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Agapito Maestre

La lista de Sánchez

Los desprecio porque no defienden el Estado de Derecho, alojamiento clave del sistema democrático, sino el cambalache totalitario de Pedro Sánchez.

Los desprecio porque no defienden el Estado de Derecho, alojamiento clave del sistema democrático, sino el cambalache totalitario de Pedro Sánchez.
José Antonio Griñan | EFE

La lista de Sánchez nada tiene que ver con la de Schindler. Es mucho peor. La primera es para librar a un delincuente de la cárcel. La segunda era para salvar a miles de judíos de la muerte. Como en tiempos de Franco, los abajo firmantes piden que Griñán sea indultado. Y, naturalmente, lo indultará el Presidente del Gobierno de España. También el Estado de Derecho acoge la figura jurídica del indulto. ¿Quién está detrás de los abajo firmantes? El aspirante a dictador de La Moncloa, Pedro Sánchez. Es él y sólo él quien ha montado esta lista para su mayor gloria. Es el primer gran acto de campaña para ganar las próximas elecciones generales. ¿Quiénes son los abajo firmantes? Son personas selectas de la sociedad española. Escritores de éxito, ingenieros de la política, cineastas, periodistas, juristas, profesores de universidad, músicos y así hasta cuatro mil.

Sánchez ha conseguido formar una lista de miles de personas a su servicio. Cuatro mil personas, sí, han pedido a Sánchez el indulto para Griñán. No son pocas y, además, todas forman parte del mundo dirigente. Autoritario. No ejercen profesiones de dirigidos. De esclavos. Nadie se engañe con mentirijillas y números. Esta lista recoge una gran parte de las élites de la sociedad española. Imagino que mucha gente se habrá indignado al ver a sus ídolos, amigos, y referentes morales entregarse a Sánchez. Otros los habrán justificado con cualquier paparruchada, y las almas bellas habrán escabullido el bulto con una exclamación del tipo: ¡Quién soy yo para juzgar a nadie por sus acciones morales e inmorales, políticas e ideológicas!

Pero seamos honestos y digamos la verdad: quien no está en la lista de Garci y Savater y Del Bosque no pinta nada en la España gobernada por Sánchez y los separatistas. Sí, la lista está llena de socialistas, algunos peperos de toda la vida, muchos sindicalistas, juristas de reconocido prestigio, incluso hay una jurista del Consejo General del Poder Judicial, músicos, como Miguel Ríos, y gente así. Es la lista selecta de los que mandan. Seguramente, habrá muchos garbanzos negros en el listado de Sánchez, pero la mayoría no son corruptos, ni hipócritas, ni arrastrados al primer poderoso de turno. Quizá hasta exista en la nómina algún verdadero independiente y presentable a los ojos de una sociedad civil desarrollada moral y políticamente. Pero nadie podrá dudar de que en este listado están representados todos los sectores de la sociedad española. Más aún, se diría que el PSOE, como el franquismo en el pasado, tiene un poder omnímodo, porque logra integrar en sus listas a todo el viejo aparato franquista y a algunos antiguos dirigentes de la UCD y el PP.

Y es que las sociedades en descomposición, decadentes, como la española, siempre necesitan partidos totalitarios para soportar las ruinas de la nación. Poderoso sigue siendo el PSOE, porque integra en su gobierno a los exetarras, separatistas, nacionalistas, comunistas y, naturalmente, a los restos del franquismo que no logró incorporarse en la época de González. Ya digo, con el PSOE, todo es Volver a empezar, pero en broma, porque esto que aquí tenemos, el régimen del 78, es una continuidad de los viejos hábitos totalitarios de España. Reconozcamos, pues, lo obvio: las cuatro mil personas que piden el indulto a Griñán son la flor y nata de la sociedad española. Son gente muy importante que, por suerte, no provocan miedo sino lastima. ¡Pobres!

No me queda otra opción que cachondearme de la lista de Sánchez. Sí, yo, un expulsado de mi cátedra de la Universidad española por una sentencia injusta según el Tribunal Supremo, y por la conducta indolente de la propia Universidad, según el Defensor del Pueblo de España, me río de los cuatro mil firmantes. Los desprecio porque no defienden el Estado de Derecho, alojamiento clave del sistema democrático, sino el cambalache totalitario de Sánchez y sus socios. Los detesto, sí, porque representan lo peor de España.

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