Menú
José García Domínguez

Tractores y demagogia

Esta vez, me temo, la demagogia viaja en tractor.

Esta vez, me temo, la demagogia viaja en tractor.
Tractores durante una concentración, en Ourense, Galicia | Rosa Veiga / Europa Press

Un tractor agrícola estándar, de los que estos días bloquean las carreteras y los accesos a las ciudades de media España, tiene un precio de mercado que oscila entre los 150.000 y los 200.000 euros; aunque los hay bastante más caros, por supuesto. Yo ignoro qué pensará el lector al respecto, pero a mí no me parece un ejercicio gratuito de demagogia afirmar que hay muchos millones de trabajadores autónomos y de pequeños empresarios, tanto en nuestro país como en el resto de Europa, que no pueden invertir en el capital fijo de sus negocios una cantidad semejante de dinero; muchos millones, sí, que además no entorpecen nunca la normal actividad cotidiana del resto de sectores económicos con sus demandas de subsidios públicos, prerrogativas especiales y protección arancelaria contra la competencia procedente de otros territorios.

Y es que tampoco me parece demagógico subrayar que la generosidad enorme que los contribuyentes comunitarios desplegamos con nuestros agricultores y ganaderos, un apoyo excepcional que se traduce en que nada menos que el 40% del presupuesto de la Unión Europea se emplee en subvenciones a fondo perdido con destino al campo, habría constituido motivo de escándalo si cualquier otro grupo profesional aspirase a un privilegio similar. Seguramente los empresarios agrícolas de España y del resto de Europa se darían ahora por satisfechos si Bruselas pusiera fin, por un lado, a la libre importación de productos avícolas procedentes de Ucrania.

Y, por otro, a los intentos de firmar un tratado de libre comercio con el Mercosur, ese cuya negociación comenzó hace la friolera de 20 años. Pero resulta que en Ucrania hay una guerra y que Europa no puede tolerar que sus habitantes se mueran de hambre por falta de ingresos. Y también resulta que la Unión Europea es una gran potencia industrial que no se puede permitir el supremo lujo de renunciar al mercado de América del Sur para sus manufacturas solo por evitar que el trigo bueno y barato de la Pampa argentina se pueda comprar en París, en Berlín o en Madrid. Esta vez, me temo, la demagogia viaja en tractor.

Temas

En España

    0
    comentarios