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José García Domínguez

Josu Jon no lo ve

Mucho se comentó la semana pasada el pronunciamiento público de una empresa del Ibex contra ese mismo Gobierno cuya existencia dependerá del PNV.

Mucho se comentó la semana pasada el pronunciamiento público de una empresa del Ibex contra ese mismo Gobierno cuya existencia dependerá del PNV.
El presidente no ejecutivo de Repsol, Antonio Brufau con el consejero delegado, Josu Jon Imaz. | EFE

Prueba de que los vascos también pueden tener sentido del humor, al conocerse los resultados de las elecciones de julio, salió por la tele uno que manda mucho en el PNV clamando eufórico que habían derrotado a la derecha. Acaso el subproducto más involuntariamente cómico de las luchas domésticas entre los partidos separatistas vascos y catalanes por hacerse con el favor de sus respectivas parroquias sea ese, el del impostado y bastante ridículo travestismo doctrinal al que se ven forzados los conservadores de la cuerda para tratar de rascar votos a su competencia indigenista que se dice de izquierdas, léase Esquerra y Bildu.

De ahí escenas tan grotescas, como la de contemplar a un alto dirigente del PNV, formación que en lo ideológico se ha situado toda la vida muy a la derecha de Gengis Kan y no lejos a veces de Idi Amín, alardeando de progresismo rompedor. Por lo demás, todo eso está muy bien, e incluso resulta divertido, hasta el instante procesal en que toca hablar de dinero. Llegados a ese capítulo, suele acabarse la broma. Mucho se comentó la semana pasada el pronunciamiento público de una empresa del Ibex contra el Gobierno, ese mismo Gobierno cuya existencia misma dependerá del PNV, cuyo consejero delegado resulta que fue presidente en su día del PNV. Josu Jon, a diferencia de Andoni, no está para tonterías.

Pocos han reparado, en cambio, en una sábana deliciosa que firmó por las mismas fechas el 129 presidente de la Generalitat, Artur Mas i Gavarró, en el diario Ara. La pieza del antecesor de Puigdemont iba de lo de las 37 horas y pico de Yolanda. Y si Hayek y Von Mises levantasen la cabeza, podrían no solo haber suscrito todo lo expuesto por Mas, sino que incluso hubiesen aplaudido; seguro que hubiesen aplaudido. Estoy convencido de que no hay ahora mismo un solo directivo del PP en Génova, ni uno, con valor suficiente como para firmar un escrito tan liberal y tan de derechas como ese. Que no, que lo del Gobierno de progreso no puede durar cuatro años.

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