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José García Domínguez

Felipe, Cebrián y esta izquierda ful

¡El gran giro a la izquierda era empatarle a Aznar! ¿Se puede ser más ful?

¡El gran giro a la izquierda era empatarle a Aznar! ¿Se puede ser más ful?
Pedro Sánchez y Felipe González. | EFE

Yo pertenezco a esa generación de españoles que hubiese tomado por loco a quien nos dijera que Juan Luis Cebrián acabaría llevando a los tribunales a Prisa en un contencioso por despido improcedente. Si bien empiezo a pensar que también perteneceré a la que vea a Felipe González expulsado del PSOE. Al González presidente de principios de los ochenta, los jóvenes airados de la izquierda socialista lo mirábamos con gran desdén, casi como a un criptoliberal en potencia. Y el tiempo demostró que no andábamos en exceso equivocados, por cierto.

Sin embargo, con aquel socialdemócrata desteñido de la Tercera Vía —la claudicante que acababan de inventar los laboristas—, alguien tan desideologizado y fascinado por capitalismo de libre empresa, la desigualdad en España disminuyó de modo estadísticamente significativo. Y lo que la izquierda tiene que exigir a alguien que se diga de izquierdas es eso. Porque un gobernante que de modo nominal se ubique en la izquierda puede ser gay friendly, puede ser no-binarios friendly, puede ser eco friendly, puede ser trans friendly, puede ser bicicletas friendly, puede ser indios mapuches friendly, puede ser Puigdemont friendly y puede ser todo lo que a ti se te pase por la cabeza friendly. Pero si quiere demostrar que es de izquierdas, debe aumentar la igualdad; y no la igualdad jurídica, sino la económica.

Porque la izquierda es eso; todo lo demás constituye música celestial. Y con el denostado González en la Moncloa, el índice de Gini de España, que es como se miden esas cosas, resulta que mejoró de forma apreciable. Ahora, Sánchez chantajea a los millones de españoles que son de izquierdas con el argumento de que hay que mimar a los separatistas catalanes y a los hijos de la serpiente en el País Vasco, pues ese sería el precio a pagar por una política de izquierdas desde el Gobierno. Pero resulta que el Gini de España es hoy exactamente el mismo que dejó Aznar en 2004, un 31 sobre 100. ¡El gran giro a la izquierda era empatarle a Aznar! ¿Se puede ser más ful?

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