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Zoé Valdés

No llores, que fue el gran bandolero...

El problema no es que meta la pata él sino que, metiéndola, hunde a España y a los españoles.

El problema no es que meta la pata él sino que, metiéndola, hunde a España y a los españoles.
Pedro Sánchez. | Europa Press

El cancionero tradicional cubano contiene una enormidad de títulos que bajan del pedestal y colocan en su sitio a los bandoleros. Con Pedro Sánchez se podrían usar todos, absolutamente todos esos títulos, y lo digo sin ánimos de ofender ni de exagerar. Ofender, ofender, el primero que se ofende a sí mismo es Sánchez, porque este comunista de pura tirria es tan, pero tan soberbio, tan fatuo, tan bruto, que no cesa de meter la pata con tan sólo respirar, y de hacer daño de sólo mirar.

El problema no es que meta la pata él sino que, metiéndola, se la hace meter a España, le hace perder el tiempo a los españoles, y lo peor: hunde a España y a los españoles. Un tipo tan petulante y bajo no debiera ser presidente de España. Un tipo tan creído y engreído no representa a España.

El gobierno de Sánchez debiera dimitir en pleno, y si no lo hace de inmediato, la oposición debiera ponerse por la labor de conseguirlo a la velocidad necesaria; o sea, cuanto antes, y sobre todo antes de las próximas elecciones. ¿Saben por qué? Pues muy sencillo, en las próximas elecciones estos socialcomunistas, filoterroristas, y terroristas cometerán fraude como que sí es sí. A esta gente nadie los saca del poder ni dándole candela como al macao.

Volviendo a las canciones… La gran María Teresa Vera tiene una guaracha magnífica dedicada a una bandolera, o sea, a una mujer bandolera, que como las hubo, las hay, ahora peores… Y, aunque bien pudiéramos dedicársela a esos matojos (que no flores) del bouquet del Ministerio de Igualdad, empezando por su ministra, prefiero hoy hacérsela llegar a Sánchez, porque ya Irene Montero tuvo sus mariachis a la puerta del ministerio entonándole eso de Rata de dos patas de Paquita la del barrio.

Esta vez va por Sánchez, que piensa que pasará a la historia por algo tan supuestamente trascendental —según él mismo— como juguetear con los huesos de los dictadores, llamando así dictador a un muerto, porque de que Franco es un muerto no hay dudas, como que a las alturas en las que nos hallamos en cuanto a libertades, el muerto más vivo de España se ha quedado chiquito en comparación con Sánchez.

La canción en una de sus ya clásicas frases dice así: "No la llores, no la llores, que fue la gran bandolera, enterrador no la llores…". Algo muy parecido será lo que entonaremos millones de españoles, no precisamente cuando muera Sánchez, quien, por supuesto, pasará a la historia como el traidor y el bandolero que es. Entonaremos de inmediato: "No lo llores, España, no lo llores, que es el gran bandolero, enterrador, no lo llores…".

Porque de lo que sí debemos de estar seguros es de que ni los enterradores de la historia, o sea sus negacionistas, esos que niegan las más de 150 millones de víctimas del comunismo, querrán siquiera tocar con sus ideas con una brizna de su pensamiento, como tampoco los enterradores de verdad con sus palas, a un ser tan verdaderamente nefasto, despreciable y antihistórico como este mequetrefe ideológico; porque Pedro Sánchez nada tiene que ver con la Historia con mayúsculas.

Pedro Sánchez es profundamente lo antihistórico, la NO Historia.

La oposición debiera actuar de manera contundente, y de la forma que sea para expulsar a estos impresentables del gobierno. Alguna medida constitucional existirá que lo permita, porque este régimen es lo más anticonstitucional y va en camino de ser lo más absolutamente dictatorial que le ha tocado a España en estos tiempos, gobernada en gran medida en la actualidad por criminales y cómplices de esos criminales. Porque tan criminal es quien mata la vaca como quien le aguanta la pata.

Se trata de ser firmes y de elegir, de elegir y asegurarle la vida y el futuro a los españoles. Hoy lo ha dicho mejor que yo y de manera más escueta la presidente de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso: "O Sánchez o España". Lo que significaría: "O comunismo o libertad".

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