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Agapito Maestre

El extraño de Feijóo

Adelante, Feijóo, siga haciendo extraños. Es muy propio de los españoles que le votan tanto a usted como a Sánchez.

Adelante, Feijóo, siga haciendo extraños. Es muy propio de los españoles que le votan tanto a usted como a Sánchez.
El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, en los Cursos de Verano de la Universidad Complutense en San Lorenzo de El Escorial, Madrid. EFE/Sergio Pérez | EFE

Me pongo el zahón, como haría el rejoneador Diego Ventura, me subo a la columna y a torear. Es menester lidiar, o sea, hallar las razones de la "espantá" de Feijóo, dicho en el lenguaje de Ferrera y Morante, del Calatraveño y Ruíz Miguel, de Urdiales y todos los toreros que a caballo y a pie en el mundo han sido. ¿Es lo de Feijóo una genuina espantá? ¡Quién lo sabe! Pero es urgente que entendamos por qué Nuñez Feijóo, el jefe de la derecha española, no asistirá a una manifestación para que los niños españoles puedan estudiar en español en Cataluña, Valencia y Baleares. En verdad, no creo que el líder del PP huya de Cataluña. Es algo más complicado y, a la vez, muy simple de entender. Creo que su actitud es reflejo de un comportamiento colectivo, de un denominador común de los españoles, que dista mucho de ser una genuina virtud ciudadana.

La actitud de Feijóo está, sin duda alguna, más cerca la pusilanimidad que de la prudencia, pero quiero creer que su actitud no es una vulgar "espantá". Feijóo, simplemente, "ha hecho un extraño". Está de acuerdo con las razones de la concentración de Barcelona, pero su agenda política no le permite la asistencia. ¡Habrá algo más urgente que la defensa de los derechos de los niños a ser escolarizados en la lengua de Cervantes! La excusa de Feijóo es muy española. El refranero está lleno de expresiones que recogen con precisión ese taimado comportamiento. Pero es menester recurrir al lenguaje de la tauromaquia para explicar la cosa. Cuando el toro bravo pierde la línea recta en la embestida, o sea la derechura que lo convertiría en excelente, la plaza entera siente el peligro, el riesgo y el miedo que deberá sortear el torero para convertir el ritual en un grandioso espectáculo artístico. Eso es hacer un extraño. Pues quizá la anunciada inasistencia de Feijóo a la manifestación de Barcelona sea algo muy parecido al cambio de comportamiento de un toro bravo, genuinamente bravo, durante la lidia.

Ya sé, ya sé que son muchos los que desconfían de la bravura del personaje, pero yo se la supongo, como también se la supongo, e incluso se la atribuyo, a la mayoría de mis conciudadanos. Pero de bravura, como de dinero, sólo me creo la mitad de la mitad, y quizá sea mucho creer. Vamos que Feijóo representa a la perfección la manera de ser de millones de españoles. Hace un extraño parecido al que practican millones de españoles. Me explico. La lengua española está prohibida en Cataluña. Es algo sabido en el mundo entero. Los separatistas catalanes dieron un golpe de Estado hace cinco años. Se enteró del asunto todo el mundo civilizado. Los separatistas catalanes, incluidos en este grupo los socialistas y los comunistas, han prohibido el sagrado ritual de las corridas de toros en esa parte del territorio español. Esta prohibición también es conocida por millones de personas. En Cataluña, en fin, son miles y miles las acciones de los separatistas, incluidos en esta cuadrilla ideológica ciento de periodistas, profesores, escritores, contra todo tipo de libertades, especialmente contra quienes discuten su anacrónica ideología. La vida en Cataluña para cualquier ser libre, es decir, español, es peor que difícil. Resulta invivible.

Por eso son miles los españoles, residentes en esta región, que han abandonado sus hogares, familias, amigos y costumbres locales para instalarse en otras partes de España. La cosa es dura, muy dura, pero qué hacemos exactamente el resto de los españoles para prestarle ayuda, solidaridad y apoyo material a esos millones de españoles que viven perseguidos en Cataluña. Poco. Decimos, o mejor dicho, "hacemos un extraño": "que eso lo arreglen los políticos, bastante tenemos con sobrevivir". Ya… Aunque hay algo peor, están las buenas conciencias, millones de individuos que siguen votando a los socialistas y los comunistas para que detengan a los separatistas, olvidando que son estos los que mantienen a Sánchez en La Moncloa. Pero todavía esto puede empeorar. El hombre que no quiere hacer demasiado ruido. Ha hecho otro extraño, tan peligroso como el de Barcelona, su acercamiento al PNV. Terrible. Pero, es cierto. Sí, el PNV expulsó al PP del gobierno de España. Y ahora el jefe de ese partido quiere volver al poder con la ayuda del PNV. Adelante, Feijóo, siga haciendo extraños. Es muy propio de los españoles que le votan tanto a usted como a Sánchez.

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