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Jesús Fernández Úbeda

Tellado revienta el 'bullying' de Sánchez

El portavoz del PP equilibró un debate en el que el presidente intentó ridiculizar a Núñez Feijóo por confundir el metanol con el metano.

El portavoz del PP equilibró un debate en el que el presidente intentó ridiculizar a Núñez Feijóo por confundir el metanol con el metano.
El portavoz del PP en el Congreso, Miguel Tellado, durante la sesión de control del Gobierno este miércoles. | EFE

Un diputado del PP le ha cogido el punto al pedronismo. Se llama Miguel Tellado, es el portavoz del Grupo Popular en el Congreso y, este miércoles, durante la sesión de control al Ejecutivo, equilibró un debate parlamentario en el que Sánchez se revolvió crecido y con malas artes, como un matón de colegio de manual, contra un Alberto Núñez Feijóo que –cuando menos, en este formato– parece que no ha terminado de diquelar a un tipo que supera ya el lustro en La Moncloa, que gatea humillado por una dominatrix como sacada de un cruce entre Harry Potter y el Frankenstein de Robert de Niro, y al que la Junta de Fiscales del Supremo dejó en evidencia no hace ni veinticuatro horas, porque, en fin, ya saben de quién depende la Fiscalía.

Sucedió que el jefe de la oposición centró su crítica en las barrabasadas puigdemontoneras del Gobierno, y que el presidente, por su parte, apuntó a lo personal y empleó el bullying –técnica recurrentemente usada por Rajoy contra Rosa Díez, por cierto–. Feijóo se dirigió a un contrincante que todavía cree o quiere creer razonable; Sánchez buscó y consiguió la carcajada y el aplauso de sus tifosi. El líder del PP le recordó al socialista que no es nadie sin el prófugo, que lleva seis meses "dedicados en cuerpo y alma a una sola cuestión, la amnistía", y le aseguró "que usted también caerá": "Cuatro años así no hay quien los aguante, ni siquiera usted". En estas, intervino la delegada del PSOE en la Presidencia del Congreso, Francina Armengol, con una risa Rebelde Way, tonta y adolescente, para anunciar que pulsó el contador al revés, jijí jajá, qué pasote, tía. Acto seguido, el hombre que firma libros escritos por Irene Lozano se empeñó en ridiculizar a su interlocutor en plan Henry Bowers –quienes hayan leído It de Stephen King me entenderán–: "Se ha descubierto como un experto en química orgánica". Y sus lacayos, ¡venga a descojonarse!

Rebobinemos una mijilla: rondaba Feijóo haciendo campaña con y por Rueda en Galicia cuando, visitando una explotación agraria en Lalín (Pontevedra), confundió el metano con el metanol. Esta equivocación la ha utilizado Sánchez para pitorrearse del gachó que comanda el partido con más diputados en la Cámara Baja –y que reina con mayoría absoluta en la Alta– no una, sino hasta tres veces. Crecido, adoptando el rol de un profesor de química que intenta explicarle una lección a un alumno con pocas luces a la vez que le desprecia, remató su intervención comparando al citado alcohol metílico con el PP: "Es incoloro, como su proyecto político; inflamable, como su afán de alterar, y tóxico, como su catastrofismo económico". La afición del Atleti aplaudió menos el gol de Llorente el pasado domingo.

Vino después Abascal para hablar de "la rebelión de los tractores", que, en su opinión, "detendrá su traición al campo español". Defendió que los agricultores "no quieren sus migajas ni sus prebendas", sino "llevar el pan a sus hijos", atizó al PP por "votar en comandita el 89% de las veces en favor de su dogmatismo medioambiental" y se ciscó en la Agenda 2030, una "amenaza de muerte para el campo español". Sánchez, gozando como un gorrino en el lodo: "¿Cómo está? ¡Buenos días! Lo digo porque ha estado usted muy ocupado en sus purgas internas". Dijo que el Gobierno "está con el campo", que ha conseguido no sé cuántos millones en subvenciones y, para rematar, un chiste sobre magufos: "Hablarle del cambio climático, de las políticas de transición ecológica de un sector que está afectado por el cambio climático, es como hablarle de las vacunas".

Tras vencer por KO al líder de Vox, el doctor Chapas se dio el piro y dejó al valido Bolaños a su suerte para responder media docena de preguntas, todas ellas ganchos dirigidos a la barriga…, aunque la primera no se resolvió del todo bien: el ministro uno y trino se ventiló con una sonrojante facilidad a Cuca Gamarra. La exalcaldesa de Logroño: "¿Hasta dónde van a ceder con tal de permanecer en el Gobierno?". El socialista hizo una oda al diálogo y celebró "el honor" de negociar con la eterna pepera la reforma del Artículo 49 de la Constitución. Hale, marchando.

Sánchez huye y Tellado reflota al PP

El fin del cachondeo lo decretó Miguel Tellado. Y lo hizo, para empezar, cachondeándose de la huida de Sánchez: "Se ve que el Gobierno es solidario, pero el presidente no". El portavoz del PP preguntó que si lo sucedido en torno al golpe de Estado del 1-O no fue terrorismo, "a qué viene el empeño de su terrorismo en incluir el terrorismo en la Ley de Amnistía". Bolaños, miembro de un partido que habla de "terrorismo machista", "terrorismo medioambiental" y derivados: "Paren de banalizar el terrorismo. (…) Hace más de diez años que la democracia española venció al terrorismo". El diputado por La Coruña remató a puerta vacía: "Paren de blanquear el terrorismo porque gobiernan con los herederos, están ahí, le dan su voto y le han hecho ministro".

Tellado salivaba enumerando: "En una democracia normal, a los delincuentes no se les trata mejor que a los policías", "el ministro de Justicia no defiende a los que atacan a los jueces", "no se presiona a los fiscales, que es lo que acaban de hacer y se les ha pillado", etcétera. "Estos delitos no se los inventa el PP, están recogidos en autos judiciales. Y ustedes pretenden amnistiarlos. Fueron pensados y planificados en Ginebra y con la ayuda de Arnaldo Otegi. ¿Les suena? A ellos sí", concluyó, consiguiendo el primer punto para la bancada de la derecha.

Navegando en aguas favorables, Rafael Hernando se refirió a la injerencia rusa en el procés pidiendo a la bancada socialista: "Relájense señorías y disfruten". La resistencia del abandonado Bolaños minaba y Elías Bendodo, oliendo sangre, le pedía calma: "Se puede contestar con tranquilidad. Lleva mala mañana, lo entiendo. Nunca un ministro acumuló tanto poder. Quien mucho abarca, poco aprieta". Sergio Sayas trazó un retrato a carboncillo del Gobierno: "Son protagonistas voluntarios de una entrega que rinde al Estado a cambio de mantenerles en el sillón. Quienes les apoyan pueden vivir impunemente saltándose la ley, mientras que los que denunciamos esto somos fachas. ¿No será que los fachas son ustedes? Les está quedando un discurso un poquito totalitario". Pepa Millán patinó: cuando el ministro de Presidencia, Justicia y de Relaciones con las Cortes mencionó que Vox llevaba en su programa electoral la supresión del Tribunal Constitucional, la portavoz negaba con la cabeza mientras Abascal asentía. Hay que ir al hemiciclo con la lección estudiada.

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