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EDITORIAL

Carmena culpable, Carmona responsable

Antonio Miguel Carmona está consiguiendo que su partido actúe con unas dosis de sectarismo ideológico semejantes a las de los tiempos de Zapatero.

La brutalidad de los mensajes en las redes sociales de dos concejales de Ahora Madrid, en los que hacían mofa del Holocausto, el atentado terrorista que mutiló a Irene Villa o la violación y muerte de Marta del Castillo, no ha sido suficiente para que en la coalición impulsada por Podemos se tomen medidas drásticas contra sus autores. Manuela Carmena se mostró reticente a destituir a los dos energúmenos desde un principio y tan sólo admitió en una entrevista televisiva que era algo que tenía que "reflexionar". Pues bien, tras 24 horas de reflexión, la única consecuencia de unas acciones inadmisibles –y probablemente delictivas– ha sido la retirada de la responsabilidad de la Concejalía de Cultura a uno de ellos, que de todas formas seguirá siendo concejal, como el otro sujeto.

No cabe sorprenderse de la manera en que la franquicia madrileña de Podemos ha actuado con unos personajes de una tremenda bajeza moral. Al contrario, esa actitud comprensiva hacia la vesania contra los judíos o las víctimas de crímenes especialmente horrendos es perfectamente coherente con el estilo del que la flamante alcaldesa madrileña, Manuela Carmena, ha hecho gala a lo largo de su vida profesional. A sus polémicas decisiones en materia antiterrorista cuando era jueza, Carmena suma el desparpajo con el que, entrevistada por Pablo Iglesias, afirmó que casi todos los delincuentes deberían salir inmediatamente de las cárceles españolas. Con este sentido delirante de la Justicia no puede extrañar que disculpe también las canalladas verbales de sus dos compañeros de aventura política.

Esta es la primera consecuencia de la decisión de los socialistas madrileños de convertirse en felpudo de un partido que alberga a semejantes energúmenos. Tras ver la manera ridícula en que Carmena ha pretendido saldar el escándalo, el líder del grupo municipal socialista no se atrevió siquiera a levantar la voz para exigir la desaparición de la vida pública de los que la empuercan con semejantes dosis de odio.

Carmena es culpable de que Madrid tenga en estos momentos dos concejales indignos del cargo que ostentan, pero nada de esto estaría ocurriendo sin el apoyo del PSOE. Antonio Miguel Carmona está consiguiendo que su partido actúe con unas dosis de sectarismo ideológico semejantes a las de los tiempos de Zapatero, algo que hasta ahora parecía imposible. Su irresponsabilidad y su entreguismo a la izquierda radical acabarán pasando factura a unas siglas cuyo descrédito entre los votantes sensatos puede resultar apabullante en las próximas elecciones generales.

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