
Estamos en pleno año 2026 y a día de hoy es sumamente fácil salir a defender una posición públicamente. Bueno, a día de hoy, ayer, antes de ayer y hace años. Los jugadores de fútbol tienen muchísimas facilidades para salir a la palestra y, como mínimo, pedir calma alrededor de su futuro. Pues bien, con Julián Álvarez no hay ni un solo minuto de calma y los que pagan por supuesto son los aficionados del Atlético de Madrid.
Vamos por partes. El Atlético de Madrid en su totalidad, club, sobre todo entrenador y afición, están mimando hasta la saciedad a Julián Álvarez. Los pésimos números que lleva el atacante rojiblanco habrían supuesto sí o sí soberanas pitadas desde la grada del Metropolitano y más con la situación de irregularidad que hay en el vestuario. Nada de eso. El club dice públicamente que confía en él. Simeone dice públicamente que confía en él. Y la afición reitera públicamente y con aplausos que sigue confiando en él.
Mientras en el Atlético miman a Julián, su agente y los personajes del mundo de la farándula futbolera le subastan día sí y día también. Los Mbappinvents sacan tajada del silencio, como siempre. Por lo tanto, la conclusión es: La afición mima a Julián, pero... ¿Quién respeta a la afición del Atlético? Ya se lo digo yo, nadie. Y el primero en no hacerlo está siendo el propio Julián Álvarez.
Llevo más de una década cubriendo la información del Atlético de Madrid y más años aún yendo al estadio colchonero. Jamás he visto una racha como la de Julián sin ningún tipo de castigo. Y he visto quejas con jugadores de talla mundial. Solo hay que recordar que el Atlético ha tenido delanteros como Forlán, Falcao, Torres, Kun, Diego Costa o Luis Suárez. Jamás una racha como la de Julián ha tenido menos tirones de oreja. Aquí nadie levanta la voz contra él, me parece bien por otro lado, pero basta ya de soportar escarnios constantes sobre el futuro de un jugador que, no nos engañemos, ahora mismo no está para permitir que esto ocurra.
Me consta que no es Julián el que está moviendo los hilos para que su futuro siempre esté en el aire, pero si no hace absolutamente nada para remediarlo es cómplice de ello. Porque no se nos olvide que el jefe del agente de Julián es, sorpresa, el propio delantero argentino. Si a mí en mi trabajo se me ocurriese tener un mal rendimiento y mis jefes se enteran que voy vendiéndome al mejor postor me ponen de patitas en la calle inmediatamente. Si en lo mío no meto un gol en tres meses, no hace falta que yo me subaste sino que me dejan bien subastado sin yo quererlo.
Basta ya de dar normalidad a lo que sucede con Julián Álvarez. Llamadme raro, pero a mí me acostumbraron Torres, Falcao, Forlán, Diego Costa etc., a que sonaran sus nombres para otros equipos jugando bien y marcando goles. Es un mínimo. Si encima no rindes y dejas que te subasten, la afición del Atlético tiene todo el derecho a cabrearse. Yo creo que ya está bien Julián. Y si te quieres marchar, cosa que no me consta, haz tu trabajo y a final de año, no en noviembre, diciembre, enero y ya febrero, te pones el cartel de transferible. Eso sí, ahora a currar.
Este tema es escabroso, desesperante e incluso ridículo. Estamos llegando a un punto en el que ya ni siquiera viene una estrella y coquetea con otro equipo porque se hincha a marcar goles. Ahora tenemos a alguien que, seamos justos y sinceros, aún tiene que hacer mucho más para ser una leyenda del Atlético o un jugador que pudiera llegar a permitirse que le subasten. ¿A qué estamos jugando Julián? Tienes a toda la afición y al entrenador mimándote hasta la saciedad. Tienes a los periodistas y yo me incluyo metiendo la coletilla de que acabarás volviendo. Estás en el ecosistema más permisivo y cariñoso que te puedes encontrar. Y aún así, estando muy mal, dejas que esto pase.
Julián, no sé qué te dirán por ahí, pero en otro club de este país si en vez de tres meses mal lo estás solo en un partido concreto, te liquidan. Créeme que no te has encontrado una afición como la del Atlético en la situación en la que estás actualmente. Y ojo, que no se me olvide, si es el proyecto o las expectativas las que te deprimen, peor lo tuvieron Torres, Forlán, Kun o Falcao en su día y se enfadaban sí, muchísimos, pero lo hacían marcando. Y algunos no recibían pases de Griezmann, Barrios, Baena, Giuliano y compañía sino de Musampa o Richard Núñez.
El club confía en ti. El entrenador también. La afición por supuesto. Y un servidor, ídem. De hecho, si yo pudiera comprarte de nuevo por el mismo precio lo haría, sin embargo, no vale todo y no se puede permitir cualquier cosa. Basta ya de subastas y sé tú el que da la cara en todos los sentidos.
