
La gran pregunta que ningún político quiere contestar es si una sociedad democrática necesita una televisión pública.
La televisión pública es una competencia desleal en todos los ámbitos, desde su mera existencia. Es decir, exactamente lo contrario de lo que coherentemente dijo el comunista Pablo Iglesias cuando se quejó de que los medios de comunicación privados atentan contra la libertad de expresión y deberían ser prohibidos.
El intrusismo público en los medios es especialmente grave en el caso de la radio, ya que ocupa por decreto un enorme espectro radioeléctrico —escaso, según dicen— quitándoselo a los operadores privados, sobre todo a los más recientes como esRadio. No hay concursos para abrir radios desde hace décadas, pero sin licencia no se puede emitir. En el ámbito de los medios de comunicación privados, nuestra democracia está en pañales... o, más bien, amortajada.
Pero siguen insistiendo —y aquí da igual PP o PSOE— en que hay que tener una radio y una tele nacional, amén de las decenas de autonómicas y locales porque, según parece, los medios privados estamos alejados de los intereses de los ciudadanos a los que informamos y entretenemos gratis o bajo pago voluntario. El mensaje que pretenden trasladar es que un medio público no responde a intereses ajenos. Es completamente al contrario, pero a todos los políticos les gusta elegir tertulianos en algún momento de sus vidas.
Así que ahora que en todas las tertulias se habla de la financiación a la carta de Pedro Sánchez para pagar la hipoteca de La Moncloa, añádase el ineludible impuesto de la tele. Pagas por ver, aunque no lo veas. La tele es de todos, como Hacienda.
Los amigos externos tienen la culpa
Con un presupuesto de 1.218 millones de euros, TVE se deja unos 230 millones al año en producción externa teniendo 7.000 trabajadores en plantilla y los mejores equipos técnicos y de difusión, Torre España —el Pirulí de 230 metros de altura— incluidos.
Mediapro, por poner un ejemplo, emite a RTVE una factura de unos 50 millones por productos y servicios. Solo La Revuelta de Broncano —como le haga la preguntita del sexo a uno del PSOE se queda sin programa— se lleva 28 millones de euros. El espacio lo produce El Terrat, la sociedad de Andreu Buenafuente perteneciente a Mediapro, que fue accionista de La Sexta. El hoy presidente de RTVE, José Pablo López, fue director de la Asesoría Jurídica de la cadena privada. Como si no se conocieran.
En el centro de las críticas internas emitidas por el Consejo de Informativos de la cadena pública están periodistas como Javier Ruiz, Jesús Cintora, Gonzalo Miró o Marta Flich. El informe se basa en los programas Mañaneros 360 (Javier Ruiz) y Malas Lenguas (Jesús Cintora) producidos por empresas externas como La Cometa, Big Bang Media y La Osa Producciones.
Denuncian el sesgo político descarado, la falta de pluralidad en las opiniones, las malas prácticas periodísticas y todo tipo de males contra la libertad y la objetividad. El problema es que lo achacan a las productoras externas. ¡Con lo bien que empezaba esta historia de autocrítica! Pues no. Ahí va la conclusión de la investigación:
"Hemos podido constatar que son los responsables de las productoras quienes elaboran escaletas y establecen contenidos, dejando poco margen de actuación a los profesionales de TVE".
Así que Silvia Intxaurrondo, Xabier Fortes o Pepa Bueno no tienen qué temer, que son de la casa y a ellos nadie les marca lo que tienen que decir. Solo faltaría.
Con todos ellos, internos y mercenarios, siervos y señores, hemos disfrutado de entrevistas zen con aromas a sándalo y tenue luminosidad ambarina al presidente del Gobierno. También hemos podido asistir a debates electorales que resultan como si un árbitro rematara a gol un córner y lo celebrara marcándose una samba. Vemos imágenes que no pertenecen a noticias, rótulos que no se corresponden con personas y hasta cocineras que atienden al micrófono público en calidad de médicos para quejarse de que un hospital, también público, ha reducido la lista de espera por culpa de no sé qué tejemaneje capitalista heteropatriarcal de la extrema derecha hematófaga. ¿Cocinera ha dicho? Pero si llevaba una bata blanca de lo más facultativa... El fango, los bulos, el fact checking.
Pues sí. Uno de los grandes problemas es que están en contra de la colaboración público-privada —privatización lo llaman— cuando es más que necesaria y positiva como sucede con la Sanidad, pero se lanzan de bruces al pecaminoso mercantilismo mixto en el caso de los medios de comunicación, terreno en el que ni es necesario ni, por supuesto, beneficioso salvo para los que disfruten de la transacción a uno y otro lado, en color o en blanco y negro.
Y cuando vienen mal dadas y se descubre a Goebbels asomando detrás de una cámara, pues atacan el esquema y caen las culpas solo sobre las productoras privadas. No cabe más cinismo.
El sindicato CGT-TVE, muy crítico con las productoras externas, dijo sobre la cobertura de la operación militar contra Nicolás Maduro del 3 de enero:
"Con un gran éxito de audiencia y crítica, otros programas como La Noche en 24 Horas han hecho análisis, debates, conexiones con los centros de mayor atención informativa".
No, no había productoras externas, pero las internas de toda la vida se olvidaron de algún micro abierto y susurraron instrucciones bien audibles ("¡Hay que llamarle!") para que el invitado venezolano con el que habían establecido conexión remota no hablara de los vínculos entre Zapatero y Maduro. Un detalle de mérito propio sin injerencias. Claro que eso de la objetividad es muy subjetivo y aquí se puede hablar de lo que queráis siempre que no os salgáis de lo marcado. La pública es de todos.
Noticia bomba: el magnicidio
Pero sin duda hay una información que se lleva el Pirulí de Oro en la categoría de manipulación. La noticia de la bomba lapa.
TVE difundió a bombo y platillo una exclusiva de El Plural sobre unos mensajes entre el excapitán de la UCO Juan Vicente Bonilla y un confidente en el año 2021. Como sabrosa guinda del pastel aparecía Isabel Díaz Ayuso ya que Bonilla pasó a ser gerente de seguridad corporativa del Servicio Madrileño de Salud. Menudo cóctel.
Sin apenas sintaxis, Silvia Intxaurrondo trató de hilar que el guardia civil y el confidente comentaron que quedaban dos años de gobierno de Sánchez y... "se habla literalmente de una bomba lapa en los bajos". ¿Quién quiere ponerla y a quién? Eso ya...
Pilar Alegría, la amiga del braguetas Paco Salazar, no dudó en tirarse al barro y lamentar el escándalo sin precedentes de que un guardia civil "amenazaba incluso con poner bombas lapas bajo el coche del presidente del Gobierno". Y no cualquier guardia civil sino uno "pagado y contratado por la señora Ayuso". El relato deslavazado ya iba cobrando argumento. La navajita plateada y las balas de Marlaska eran chistes al lado de este magnicidio en ciernes.
El cavernoso socialista madrileño que tanto buscó trapos sucios de Sánchez en las saunas del suegro Sabiniano, el perdedor Óscar López, se puso muy serio, casi parecía Patxi López cuando le quitan el bocadillo en el recreo del Congreso: "No puede ser que un cargo público que cobra 60.000 euros de la Comunidad de Madrid esté fantaseando con asesinar al presidente del Gobierno". No, claro que no puede ser.
Se sumó al frenesí María Jesús Montero, casi entre convulsiones, para lamentar que se estuviera hablando de "cuestiones que tienen que ver con la propia integridad física del presidente del Gobierno".
Silvia Intxaurrondo, que no es externa de TVE sino muy de dentro y no querrá hacernos creer que obedece a la voz del pinganillo, dilató pupilas con el caso. De hoy no pasan estos fascistas. La realidad es lo de menos. Pero la realidad llegó y los medios que habían replicado la exclusiva fangosa empezaron a rectificar.
Rectificó La Sexta de forma orgánica y a través del presentador Rodrigo Blázquez:
Nuestra información sobre la bomba lapa es incorrecta.
— Rodrigo Blázquez (@RodrigoBlazquez) May 31, 2025
El capitán de la UCO y su confidente hablan de que "el sanchismo" les va a poner una bomba lapa a ellos.
Y nosotros contamos lo contrario: que ellos fantaseaban con poner la bomba lapa a Sánchez.
Lo siento en el alma.
Y, por si no había quedado claro, ofrecieron el breve y contundente resumen de la realidad que estropeó tantos titulares:
"En realidad, el agente de la UCO, el temor que tenía y que plasmaba en esos mensajes, era que algún sicario venezolano contratado por el Gobierno les pusiera a ellos una bomba lapa en los bajos".
Ni El Plural, que también tiene plurales documentos de identidad del juez Peinado, ni el PSOE, ni el Gobierno, ni la ansiosa interna de TVE rectificaron en absoluto. Sumaron palabras clave: Sánchez+Ayuso+UCO+bombalapa y les salió por la tobera de la máquina del fango un precioso bulo empaquetado. TVE y su fulgurante y bien pagada estrella siguieron como si nada. Ahora critican a los externos como si ese fuera el único problema.
TVE no tiene sentido en una sociedad avanzada. Es un freno a la libertad. Ellos son la bomba pegada a los bajos de nuestra democracia.
