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Pedro de Tena

Contundencia cero, la verdad de una mentira

La realidad de este gobierno, y de su ministro del Interior, es que no hace nada contra los narcos asesinos en la provincia de Cádiz y no sólo en ella.

La realidad de este gobierno, y de su ministro del Interior, es que no hace nada contra los narcos asesinos en la provincia de Cádiz y no sólo en ella.
Pilar Alegría. | Europa Press

Jose Bergamín, un contundente demonio comunista y católico, viajó a la URSS en 1928 en compañía de José María Hinojosa, poeta de la generación el 27, desconocido por la mayoría porque era de derechas y seguramente porque fue el introductor en España del surrealismo del que bebieron los demás. Bergamín se convirtió con Alberti y otros y otras en adalid del estalinismo.

Hinojosa fue fusilado por los milicianos malagueños ("por sus propios campesinos" dijo el perverso señorito de El Puerto) en la cárcel de San Rafael sin juicio. Su amigo Federico había sido fusilado oscuramente cuatro días antes en Granada. La izquierda española lo tomó como poeta y mártir y lo elevó a los altares. De Hinojosa nunca más se supo hasta hace unos años.

Viene esto a cuento de la "contundencia cero" porque mientras Hinojosa se horrorizó de lo que vio y se desencantó del comunismo, Bergamín, vio lo mismo y comprendió que la revolución comunista era apariencia pura que mentía de verdad. Textualmente dijo que Rusia era una "mentira de verdad" que, como el oso blanco, te mata mientras te da un abrazo cordial. Pero curiosamente mostró "contundencia cero" con la realidad que había visto y contado en La Gaceta Literaria, número 46, y abrazó su mentira. Ni ser yerno del gran Arniches le salvó del abominable destino de blanquear los crímenes.

Con motivo de las palabras de la ministra de Educación del gobierno de Pedro Sánchez, Pilar Alegría, se ha armado un alboroto. Dos guardias civiles muertos y un escándalo por negligencia política descomunal lo justifican. Textualmente dijo: "Vamos a seguir trabajando con todo el compromiso por parte del Gobierno con esa contundencia cero y que estos asesinatos no queden impunes en ningún caso". Inmediatamente, tras recordar su enjuto curriculum vitae impropio de su cargo, se subrayó su más inadecuado aún uso del español al confundir "contundencia" con "tolerancia".

Es una suposición, probable, que la ministra no supiera el significado de "contundencia", ni cero ni ciento, y creyera que "contundencia" y "tolerancia" son sinónimos. Pero es difícil, hasta para esta ministra, confundir alguien o algo que golpea o apalea, que eso significa "contundente" (de tunda y de tundir) con alguien que permite y consiente, que eso significa "tolerante" en ese contexto.

Hay una interpretación psicoanalítica y alternativa. La ministra sí sabe la diferencia entre tales palabras. Hasta la incultura oficial tiene un límite. Pero su subconsciente habría perpetrado un "acto fallido" sustituyendo "tolerancia cero" por "contundencia cero" dejando a la vista de todos lo que piensa realmente. Esto es, que la realidad de este gobierno, y de su ministro del Interior, es que no hace nada contra los narcos asesinos en la provincia de Cádiz y no sólo en ella. Debió decir "tolerancia cero" pero se le vino a la boca "contundencia cero" porque su mente rehusó engañar más.

De este modo cobra sentido la brillante idea de definir a su gobierno como un gobierno de "contundencia cero" con todos los enemigos de la nación y de la democracia, desde los separatismos a los golpismos, desde los terrorismos y kaleborrokismos varios al belicismo de los narcos, desde los favoritismos regionales al desigualitarismo de los ciudadanos ante la ley, desde el bandolerismo antijudicial al ecologismo milenarista y antiagrario, desde su totalitarismo vocacional al doctrinarismo escolar-universitario y así podría seguirse un buen rato.

¿Cómo ha sido esto posible? Sencillamente, porque mucho del desarrollo legal de la Constitución de 1978 se ha concebido y ejecutado, no para tener tolerancia cero con los enemigos explícitos de la nación y de la democracia, sino para tener "contundencia cero", la Ley de Amnistía es su más reciente ejemplo, con todos aquellos, de dentro y de fuera, que buscan la fractura política y la destrucción de la España y la Europa democráticas.

O sea, que la ministra Alegría ha tenido un gesto decente, por involuntario que haya sido. En vez de contarnos otra mentira de verdad para encubrir a Sánchez y a Marlaska por su responsabilidad en los asesinatos de Barbate, se le escapó de la boca la verdad de su mentira.

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