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Pedro de Tena

Español = 'instrumentum mutum'

Los romanos contraponían el esclavo –instrumentum vocale– al animal —instrumentun semivocale—; y los dos seres anteriores al instrumentum mutum, el material.

Los romanos contraponían el esclavo –instrumentum vocale– al animal —instrumentun semivocale—; y los dos seres anteriores al instrumentum mutum, el material.
Pedro Sánchez. | EFE

La degeneración de la política española ha llegado a un extremo insuperable. Lo que debería haber sido una democracia más o menos social-liberal o viceversa se ha degradado hasta la tiranía consensuada entre diferentes grupos de poder compuestos por una mayoría de individuos y familias cuyo mérito mayor es haber mamado de las tetas de la vaca española (que ya se chupaban en el siglo XVII por todos los que la despiezaban) y haber lamido el culo de unos dirigentes que dirigen precisamente porque hicieron lo mismo años antes. De entre ellos, destaca, y cómo, nuestro Calígula de la Moncloa.

Asumía Soledad Gallego Díaz en un prólogo que "la formidable concentración de poder económico-financiero que existe en España, donde unas decenas de personas controlan el entramado, el santo y la seña, gracias a su arraigada complicidad con los poderes políticos y mediáticos" impiden el desarrollo del país. Se añade en ese prologado libro zurdo, pero recomendable aunque talludo, de Juan Pedro Velázquez-Gaztelu Azpitarte, Capitalismo a la española, que es esa alianza la que nos lleva al precipicio. Y detalla nombres, empresas, cargos, puertas giratorias y demás.

Que se nos trata como a imbéciles es un hecho poco rebatible. Los tiranos "aristo-demócratas", que diría el padre a la fuerza de la patria andaluza, esto es, los sanedrines de los partidos que aplican su "dictadura pedagógica", nos tratan como si tuviéramos una inteligencia anormalmente deficiente, como a débiles mentales o idiotas. Y no debemos extrañarnos porque con la escasísima información veraz que recibimos y la discapacidad de juicio que se nos impone deliberadamente por diferentes medios, nuestra opción para entender y juzgar es casi nula. Y, de hacer algo contra la losa en sí, esa acrópolis buro-plutocrática cuyo acceso está prohibido a los votantes inferiores, ya ni hablamos.

Es una lástima que no esté escrito todavía un libro sobre el "Socialismo a lo sanchista" que desgrane qué es lo que ha pasado en España desde 2018, tanto en el plano político como en el económico, con preferencia del primero aunque sin olvidar lo segundo. La consecuencia aparente es mucho peor porque se trata de una hecatombe moral, institucional y nacional de España y la escisión, no la reconciliación ni el reencuentro, de los ciudadanos. El desastre económico, al estilo de la rana hervida, no se nota aún pero de ir como una moto a estar cargados de impuestos, de la parte alícuota de la deuda y de la inflación, va toda una narrativa de cocción lenta.

El caso es que este tipo sin escrúpulos nos tiraniza cada vez más. Ya lo dicen hasta los del "Ex El País". No nos trata sólo como a imbéciles, que desde luego. En realidad, nos trata como a populacho o infraplebe sin opciones. Los romanos, siempre precisos, contraponían el esclavo –instrumentum vocale– al animal —instrumentun semivocale—; y los dos seres anteriores al instrumentum mutum, el material, la herramienta, las cosas que carecen de capacidad de expresión.

A un imbécil se le puede mentir porque su inteligencia es cortita. Pero a nosotros se nos miente por la cara, con indiferencia, cínicamente, sin más, como si fuésemos cosas que hablan e incluso trapichean por Internet pero que ya no somos ni podemos ser ciudadanos detentadores de la soberanía nacional. Según la Nobel Marisú de Triana, tal soberanía reside en la casta "aristodemócrata" de un Congreso donde sólo están los que ellos deciden que podemos elegir por riguroso orden de obediencia y sumisión a sus cúpulas.

Repasar las mentiras y corruptelas de este cafre de la política y su "círculo de confianza", ya resulta estéril. Repasar las mentiras de los demás miembros de la partito-plutocracia, también. Lo verdaderamente necesario es trazar un plan posible que consiga tres objetivos esenciales.

Primero, quitar del gobierno a estos incalificables violadores del bien común de España votando con claridad por su defenestración en las tres elecciones sucesivas que se nos vienen encima. Segundo, explicar con claridad callejera a los castócratas que salgan beneficiados, seguramente el PP (con o sin Vox) u otros que en el colmo de este colmado nacional, hoy no se fía y mañana tampoco. Que no nos mientan, que no nos estafen, que no nos frían a impuestos, que no atraquen nuestra despensa ni nuestros sueldos ni vacíen de contenidos nuestras libertades, derechos y deberes con leyes, instrucciones, prescripciones y reglas sectarias y caprichosas. Que nos dejen vivir, cojones.

Como sabemos que este lenguaje no lo entienden bien, hay que trazar, tercero, una estrategia de recuperación de una nación libre de iguales, que nos devuelva la confianza en las instituciones, en la democracia y sus nobles usos (la información veraz entre ellos y el que se nos dé cuenta de todo con detalle); en el fiel imperio de la Ley sin distinciones y sin jueces de partido; en el mercado abierto y sin intervenciones interesadas y en una sociedad civil potente y organizada al margen del poder del Estado. O eso o seremos cada uno de nosotros y cada vez más un instrumentum vocale condenado a degenerar en un instrumentum mutum en manos de partidas sucesivas de bandoleros en una España rota y negra.

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