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José T. Raga

Causas vs efectos

¿Se ha preguntado, alguna vez, el propio presidente Sánchez, por qué el deterioro político-económico de España?

¿Se ha preguntado, alguna vez, el propio presidente Sánchez, por qué el deterioro político-económico de España?
Pedro Sánchez | Europa Press

El título de hoy, no puede ser más escueto, y no pocos se preguntarán, a qué viene que hablemos de ello. La distinción entre ambos, suponemos que es bien clara, aunque la seguridad de que así sea, es más que dudosa.

La España del siglo XXI, o, reduciendo su ámbito, la de los gobiernos de Sánchez, se está reafirmando en lo arbitrario, en lo revolucionario –sin ensuciarse siquiera las zapatos–, en el caos económico –desempleo elevado, retroceso, y posterior estancamiento de la productividad, elevado déficit público, elevada deuda pública…–.

Frente a todo ello, el Gobierno, al unísono, canta sus excelencias, sus logros, y hasta hablan de la mejor convivencia social, generadora de un bienestar, como nunca antes había existido.

Por ello, el título del encabezamiento, es consecuencia de una pregunta que me hago con frecuencia. ¿Es posible que con tantos problemas que existen, ninguno de los veintidós ministros/as, con sus tres vicepresidencias, se haya preguntado cuál es la causa de todo ello?

Porque, lo que vemos, son los efectos de una o unas causas, que permanecen sin solución. Así, la ministra de Trabajo, en lugar de ocultar los parados bajo estadísticas y denominaciones esperpénticas, ¿se ha preguntado cuál es la causa de tanto desempleo? ¿Se ha preguntado el ministro de Economía, por qué se mantienen las tensiones inflacionistas? Y la vicepresidenta primera ministra de Hacienda, ¿se ha preguntado por qué tanto descontrol del gasto público?

Finalmente, ¿se ha preguntado, alguna vez, el propio presidente Sánchez, por qué el deterioro político-económico de España: pérdida de prestigio en el exterior, advertencias y amenazas continuas de la UE, y ausente de los foros de países líderes, donde estuvo en democracia?

¿Está clara la distinción entre causa y efecto? Iniciado este mes de febrero, una intervención del ministro Escrivá –ministro de la Función Pública…– me produjo gran tristeza. Decía el ministro: "El Gobierno considera que España tiene margen para crear 400.000 nuevos puestos de funcionarios" (quizá no sea literal).

Esa afirmación, invalida cualquier decisión del Gobierno. Para crear puestos de funcionarios, los que sean, debería exigirse que hubiera necesidades públicas sin satisfacer, con los funcionarios actuales.

¿De qué margen habla el ministro? Aún si hubiera superávit presupuestario –no es el caso–, sería preferente amortizar deuda pública que su propuesta. Porque, el puesto de funcionario, es el efecto de una causa anterior: la necesidad pública insatisfecha.

Convendría que el señor ministro leyera a Quesnay (Siglo XVIII) para comprobar que los funcionarios conforman, según los fisiócratas, la clase disponible, que absorbe el producto neto, detraído mediante impuestos a las clases productiva –agricultores— y estéril –industriales—; éstos, distribuyen, pero no aumentan el producto neto. ¡Cómo para crear funcionarios por margen!

¿Se han preguntado los ministros/as respectivos, cuál es la causa del paro juvenil (menores de 25 años) para superar el 30,0%, o la causa del conflicto agrícola, o por qué mayores impuestos, generan mayor déficit?

Si la empresa privada contratase trabajadores, por margen, puedo asegurar que pronto acabaría el margen y, con él, la propia empresa.

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