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Agapito Maestre

Las ignominias de Grande-Marlaska

Los hechos narrados quedarán ahí, en un programa de radio, para la eternidad.

Los hechos narrados quedarán ahí, en un programa de radio, para la eternidad.
Fernando Grande-Marlaska. | Europa Press

Mientras releía en un libro una de las críticas más feroces que escritor alguno haya hecho a la prensa, o mejor, a los periodistas adiestrados en la puta convicción de que su trabajo consiste en ocultarle al mundo la verdadera naturaleza de los hechos que tienen lugar en él, escuchaba por la radio, como todos los días a partir de las ocho de la tarde, a Dieter Brandau. Relataba algunas de las ignominias de Grande-Marlaska al frente del ministerio del Interior. La cosa era seria. Lo contado será genuina historia. La pieza estaba trabajada al milímetro por él y todo su equipo. Era un trabajo tucídeo. Perfecto. Hechos, hechos y hechos. Eso narraba Dieter. Como un Tucídides del siglo XXI, asistido por la incansable Nieves López Gamonal, contaba a sus oyentes hechos, hechos y hechos. Aparté de mi vista el libro en que leía, y me concentré en el relato de mi amigo. A medida que avanzaba en la narración, no salía de mi asombro. Cada ignominia de Grande-Marlaska competía en perversidad con la anterior y con la siguiente. Lo narrado del sujeto concordaba a la perfección con su rostro. No es personaje de fiar.

Los hechos narrados quedarán ahí, en un programa de radio, para la eternidad. Serán tan imprescindibles para los futuros historiadores de uno de los períodos más oscuros de la historia de España como lo son para este cronista, quien del aprendizaje de esos hechos deriva una enseñanza capital: Grande-Marlaska no dimitirá. He ahí la última maldad que yo añadiría a las enumeradas por Dieter. Repitámoslas las veces que hagan falta, primero, porque están sintetizadas por Dieter con precisión, inteligencia y poesía, y, segundo, porque al mal, esté donde esté, siempre hay que combatirlo. Ahí van con mi añadidura:

  1. El informe policial falso que usó contra Ciudadanos negando que hubiesen sido agredidos en una manifestación del Día del Orgullo.
  2. Se aprovechó de la extraña aparición de una granada en un centro de menores para atacar a Vox
  3. Cesó al responsable de riesgos laborales de la Policía Nacional que pidió mejorar las reservas del cuerpo de mascarillas y guantes poco antes de la pandemia.
  4. La destitución de Pérez de los Cobos porque el coronel de la Guardia Civil se negó a facilitarle información sobre una investigación en secreto de sumario.
  5. El traslado de inmigrantes ilegales del muelle de Arguineguín que fueron abandonados a su suerte en Mogán.
  6. Negó que había traslados de inmigrantes ilegales a la península, para después acabar admitiendo que era así.
  7. Ocultar hasta después de las elecciones que dos escoltas de Pablo Iglesias estaban detenidos por haber irrumpido violentamente en un mitin de Vox.
  8. Hacer devoluciones en caliente de menores a Marruecos.
  9. Dar pábulo al llamado "bulo del culo" y usarlo para atacar a la oposición.
  10. Ordenar al general Santiago recopilar noticias que creaban "desafección al Gobierno".
  11. Llamar "organización criminal" al PP.
  12. Minimizó y ridiculizó la amenaza de los terrorista CDR a Pablo Casado.
  13. Los viernes basura pactados con Bildu para dar trato de favor a presos etarras.
  14. Ser reprobado en el Congreso por los inmigrantes muertos en territorio español en la frontera de Melilla.
  15. Haber convertido el Aeropuerto de Barajas en una mini-Lampedusa en las salas de los solicitantes de asilo.
  16. Haber sido condenado por el Tribunal Supremo por violar Derechos Humanos de menores.
  17. Haber suprimido el Grupo Operativo contra el narcotráfico en el Estrecho de Gibraltar.
  18. Carecer del cuajo moral adecuado para dimitir o explicar los asesinatos de dos servidores del Estado.

A las once de la noche, cuando terminó el programa de Dieter, regresé al libro que leía a la ocho y entendí de veras el contenido de la frase de un cínico periodista: "Sé lo que me gustaría ser: ¡me gustaría poder ser un hombre que cubre noticias de verdad!". Está en la extraordinaria novela de Ayn Rand: La rebelión de Atlas.

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