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Agapito Maestre

La Humanidad contra las personas

En nombre de la Humanidad el hombre corriente está siendo masacrado.

En nombre de la Humanidad el hombre corriente está siendo masacrado.
Foro de Davos | Europa Press

Todo el Foro de Davos es sospechoso. Las conclusiones del Foro Económico Mundial (WEF) son increíbles, pero el personal de la prensa y los medios de comunicación las traga como si fueran palabras divinas. De mil maneras se conoce a este rollo de la ciudad suiza de Davos: gobierno mundial en la sombra, reunión de líderes políticos y financieros para defender sus patrimonios, encuentro de los grandes mafiosos del planeta para repartirse la tarta de la riqueza, seminario de intercambio de ideas entre filántropos de todas las nacionalidades del mundo. Lo cierto es que se trata de una gran movida anual para marcar la agenda política y económica de todos los gobiernos del mundo, aunque en los últimos años dominen los chinos. Allí se dan la mano los defensores del sistema y, por detrás, se abrazan con los anti-sistemas. Davos es un gran cambalache.

Y porque siguen empeñados en un "reseteo" total, un gran reinicio de la maquinaria económica mundial, ningún ser normal, o sea un ciudadano de a pie lleno de problemas para llegar a fin de mes, logra quitarse de encima la sensación de que es un club para reducir a los ciudadanos a simples unidades de consumo. Esa gentuza de Davos trata de estabularnos como si fuéramos animales de matadero. Se les huele a la legua. Todo está escrito en sus rostros. Veo el careto del organizador y es para salir corriendo. Procede de Alemania, pero esconde su origen. Malo. Se cree el más listo y el más santo de la clase. ¡Mamarracho! Klaus Schwab dirige desde hace años este club de impresentables que trata de hacernos partícipes de sus engaños y mentiras. Que sí transiciones al mundo digital, cuando los padres de ese mundo reivindican la vuelta al lápiz y al papel para educar a sus hijos; que si es menester sustituir los hidrocarburos por alternativas verdes insuficientes, que disparan los precios de las materias primas y de los bienes en todo el mundo, asfixiando a los que tienen menos; en resumen, detrás del gran restablecimiento (great reset) de la economía mundial a través del ideologema o engaño de que es necesario "reconstruir mejor" (build back better) cada centímetro de la tierra, hallamos algún buitre empresarial, gigante bancario, o un político de corte tiránico ávido de poder…

Mas la crueldad de Davos va más allá de una terrible farsa filantrópica. Sí, apuntalado por miles y miles de transacciones secretas, Davos refleja un mal que ha ido creciendo sin que nadie le ponga límites. La trágica y pavorosa homogeneidad de situaciones en que ha caído, decía Ortega en 1937, todo Occidente, lo pagarán todos y cada uno de los individuos que pueblan el planeta. Y vaya que lo estamos pagando. En nombre de la Humanidad el hombre corriente está siendo masacrado. ¿Quién en la calle se atreve a disentir de las miserias que nos cuentan del cambio climático, la transición digital y, en fin, todas las majaderías de la agenda 2030?, ¿pocos tratan de dar cuenta y razón, o sea, de criticar las conclusiones de Davos?, ¿cuántos se atreven a cuestionar en nombre de su dignidad personal a quienes hablan en nombre de la Humanidad?, ¿cuántos periodistas e informadores de Davos se han atrevido a desmontar todo lo que hay detrás del vocablo Humanidad? ¿qué intereses ocultan los que esgrimen permanentemente la palabra Humanidad? En fin, creo que Davos sólo será criticado con contundencia cuando los hombres aprendamos la gran lección de ese discípulo de Ortega que fue Albert Camus: "Fue siempre el bien de la humanidad la coartada de los tiranos".

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