generalidad? ¿Quizá en Baleares donde el gobierno de Francina Armengol persigue el español dentro y fuera de las aulas? ¿O será en el País Vasco donde el PNV cada vez fuerza más las líneas en euskera en detrimento de las mixtas o las de español? No, el problema que denuncia vigorosamente El País está… en la Comunidad de Madrid.
El estupefaciente reportaje cuenta que un instituto de Leganés, el Pablo Neruda, en el que la Comunidad de Madrid se ha negado a abrir un nuevo grupo de primero de la ESO con las clases en español. Según el propio artículo recoge, las autoridades educativas de la región han explicado que no se crea esa nueva clase porque hay plazas en centros del entorno. De hecho, cifran el problema en "14 familias que ya tienen a sus hijos matriculados en institutos del entorno".
Sin embargo, los padres ‘afectados’ tienen otro punto de vista: "La libertad de elección no existe", dice una madre que, de una forma un poco contradictoria admite que espera poder matricularla en otro centro con plazas libres y educación sólo en castellano, pero eso sí, se queja: "Me fastidia tener que llevarla a un concertado".
Otra madre plantea también el problema que atraviesa: no quiere que su hijo estudie en el exitoso sistema bilingüe que la mayor parte de las familias de Madrid elije: "Estoy cansada de que la pobre criatura tenga que estudiar historia de España en inglés. Luego le preguntas la versión en castellano y no sabe qué es la Reconquista". Puede que sea que en inglés o español el chico estudia poco, pero esa eventualidad no se contempla.
Curiosamente, el mismo reportaje en El País reconoce que los problemas en el instituto tienen una razón puntual: "El exceso de demanda de este año ha sido algo inédito por la apertura de una nueva línea en uno de los colegios de Primaria adscritos al centro, cuyos alumnos pasarán este año al Pablo Neruda".
En defensa del español
Lo más llamativo de todo, no obstante, es que el periódico de Prisa se preocupe por los padres que quieren que sus hijos estudien en español, pero no allí donde las familias piden desesperadas un porcentaje mínimo del idioma de Cervantes en las aulas como en Cataluña, sino donde, en el mejor de los casos y siempre voluntariamente, al menos el 50% de las clases siguen siendo en español.
De hecho, podemos ver la satisfacción con la que recibía en un editorial la ley pactada por separatistas, socialistas y comunes –la franquicia de Podemos en Cataluña– para esquivar la sentencia del 25% de español en las aulas:
Ese pacto inédito de ERC y Junts con socialistas y comunes —en torno al 80% de la cámara— sigue siendo la mejor opción y permite acatar la intención de la sentencia del 25%: mantiene al catalán como lengua "vehicular" y preserva el uso "curricular y educativo" del castellano en la escuela, más allá de la asignatura de lengua.
El programa bilingüe de Madrid
La apuesta de Madrid por la educación bilingüe en español e inglés se inició en 2008, cuando todavía era presidenta de la región Esperanza Aguirre, lo que sin duda es uno de los motivos por los que ha generado un fuerte rechazo en la izquierda.
Este programa de educación supone que, en los colegios e institutos que lo adoptan, los alumnos estudian la mitad de las asignaturas en inglés y la otra mitad en español. Una versión un poco más ligera amplia las clases en castellano a dos tercios del total.
Desde entonces se ha ido extendiendo y el resultado es que actualmente el 72,5% de los jóvenes de 15 años en Madrid tienen el nivel B1 o superior en inglés, es decir, pueden comunicarse de manera fluida en ese idioma. Un porcentaje que está muy por encima del de los 14 países que participaron en el Estudio Europeo de Competencias Lingüísticas de la Comisión Europea en 2011, que fue del 42%, y que es el triple del que obtenía España en ese mismo estudio: un 28%.
Otro dato interesante es que los alumnos que dan la mitad de sus asignaturas en inglés logran en su inmensa mayoría –un 86,5%– superar el nivel B2 de manejo de este idioma, el que la mayoría de comunidades autónomas exige a sus docentes para poder impartir asignaturas en inglés.
Aun así, muchos han criticado el programa porque en su opinión baja en nivel de aprendizaje para alumnos que se manejan en una lengua que no es la propia –un problema que no denuncian en Cataluña, por cierto–, pero los datos lo desmienten: la nota media de acceso al grado –formada en un 40% nota EvAU y un 60% por la de Bachillerato– es superior en casi una décima en los alumnos bilingües frente a los no bilingües, una diferencia que sube a dos décimas si se considera solo la media EvAU.

